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Crisis eléctrica: Se apagan los fogones en Maracaibo

olla
10/03/2019
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FOTOS: CORTESÍA

El colapso de la represa energética de El Guri fue sólo la amarga guinda de un pastel que nadie quiere comer en Maracaibo: Los larguísimos apagones que sufren desde hace más de un año y que ha acabado con restaurantes y ventas de comida de la capital zuliana 

Cocinar a oscuras. No, no se trata de la tendencia actual de los restaurantes del mundo que ofrecen la experiencia de disfrutar una cena completamente a oscuras para disfrutar de los alimentos sin usar el sentido de la vista. Se trata de la terrible realidad que los cocineros y restauradores de Maracaibo, estado Zulia, vienen enfrentando a raíz de la crisis energética que padece la región.

Dos cocineros y un periodista, cuyos nombres se mantienen en reserva por temor a represalias, narran cómo han visto afectado la cocina pública de la ciudad y de sus empleados en los últimos tiempos.

“Desde el viernes tengo cerrados los tres negocios”, explica uno de ellos, para quien todo “ha sido duro y complicado”.

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(Foto referencial de los apagones en Maracaibo, cortesía de laverdad.com )

Con un negocio donde la materia prima fundamental es la carne se vio obligado, el primer día de esta larga semana, a “tomar la decisión de guardar la carne en el local de un amigo que tiene planta y cuarto cava, pero con un espacio limitado”.

“El resto de la materia prima del negocio como quesos, salsas, y otras preparaciones se han dañado. Cuando regrese el servicio eléctrico necesitaré al menos dos días para reponer inventario”, agregó.

“Esta mañana tuvimos servicio de 7 a 11 am y nos dedicamos a vaciar las cavas y hacer limpieza profunda, haciendo inventario y control de los daños”, expresa.

Por ejemplo, en uno de los restaurantes tenían40 kilos de salsa napolitana para pizzas que debieron desechar completamente. “Lo único que se ha preservado es la carne, en la cava del amigo que te comenté antes, pero el resto se ha perdido” insiste.

Con un servicio eléctrico de unas tres o cuatro horas al día, sin horario fijo o predeterminado, es decir con cortes de energía de 21 o 22 horas continuas tampoco tienen puntos de venta, ni funciona Internet, además la línea telefónica también dejó de funcionar y a eso se suma el corte en el suministro de agua: “Pasamos de malo a peor, es difícil de describir” afirma, antes de añadir que en el momento de esta entrevista estaban sin luz en los tres negocios e incluso en su casa.

“El problema eléctrico en la ciudad tiene unos cuatro o cinco años”, comienza aclarando el segundo entrevistado. “Primero quitaban la luz de forma programada por unas cuatro horas. Empezó con dos horas, había un horario, pero en los últimos seis meses hemos sufrido una situación completamente diferente cortes de hasta 12 horas”. Todo esto sin ningún tipo de programación que permita tomar algunas medidas o prepararse para enfrentar el apagón.

Hasta hace unos pocos años, tres a lo sumo, Maracaibo era una ciudad donde se inauguraban muchos locales, cafés y restaurantes. Ahora, según afirma este restaurador, son muchos los que han cerrado. Esto se suma que algunas marcas han trasladado su propuesta gastronómica para afuera del país.

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(Foto: Maracaibo hace apenas tres años era una hermosa e iluminada ciudad donde se inauguraban restaurantes con frecuencia)

El gremio de los restaurantes de la ciudad, que cuenta con unos 70 afiliados, “desde los que tienen 40 o 50 años, hasta los que tienen pocos años abiertos”, ha establecido una estrategia de comunicación permanente con sus miembros, siempre que la telefonía y el Internet lo permitan, y se reúnen periódicamente para compartir proveedores.

“Además, nos prestamos equipos de refrigeración y nos apoyamos frente a la crisis para no desaparecer”. Inspirados en aquello de que  “en la unión está la fuerza”, de fieros competidores se han convertido en estrechos colaboradores.

Reducir los menús, rediseñarlos para hacerlos más cortos y, en el caso de las cadenas, cerrar algunos locales, son parte de las acciones que se han visto obligados a emprender los restauradores de la ciudad del sol amada.

“En mi caso he cerrado dos restaurantes para resguardar equipos muy costosos, como aires acondicionados, compresores y equipos de refrigeración que están almacenados esperando que haya una mejora de la situación” finaliza el vocero.

Ya ni las plantas eléctricas ayudan a los restauradores. Así ocurrió en el hotel Crowne Plaza Maruma, cuya planta estalló por sobreuso después de 5 días encendidas porque no había luz en la ciudad.

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(Foto: Cortesía de Stephanie Sartori)

La cantidad de alimentos perdidos, en un país donde 67% de la gente ha perdido 11 kilos en un año por no comer (según encuesta Condiciones de Vida, Encovi, hecha por las universidades), da, por lo menos, dolor.

El periodista Luis Carlos Díaz, en su cuenta de Twitter @LuisCarlos hizo un recuento de la situación en Zulia: “7.000 kilos de carne descompuesta en un mercado de Maracaibo; 100.000 litros de leche perdida en Machiques. Todo por los apagones provocados por la corrupción. En un país donde al menos 5% de la población busca comida en la basura para poder comer algo”.

Esto trae otra consecuencia: la escasez de comida.

“Hay un tema gravísimo que es la falta de refrigeración. En Maracaibo hace demasiado calor, así que ahora no hay verduras ni carne porque están dañadas, porque el paso al puente está restringido. Entonces, la gente anda loca buscando, tratando de conseguir comida. Pero no hay porque no se puede refrigerar y se daña”, dice un periodista marabino. 

Pastelitos a la basura

Uno de los elementos tradicionales de la cocina marabina, que se ha visto particularmente afectado por la falta de electricidad, son los típicos pastelitos. Eran tan tradicionales que hasta el grupo Guaco le dedicó una canción: “Pastelero pásame un pastelito, pastelero pero bien calientico…”.

Pastelitos Zulia

En este sentido, explica que su preparación requiere la congelación del producto ya elaborado. Así deben freírse.

“No se han podido mantener congelados y eso los daña de inmediato”, dice. La consecuencia la imaginamos: Se han producido pérdidas millonarias en el sector de los pastelitos donde, además. el principal ingrediente usado en esos pastelitos que se fueron a la basura es la costosa y escasa harina de trigo.