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Guía práctica para reconocer a un universitario según su dieta

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No importa si se trata de una universidad pública o privada. El estudiante universitario tiene mañas culinarias adquiridas desde la primaria, y en la etapa universitaria, muchos repiten estas costumbres con la idea de saciar un poco el estrés y neurosis de parciales y finales. Reconoce estos especímenes a través de su dieta diaria

Cuando vives por primera vez la etapa universitaria, entiendes que hay un mundo entero por descubrir. Tienes muchos sueños, conoces gente nueva y todo es muy bonito, pero la falta de recursos económicos es una constante en tu vida y la única forma de enfrentarlo, es gracias a una dieta especializada en grasas, lácteos, azúcares y harinas.

Es así: si perteneces a la cultura venezolana has pasado por algunas de estas infantiles y superficiales comidas que lo único que hacen es dañar tu estómago y pasarte una pesada factura que luego no sabrás cómo pagar. Pero son ricas, baratas y satisfacen cierta parte de nuestra nutrición diaria.

1. Tequeñón, empanadas, pastelitos: estos alimentos son heredados del colegio y no importa la edad que tengas, si vas a la universidad, lo más seguro es que ya no seas un mantenido consentido. Por este motivo, tu dieta consiste en alimentos ricos en calorías y grasas “malas”. Esto es aún más grave si resulta ser tu desayuno, almuerzo y a veces cena. También se han visto casos de personas que llevan esta costumbre fuera del recinto académico por motivos que todavía desconocemos. Estas personas son conocidas por mantener una “alimentación Peter Pan”, lo que significa que no superaron esta dieta basada en aceites y harinas y repiten la fórmula después de pasar esta etapa.

2. Shawarmas, hamburguesas, granjeros y sándwiches varios: no importa si eres de una universidad pública o privada, tampoco si tienes una madre preocupada por tu alimentación en esos días de pregrado; la tendencia será buscar uno de estos resuelves para mantenerte alimentado desde la hora del almuerzo hasta la tarde. Muchas personas recurren también a este tipo de comidas porque son muy prácticas y tienes todo compacto en un solo bocado. Igual sucede con las arepas en el desayuno y cena, son la comida perfecta si tienes que comer rápido porque entras a una clase en un horario de locos, como a la 1:30 pm, por ejemplo.

3. Toddy, merengadas, batidos y uno que otro “chupilight”: el que entendió, entendió. Las universidades son el lugar perfecto para satisfacer la necesidad de azúcar que requiere cualquier estudiante desesperado por no haber dormido en una semana. Nada mejor que regalarle al cuerpo una cantidad generosa de azúcar y más si viene con sorpresa (con grados de alcohol por ejemplo). La mafia de los azúcares y alcoholes no descansa nunca, ya que en los recintos académicos, el recurso lúdico en la comida es un must para la comunidad estudiantil y será así por el resto de los días, quieran o no las autoridades.

4. Snacks varios: tostones, Cheese Tris, Doritos y otros alimentos vacíos de nutrientes o llenos de amarillo #5 es justo lo que necesitas en esos días de estrés. El cuerpo requiere algo de pulsión de muerte para compensar los parciales, los finales y los profesores intensos que perduran hasta en los sueños de estas criaturas estudiantiles. Podrás saber mucho de matemática, estadística o literatura, pero, a menos de que vengas de la escuela de nutrición, lo más seguro es que recurras a estas chucherías y entres en un ciclo vicioso de sentirte lleno por un momento y a la hora necesitar más y más de estos problemáticos snacks. Haz caso, compra unas cotufas y olvídate de las chucherías.

5. Donuts, brownies y otras delicias complicadas: al igual que las merengadas y otros dulces líquidos, las donas, los brownies, las galletas y tortas son el recurso ideal para calmar la ansiedad junto a un café con leche bien resuelto. El problema, es que en estos espacios de aprendizaje siempre hay alguien que vende dichos postres en cada esquina. Por lo general venden donas y casi siempre es para recaudar fondos para algún proyecto estudiantil o para la próxima fiesta de graduación. No importa cuánta fuerza mental poseas, la venta de estos productos te perseguirá hasta el último doctorado que hagas.

6. Nestea, Malta, Coca-Cola y otros líquidos necesarios para la vida diaria: estas bebidas son adquisiciones indiscutibles para cualquier inconsciente que decida estudiar en una universidad. También es una herencia del colegio y en muchos casos, el Nestea termina por sobrepasar las expectativas del consumidor promedio hasta convertirse en una droga fuerte que acabará con su vida económica sin darse cuenta. La leyenda dice que muchos siguen esta práctica adictiva y que, además de invadir la vida privada de los que lo consumen, llega a ser un tema de discusión entre los amantes de la malta y los de la Coca-Cola. Mejor toma agua y así te ayudas un poco, toma el consejo de tu mamá y lleva tu termo de agua bien grande, porque la de los bebederos no es de confiar.

7. Chinos y otros lugares de bajo presupuesto: ¿alguien cumple años? ¿es viernes y el cuerpo lo sabe? Una salida al restaurante chino de confianza será suficiente. Las cervezas son baratas, la comida va en la tónica grasienta y puede entrar mucha gente al mismo tiempo. Las tascas son una buena opción también y mientras más oscuras sean, mejor. En estas podrás pedir papitas fritas y cerveza hasta decir basta, además, tienes la televisión, en caso de no haber podido asistir al partido de béisbol porque te achantaste con tus compañeros de clase en “Tierra de Nadie”.

* Bonus: no podía faltar el majestuoso comedor universitario, que para suerte de muchos y maldad para otros, puede ser medianamente apetitoso o directamente un acto grosero del presupuesto universitario. A veces reconoces el olor del menú del día y cuando llegas, no era pollo sino pescado o al revés. Eso puede ser preocupante para muchos, sin embargo lo importante es alimentarse, incluso si es carne sorpresa.

La vida universitaria es muy estimulante, grasosa y divertida, pero sobre todo, pobre. Si tienes alguna experiencia culinaria que te haya marcado la vida durante estos años soñados ¡escríbela por acá!