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Comer tallos, piel y hojas

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16/06/2016

Tallos, piel, hojas… solemos desechar muchas partes de las frutas y vegetales cuando cocinamos. Muchas veces lo hacemos por no saber qué hacer con ellas, o por falta de costumbre a su sabor, textura y/o aspecto. Sin embargo, ofrecen mucho valor nutricional y existe toda una variedad de preparaciones que se pueden realizar con ellas. Sopas, cremas, tortillas, croquetas, confitados, tortas saladas, salsas ¡La imaginación es el límite!

Cuando asumimos una “alimentación consciente” nos abrimos a comprender y recibir todos los beneficios que pueden ofrecernos los alimentos, teniendo en cuenta cómo consumirlos para que no nos hagan daño. La “alimentación consciente” es el acto de comer con “atención plena” a los sentimientos que nos produce ingerir o no algún alimento y los beneficios o posibles consecuencias negativas que pueda traerme su ingesta ocasional o repetitiva.

No se puede saber qué beneficios o componentes nocivos contiene un alimento si no se asume primero el trabajo de estar informado sobre su composición o ingredientes. Y si vamos más allá, asumimos una actitud de consumo consciente, evitamos además hacer daño al medio ambiente o a la sociedad.

Comer todas las partes comestibles que nos ofrecen los alimentos permite disminuir los desechos. Compartir la información pudiese crear todo un movimiento de impacto social. “Mientras más masa, mas mazamorra”.

En la situación actual que vive Venezuela de hiperinflación y escasez, usar las partes de los alimentos que solemos botar, sobre todo en recetas rendidoras, representa además una acción consciente para ahorrar dinero. Con la piel, tallos y hojas de un mercado pueden prepararse platos y tal vez comidas enteras adicionales a la semana. ¡Vale la pena al menos intentarlo!

Concha_platano

  • Las conchas de plátano o cambur sirven para preparar una rica “carne mechada”.
  • La piel de calabacín puede molerse (para que no esté dura) e incorporarla a sopas, tortas, tortillas o cremas.
  • Con las hojas de zanahoria puede prepararse un pesto.

Una vez que conozcas los diversos platos que se pueden preparar permite incorporarlos al menú familiar de la semana y planificar la compra.

Hay que estar bien informados porque no todo puede ser ingerido, algunas hojas pueden ser tóxicas. ¡Cuidado con las hojas de tomates, papas, berenjenas o pimentones! Igualmente, las hojas y piel suelen absorber más los pesticidas, por lo que deben lavarse muy bien y preferir los alimentos producidos sin químicos.

Al llegar a la casa luego de realizar las compras es prudente almacenar todo de manera adecuada para evitar que los alimentos pierdan valor nutricional o que se pudran.

Los alimentos que tienen menor tiempo de duración deben ser consumidos primero. Las hojas verdes, como las de la remolacha, coliflor, zanahoria o hinojo, se oxidan muy rápido. La mejor manera de tratarlas es cortarlas, lavarlas, escurrirlas y guardarlas en un envase hermético en el refrigerador.

Lamentablemente muchos productores o vendedores le quitan sistemáticamente las hojas o tallos a las frutas y vegetales antes de venderlos. Si se compra siempre en el mismo lugar, podemos solicitar que dejen los vegetales lo más entero posible. Y, ¿por qué no?, pidamos las hojas frescas del día, que terminarán en la basura.

Cada vez son más las historias tristes de niños que se desmayan en las escuelas, de familias que están comiendo sólo dos o una sola vez al día. En un contexto así se hace casi inmoral desperdiciar tantos alimentos. ¿Se imaginan todas las preparaciones nutritivas que pudieran realizarse con los restos que se desechan en los mercados?

Ábranse a nuevos sabores, recetas y texturas para asumir una alimentación y consumo conscientes. ¡Compartan la información! Hay que ser creativos y solidarios para alimentarse de manera sana en estos tiempos de crisis.