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Explorando el llano de Cojedes 

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30/01/2017
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FOTO PATRICK DOLANDE

En la región central llanera de Venezuela, se ubica el Estado Cojedes, tierra que acoge una extensa constitución de llanuras repletas de bosques y sabanas

Caracterizada por sus amplios hatos de ganado bovino, Cojedes al igual que muchas regiones del país, recrea en su gastronomía diversidad de platos en torno a la carne de res, chigüire, picure, lapa o el cochino e’ monte. Así mismo, posee variedades locales como postres y bebidas que de su elaboración dependen los frutos base como el mango, coco, la guayaba, lechosa, plátano y piña por mencionar algunos.

Gracias a los principales ríos que atraviesa dicha región como “Cojedes” el “Tinaco” o el “El Tirgua” obtienen variedad de pescados de agua dulce como el pavón, cachama, bagre, palometa o coporo y facilitan lo inexplorado para todos aquellos que no han incursionado en su paladeo.

Entre las principales comidas se encuentran el pastel de morrocoy, topocho sancochado con suero, hervidos de carne así como de los pescados de río, la cachama rellena envuelta en hojas de topocho y el pisillo especialmente de chigüire que puede ir acompañado de tostones, arroz y caraotas rojas.

Pero si hay algo que destaca de entre la ruralidad llanera es, sin discusión, la preparación de la carne. Otto Gómez cuenta que teniendo la dicha de haber vivido en los llanos de Barinas, Apure, Portuguesa y Cojedes, sorpresa de una técnica que no había oído hablar en su vida, a través de la historiadora Inés Quintero, refiriéndose al libro Reflections of a service of three years during the war of extermination (1828), siendo narrada por el capitán inglés Cowe uno de los legionarios británicos que habrían batallado junto con los venezolanos contra España, Otto Gómez explica que en dicho libro –y cita textualmente- “Esta modalidad se hacía de la siguiente manera, se abría la res en dos o en cuatro partes, sin quitarle la piel quemándole luego los pelos con el fuego, lo cual ponía al cuero duro e impenetrable.

Se cavaba un hoyo y lo cubrían con piedras lisas y chatas, en el pozo se ponía una cantidad suficiente de leña para calentarlo bien y después se limpiaba, la carne atravesada con palos se colocaba con el cuero para abajo tapándose la boca del pozo con una piedra grande. El cuero formaba así una especie de recipiente que permitía conservar el jugo de la carne. Cuando estaba lista se servía sobre los trozos de cuero y se acompañaba con aguardiente”.

Así mismo, el vino de mango es una de las bebidas más peculiares de la región y peculiar en su sentido más amplio ya que el mango fue declarado patrimonio público, en San Carlos, capital del Estado, rindiendo homenaje a la ciudad del Mango en Venezuela, a través de la Feria Nacional del Mango, en la última semana de mayo de todos los años.

La guarapita, la chica de arroz con piña, leche e’ burra (ponche a base de cocuy), panela con limón y el guarapo e’ caña advierten de la infinidad de otras bebidas a base de las frutas que la región otorga, así como de postres que entre los más comunes se encuentran el majarete, el buñuelo (yuca acompañada con miel) conservas de plátano, coco, guayaba y pan de tunja (torta de harina de trigo)

Para degustar en Cojedes, la mayoría de los restaurantes ofrecen el menú típico llanero de cada localidad, sin embargo existen algunos rincones que destacan no solo por su repertorio gastronómico, así sucede con el hato El Piñero ubicada en la Autopista Regional del Centro Valencia-Tinaco-Tinaquillo vía El Baúl siendo este una parada inexcusable para deleitarse con la gran variedad de fauna y flora, funge como posada con 12 habitaciones y comedor para degustar desayunos, almuerzos y cenas, todos típicos de la región llanera.

El alma cojedeña está inundada de platos típicos venezolanos, esperando por la llegada de las fiestas patronales, momento donde se aprovecha la ejemplificación de la comida llanera, así como de la emocionalidad por la preparación de los mismos quienes se ven decorados por las manos ancestrales de los que todavía hacen uso de ellas.