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De Manhattan a Singapur, el pastel de nata conquista al mundo

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El pastel de nata es un dulce que comenzó a comercializarse en 1837 y, su receta original proviene del convento del Monasterio de los Jerónimos, como consecuencia de la Revolución Liberal. 

Hace tiempo, el pastel de nata, la diminuta tarta de crema de huevo con una corteza crujiente, sólo se conseguía en Portugal. Pero ahora están haciéndose un espacio en supermercados, cafeterías y panaderías de Manhattan a Singapur. Incluso el postre se ganó su propio espacio en el programa de gastronomía British Bake Off.

El pastel de nata, que significa paste de crema en portugués, ha tenido un éxito internacional impresionante, siglos después de que fuera inventado en un monasterio de la población portuguesa de Belém por lo monjes. Por eso también se le llama pasteles de Belém. En Portugal, tiene un costo de un euro en las tiendas de más renombre, pero en los modernos café de Londres se pueden conseguir por un valor de tres euros. Un supermercado, en Reino Unido durante 2018, se propuso vender 2000 pasteles de natas por hora, compitiendo con las donas por la popularidad.

Y, desde hace poco, en España se han comenzado a vender en distintos supermercados este pastel, cuando anteriormente se podría encontrar en mercados específicos. La cadena alemana Lidl en España, ha comenzado a servirlo desde el año pasado y, sus ventas han sido positivas, lo que ha llevado a la tienda a ofrecerlo en alrededor de 580 tiendas.

En Caracas, uno de los más famosos pasteles de nata son los de la pastelería Ángela, en la esquina de Manduca, en La Candelaria, una cuadra al sur en la avenida Urdaneta. Los preparan sólo viernes y sábados y sus clientes llegan desde toda Caracas a buscarlos.

 

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En 1834, después de la caída del régimen absolutista debido a la Revolución liberal de Oporto, el gobierno portugués ordenó cerrar todos los conventos. Sin embargo, uno de los trabajadores de los monjes jerónimos abrió una tienda cercana al convento clausurado, y empezó a recrear los pasteles hechos por los monjes.

Aunque “Pastéis de Belém” es una marca registrada por el obrador, quien ha insistido en conservar la receta original, lo cierto es que este dulce tiene presencia en Portugal desde hace tiempo, donde es conocido por el nombre de “pastel de nata”.

En la actualidad, el pastel de nata ha iniciado su despertar en la comunidad internacional y hay quién está dispuesto a que sea más conocido que las donas.

En Manhattan, el chef George Mendes, introdujo hace poco el postre en su restaurante Aldea, inspirado en la cultura portuguesa y de estrella Michelín. Aunque no todos están familiarizados con el postre. Mendes lo descubrió mientras crecía en Danbury, Connecticut, un lugar influenciado fuertemente por la cultura portuguesa.

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En 2012, el exministro de Economía de Portugal, Álvaro Santos Pereira, se lamentaba de lo poco que era valorado el postre por la comunidad internacional. Tiempo después, según lo publicado por Alice Kantor en el portal Bloombergel postre busca hacerse tan conocido como el croissant.

El portal también apunta que, el mejor lugar para comerlos es las pastelería que los vio nacer, la cual se encuentra decorada con los mismos azulejos del monasterio. Sin embargo, no se explica por qué el dulce ha comenzado a ganar popularidad. 

Puede que no parezca sorprendente, pero el aumento de nata se debe en parte a la promoción que ha comenzado hacer el gobierno,  encargado de patrocinar el Festival de Nata 2018 en Londres. En lo últimos años, Portugal ha gastado alrededor de 50 millones de euros para que sus productos y su cultura sea conocido en otras fronteras.

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Nata Pura

Al mismo tiempo,  su reconocimiento también se lo debe al negocio llamado Nata Pura que busca hacer con las natas lo mismo que Dunkin Donuts hizo por donas. Surgió en 2013 y, desde entonces, la empresa ha comenzado a expandirse rápidamente gracias a una inversión de Portugal Ventures, una firma respaldada por agencias gubernamentales.

El fundador Mabilio de Albuquerque adaptó los pasteles a los gustos locales: té verde matcha y maracuyá para Japón; Brie, camembert y queso azul para París.

Aunque ocasionó la molestia de sus compañeros, De Albuquerque siguió con su idea de crear una marca de nata que podía exportar al mundo con su startup Nata Pura de Asia a Europa, a América Latina y, finalmente, a los EE. UU.

Nata Pura no fue la primera que trató de dar a conocer la pastelería, pero sí fue la primera en hacerlo de manera internacional. La pequeña empresa, que comenzó con cinco empleados, contrató a profesionales en el área del marketing, y buscó socios extrajeron para que ayudarán en la expansión de la misma.

En una feria de comida en Londres, Nata Pura recibió reacciones positivas. Desde entonces, se han llevado a cabo catas de pastelería y eventos como el London Coffee Festival y BBC Good Food.

Información compartida por Bloomberg y Directo al paladar