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Bebé en brazos: el non plus ultra

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01/08/2017
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POR: DÉBORA ILOVACA

La leche materna es el mejor alimento que una madre puede proporcionarle a su hijo durante sus dos primeros años de vida. Le aporta al bebé todos los nutrientes que necesita para su óptimo desarrollo, fortalece su sistema inmunológico y, además, es gratis y ecológica

Hay productos que no tienen competencia. Que son los mejores y punto, tanto aquí en Venezuela como en cualquier parte del mundo. La leche materna es uno de esos. Ella es el non plus ultra de la alimentación de los bebés. Nada la iguala, nada la supera.

La nutricionista de la Fundación Bengoa y consejera en lactancia, Daniela Aguilar, explica por qué. “La leche materna es la alimentación natural, la más apropiada para el recién nacido, porque contiene los nutrientes necesarios, en cantidades y en concentraciones adecuadas, para el crecimiento y desarrollo de los niños”. Su composición les aporta a los bebés una serie de beneficios que las leches de fórmula no pueden darles.

Según Aguilar contiene enzimas digestivas que facilitan la digestión y reducen los cólicos. Posee inmunoglobulinas, que son las defensas presentes en la sangre de la madre, las cuales pasan a través de la leche para fortalecer el sistema inmunológico del bebé y prevenir enfermedades: gripe, asma, otitis, bronquitis, otras afecciones respiratorias, diabetes, obesidad e hipertensión. Tiene todas las vitaminas y minerales que el infante necesita.

Protege contra la anemia, pues su hierro se absorbe completamente. Favorece la maduración de los órganos, en especial los del sistema digestivo. Aporta suficiente agua, por lo que no es necesario ofrecerles más líquidos a los amamantados en los primeros seis meses de vida. Además tiene grasas esenciales, imprescindibles para el desarrollo del intelecto porque participan en el crecimiento del sistema nervioso. También impulsa el desarrollo maxilofacial de los niños.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan que los bebés sean nutridos exclusivamente con leche materna durante los primeros seis meses de vida y que luego se continúe la alimentación alternándola con otras comidas hasta los dos años o más.

La leche materna evoluciona a medida que pasan los días, según los requerimientos del recién nacido. “Los primeros días, después del parto, se produce el calostro. Es una sustancia espesa y de color amarillento o claro. Es concentrado en nutrientes y energía. Se produce en pequeñas cantidades porque el estómago del bebé tiene una capacidad reducida”, explica Aguilar.

Después del cuarto día se produce la leche madura“Su cantidad es mayor y los pechos se sienten duros y pesados. Ésta varía su composición a lo largo de la toma. Al principio tiene más proteínas y es más aguada, para calmar la sed del bebé y preparar su estómago. A medida que va saliendo aumentan las grasas y es más espesa, dándole al recién nacido una sensación de saciedad. Las madres deben vaciar el primer pecho antes de ofrecer el segundo, sin limitar el tiempo de la toma”, dice Aguilar.

Existe la creencia de que algunas mujeres no pueden amamantar. Esto no es cierto: todas pueden dar pecho. De acuerdo con Aguilar, la leche materna se produce gracias a la succión del infante: “Cada vez que el bebé succiona se producen dos hormonas: prolactina y oxitocina. La primera hace que el tejido de la glándula mamaria produzca leche, la segunda hace que salga de la mama a través del pezón”.

Antonieta Hernández, fundadora de Leche y Miel y experta en lactancia, explica que cuando nace el primer hijo la glándula mamaria de la madre no está desarrollada completamente. “Mientras más succione el bebé, más rápido madura la glándula y más leche se produce. El desarrollo completo dura tres meses”, dice Hernández.

Por eso es muy importante que las madres les den pecho a sus retoños desde el momento en que nacen. Y, sobre todo, que lo hagan bien. Unicef señala que cuando se amamanta, el bebé debe cubrir con su boca todo el pezón y parte de la areola, de manera que sus labios estén volteados hacia afuera. Si no se amamanta correctamente, los pezones se agrietan, la glándula no madura y no se produce leche.

 

Todas pueden
Aguilar dice que todas las mujeres pueden amamantar. “Sólo aquellas que se han practicado una reducción de las mamas pueden ver comprometida su producción de leche. En Venezuela se recomienda que las que son VIH positivo no amamanten. Tampoco las que reciben quimio o radioterapia. De resto, no hay excusa”.
Beneficios para ella

  • Refuerza el vínculo con el hijo y aumenta la autoestima de la madre porque siente que contribuye directamente con la salud de su bebé.
  • Previene el cáncer de mama, de ovario, de cuello uterino.
  • Reduce el riesgo de sufrir osteoporosis.
  • Ayuda a bajar de peso después del parto.
  • Hace que el útero vuelva a su tamaño original rápidamente.
  • Es gratis.
  • Es ecológica —no genera desperdicios—.

Contactos

  • Daniela Aguilar. Fundación Bengoa. Teléfonos: (0212)2637127/6918. Web: www.fundacionbengoa.org
  • Antonieta Hernández. Leche y Miel. Teléfonos: (0212)9454687/2227. Web: www.lecheymiel.org