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¿Cómo come una nutricionista?

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06/04/2016
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FOTO: ALEJANDRO LEECH

Como nutricionista, todas las miradas están sobre ti a la hora de hacer una comida. Incluso cuando compartes lo que haces, se genera un efecto inmediato en las personas, quienes inminentemente asumen que tu vida entera se basa en un vegetal o una fruta
Asumir esa responsabilidad no siempre es fácil y la situación empeora cuando ocurre durante un fin de semana o un día espontáneo en el que te provoca comer algo “no tan sano” y dejar que la comida, tras años de estudios y decenas de pacientes, sea simplemente “comida”.

No es fácil crear tus propias reglas cuando vives en una sociedad que está dominada por temas de pérdida de peso y salud.

Aun cuando mi teoría y práctica giran en torno a la comida, mis reglas no siempre se adhieren a los libros, pero sí a mi persona. Por eso, siempre predico que los planes de nutrición deben ser personalizados porque “lo que es medicina para ti, puede ser veneno para otro”.

Con esto en mente y asumiendo la curiosidad que veo cuando digo a lo que me dedico, quise compartir en este artículo mis reglas en cuanto a la comida y un ejemplo de cómo alimentarse, no perfectamente, sino responsablemente, como nutricionista.

Cabe destacar que no creo en dietas, ni en contar calorías. No le veo nada sano a sacrificar por corto tiempo algo para lograr un resultado sin haber dado un verdadero cambio. Creo que la clave de todo es lograr el balance entre la espinaca y el postre de chocolate. El vino y el agua. Brincar y dormir. Equivocarte y ganar.

 

Soy nutricionista y estas son las reglas que sigo:

1. Siempre, siempre, siempre desayuno y jamás faltan las frutas. Vale la pena repetirlo tres veces para que se entienda la importancia. Quien se salta el desayuno, ya para mí es alguien masoquista, pues altera todo (creo que esto sale en cada esquina de cualquier blog de internet).

2. Incluyo grasas saludables en cada comida. Me encanta el aceite de oliva, de coco, las nueces y el aguacate. Cuando no como alguno de ellos me da hambre más rápido. Las grasas son esenciales para una buena salud hormonal (FYI).

3. Me siento a comer. Es importantísimo que cuando comas, estés sentado y tranquilo. Esta es la primera regla para concientizar qué estás comiendo y lograr elegir mejor.

4. Nunca paso hambre. Mi novio sabe que me vuelvo un “mounstrico” si tengo hambre; cambio de humor y me pongo insoportable. Por esto, no importa dónde esté ni la hora que sea, siempre estoy preparada para no pasar hambre.

5. Cuando algo me provoca me lo como. Mi teoría es que no darte el gusto en el momento, hace que te sientas como le pasa a un niñito antojado, que después lo quieras más. Si me provoca un tequeño me lo como, punto.

6. Nunca faltan vegetales en mi día a día. Puede ser desde un jugo verde hasta una pizza con rúcula. No importa lo que elija comer, nunca faltarán los vegetales.

7. Cuando tomo alcohol, no como postre y viceversa.

8. Cuando estoy teniendo un mal día, el chocolate logra transformarlo. Un trozo pequeño con un buen café negro es mi salvación en esos días.

 

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