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Los bistrós parisinos quieren ser patrimonio de la humanidad para lograr sobrevivir

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12/06/2018
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FOTO: WWW.FREEIMAGES.COM

Los bistrós existen desde hace casi dos siglos y se han convertido en todo un símbolo de la capital francesa; pero, enfrentados a la competencia de los restaurantes de comida rápida, quieren convertirse en patrimonio inmaterial de la humanidad para garantizar su supervivenciaUna asociación profesional, que se ha movilizado con el fin de convertir a esta típica taberna popular francesa en patrimonio de la Unesco, presentó hoy la candidatura para que se le reconozca a los bistrós parisinos como un patrimonio inmaterial de la humanidad. La iniciativa, que ha recibido el apoyo de personalidades de la cultura francesa como el cómico Pierre Arditi o la cantante Marianne James, defiende que los bistrós reflejan valores universales como la demostración de una sociedad abierta al mundo.

Lugar de encuentro y reunión, de fiesta y camaradería, en el bistró se puede beber y comer comida sencilla a precios económicos y es todo un símbolo popular francés de hedonismo. La solicitud será elevada al Ministerio de Cultura en otoño, para que sea presentada a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), con sede en París, en marzo de 2019.

Hace solo 30 años, la mitad de los locales de restauración en París eran bistrós; hoy, esa cifra es únicamente del 14 %. Estas tabernas están sometidos a una fuerte competencia por parte de los pequeños restaurantes de comida rápida y, además, especialmente en París, han sufrido el efecto negativo del terrorismo.

Bistro parisino

En noviembre de 2015, varios comandos yihadistas tirotearon las terrazas de algunos establecimientos parisinos y provocaron la muerte a decenas de personas. Pero la superación de ese trauma no es la única razón. Alain Fontaine, propietario del bistró Mesturet y presidente de la asociación impulsora de la candidatura, aseguró que “los atentados no son la primera de las causas por las que impulsamos esta iniciativa, sino la gente que vuelve a sus casas y come comida rápida delante del ordenador”.

“No son los bistrós únicamente lo que va a desaparecer, va a ser el modo de vida, el vivir juntos. Además, las sanducherías que se están instalando o los restaurantes de comida rápida no permiten el compartir, algo que sí hacen los bistrós y las terrazas de París”, añadió Fontaine.

“Por nuestro pasado colonial, tenemos una ciudad tremendamente multiétnica y multicultural”, lo que suponía el riesgo de que proliferasen pequeñas comunidades encerradas en sí mismas, pero, a su juicio, esto no ha sucedido, en parte gracias a locales como estos. Para el impulsor de la iniciativa, los bistrós parisinos son muy propicios para interactuar, socializar y compartir con la gente de tu alrededor. Es lo que Fontaine define como “estar solo todos juntos”.

“Puedes estar bebiendo tu café o comiendo mientras estás rodeado de personas y, en un momento dado, cuando ya no te interesa estar solo, simplemente hablas con la persona que se encuentra a tu lado”, finalizó.

Algunos de los bistrós más representativos de París han visto pasar por sus terrazas y sus pasillos a los intelectuales más destacados del siglo XX, como Les Deux Magots y el Café de Flore, en el bulevar Saint Germain, o el Deux Moulins, donde transcurre la acción de la película Amélie.