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Así se vive un apagón en los restaurantes de Caracas

milanesa caracas maxmiliano paris
23/03/2019
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FOTO DE PORTADA: CORTESÍA DE MAXIMILIANO PARÍS

 

A diferencia de sus colegas del interior los cocineros y restauradores de la capital no habían vivido la terrible experiencia de un apagón de tanta magnitud. A dos semanas de esa larga noche que duró hasta 120 horas en algunas zonas del país, recuerdan su experiencia.

Productos dañados, neveras y cavas descompuestas, inventarios perdidos, incertidumbre entre el personal, retraso en los proyectos son solo algunas de las consecuencias del terrible apagón nacional en el sector de los locales de comida.

Maximiliano Paris, cocinero y propietario de un restaurante especializado en milanesas en El Rosal, comentó que aún no ha estimado las pérdidas a nivel económico pero que le “da tristeza tener que botar comida”.  En su caso las cavas soportaron el corte de energía pero tuvo otras pérdidas.

“Todas las verduras se perdieron. La comida que estaba en la nevera de conservación, especialmente las proteínas: carne, pollo y cerdo, se dañaron” continuó París.

Normalmente, los locales trabajan con insumos para la producción de una semana. Estos ingredientes se almacenan en neveras de conservación. Con el apagón, la mayoría de los alimentos se tuvieron que desechar. Algunos se pudieron regalar a los empleados o donar.

En otro local de la urbanización Altamira en Caracas, que no quiso identificarse, el gerente afirmó que aún no han estimado las pérdidas, que la mercancía que estaba en neveras la donaron a hospitales y que no tienen claridad de la fecha en que se podrán recuperar inventarios.

Una heladería artesanal, ubicada en el Centro de la ciudad, reportó que perdieron unos 170 litros de helado y gran parte de la materia prima que debe ser mantenida bajo refrigeración. Una de las neveras del local no resistió los bajones eléctricos y se descompuso, estimaban unos cinco días para regularizar el trabajo del taller y la reposición del inventario.

Maximiliano París tiene estimado abrir el restaurante a media máquina, lo que implica que algunos de los platos ofrecidos en el menú no estarán disponibles por los momentos, pero afirma: “Tengo una responsabilidad con 14 familias que trabajan aquí y necesito también tratar de producir, para mantenernos. Estoy tratando de crear estrategias para ayudar al personal porque esto nos afecta a todos”, finaliza.