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Los mejores y los peores alimentos para unos bellos dientes

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20/02/2018
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FOTOS DE ARCHIVO Y FREEIMAGES

Si uno de tus propósitos de año nuevo fue ser más feliz, cumplir con el mandato de “al mal tiempo buena cara” o, simplemente, no dejar que nada se robe la sonrisa, esta nueva entrega de la Guía para una alimentación con intención, te va a interesar pues es lo que debes comer para lucir unos bellos dientes

En este episodio descubriremos los alimentos que pueden atentar contra la salud bucal y cuáles fortalecen tus dientes y encías. ¡Vive este 2018 sin ser el saboteador de tu propia sonrisa!

Todos parecemos estar bastante conscientes de que la higiene es la clave de una sonrisa sana, además, estamos advertidos desde niños que ciertos productos (casi siempre chucherías) son los villanos de nuestros dientes: “los pican”, “los manchan”, “producen caries”, “los tumban”, nos asustaban cada vez que osábamos introducir una chupeta en la boca. Pero, ¿alguna vez nos hablaron de que hay alimentos que rescatan a nuestros dientes de las fauces del enemigo?

Por eso, hoy vamos a conocer a nuestros aliados y a descubrir el truco para que los malos no causen daño y poder seguir disfrutando si sabor y textura.

Los que sí

Lácteos. El calcio y la vitamina D que contienen son elementos harto conocidos como protectores de dientes y huesos en general. Hoy se conoce, gracias a investigaciones más detalladas, cómo actúan los derivados de la leche en la cavidad bucal.

Por ejemplo, el calcio liberado del queso, se mezcla con la placa y se adhiere a los dientes como una capa protectora contra el ácido que causa las caries, que ayuda, además, en conjunto con la proteína caseína, a estabilizar y reconstruir el esmalte al instante.

La facilidad de absorción del calcio contenido en el yogurt previene la desmineralización de  los dientes y la aparición de caries, y su acción probiótica crea una barrera contra las bacterias que atentan contra las encías.

Para los que no son amantes de la leche y sus derivados, una opción es agregar leche en polvo a los platos cocidos para adquirir el calcio necesario que protege a los dientes y la mandíbula.

Zanahoria, célery y manzana. Masticarlas crudas aumenta el flujo de saliva, lo cual dificulta que las bacterias se adhieran a los dientes y formen sarro.

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La manzana parece tener beneficios adicionales porque además su textura fibrosa estimula las encías, elimina las bacterias y las partículas de alimentos adheridos a los dientes. Nunca sustituye al cepillado, pero es una buena opción en momentos en los que el cepillado no sea posible.

Patilla. Contiene antioxidantes y vitamina C, sin tanto ácido como las frutas cítricas, lo cual protege las células de las encías y de otros tejidos de infecciones bacterianas.

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Remolacha. Recientemente, se descubrió que los polifenoles contenidos  en este vegetal interrumpen la unión de bacterias orales que pueden formar placa.

Espinaca. Su gran contenido de fibra estimula la producción de saliva que limpia la boca y neutraliza el ácido de las caries. Además, contiene ácido fólico que contribuye con el crecimiento sano de las células del organismo.

Té. Contiene flúor que protege contra las caries al fortalecer el esmalte dental.

Aceite de coco. Es considerado como una pasta de dientes libre de químicos porque blanquea los dientes de forma natural, además, contiene ácido láurico que es transformado por el cuerpo en un antiviral capaz de combatir bacterias que desgastan la dentadura.

Pasas. Aunque los alimentos pegostosos no son recomendados para la salud bucal, los expertos afirman que las pasas no representan peligro alguno, si no que más bien, son fuente de fitoquímicos que sirven para eliminar la placa y evitar el crecimiento de bacterias asociadas a algunas enfermedades de las encías.

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Los que no tanto

En realidad, no hay alimentos prohibidos en el cuidado de los dientes, solo que deben consumirse con moderación y eliminar sus restos de la boca rápidamente, antes de que ataquen al esmalte, dejen los dientes sensibles, partidos o decolorados.

Una opción es ingerirlos junto con comidas más grandes, que estimulen la producción de saliva que arrastra y neutraliza los ácidos dañinos.

Cítricos. De ellos nos interesa la vitamina C, por eso, no deben ser eliminados. Sin embargo, cuando la saliva no logra neutralizar el ácido, los dientes se vuelven más sensibles, se daña al esmalte de forma permanente y aumenta el riesgo de sufrir caries.

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Pero tiene solución. Los jugos de cítricos podrán tomarse con pitillo, de manera que el impacto del ácido no sea tan fuerte y directo sobre los dientes. También se pueden mezclar con otras frutas o verduras que contrarresten sus efectos nocivos, como la zanahoria o el célery. Luego de consumirlos, es vital tomar abundante agua y usar enjuague bucal.

Vinagre. Apenas 10 minutos después de haberlo consumido, el ácido del vinagre es capaz de adelgazar el esmalte de los dientes. La salsa de tomate, además de contener vinagre, tiene ácido acético, que perfora los dientes con la misma celeridad y tiñe los dientes. Por eso, se recomienda enjuagar la boca inmediatamente después de disfrutar su rico sabor.

Café, salsa de soya y vino tinto. Tienen dos efectos poco ventajosos: manchan los dientes y resecan la boca. Los daños pueden ser revertidos, y sus beneficios aprovechados, al tomar abundante agua.

Pan y pasta. El ácido láctico contenido en ellos atacan al esmalte, pero al acompañarlos con espinaca o coliflor, pierden su toxicidad por el efecto del flúor.

Caramelos, hielo, cotufas y frutos secos duros. Para prevenir una emergencia dental, como un diente roto o astillado, es preferible masticar chicle sin azúcar.

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Bebidas carbonatadas. Desmineralizan el esmalte. Si no se quiere prescindir de este tipo de bebidas, se aconseja tomarlas con un pitillo, para que el efecto negativo en los dientes, no sea tan brusco. Si se consumen, es recomendable un buen enjuague después.

Bebidas muy calientes o muy frías. Ambas aumentan la sensibilidad dental e inflaman los vasos sanguíneos del interior del diente. Por ello, es bueno que no se llegue a este extremo, ingerir alimentos o bebidas templadas es positivo para nuestra dentadura, los cambios bruscos no son nada recomendables.

Azúcares. Obviamente el consumo de azúcares no se puede eliminar, pero si reducir o sustituir su ingesta por edulcorantes naturales, como la miel, que además, posee propiedades antibacterianas. Y no te olvides de seguir nuestros consejos para llevar una alimentación más saludable.

Cebolla y ajo. Producen mal aliento. Es recomendable contrarrestar este efecto con el consumo de otras especias como el perejil, eucalipto, romero, albahaca y menta. Se puede compaginar estas especias en platos con mucho ajo y cebolla, para reducir el efecto negativo en nuestro aliento.

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Papas fritas de bolsa. Desgastan el esmalte, ya que contienen almidón, que se transforma en ácido y ataca el esmalte. Una buena opción para compensar momentos de “picoteo” es cambiar el consumo de chips, por otro tipo de snacks no tan perjudiciales para los dientes, como los tan de moda “crudités”, un aperitivo delicioso y sano, compuesto por verduras, que también quitará el gusanillo. Pero si no se puede resistir el deseo a unas chips, es importante lavarse bien los dientes después, asegurándose de eliminar todos los restos de este alimento y utilizar, a ser posible, hilo dental, para evitar la formación de placa.