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Los mejores y peores alimentos para preservar el cerebro

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En este nuevo capítulo de nuestra Guía de una alimentación con intención elegimos al órgano regulador de casi todo nuestro organismo y sus procesos, el hogar de nuestros pensamientos, creador de nuestras mejores ideas y caja de resonancia de nuestras emociones: el cerebro

Por muchos años, el cerebro humano fue un misterio, pero los avances tecnológicos de la ciencia nos han permitido descubrir lo fascinante de su funcionamiento: la memoria, la creatividad, la atención, el aprendizaje, por un lado; la intuición, la espiritualidad y la trascendencia, por el otro, y en el trayecto, todo un entramado de conexiones neurales que controlan desde el mínimo parpadeo hasta el enorme esfuerzo de caminar sobre nuestras dos piernas.

Todo lo hace con tal perfección que no nos percatamos de la importancia de cuidarlo. Pero sí, el cerebro se alimenta y lo que ingerimos puede fortalecerlo para conservar por más tiempo su lucidez o puede destruirlo poco a poco.

¡Qué una de tus metas de este 2018 sea preservar tu cerebro! Aquí te dejamos la lista con una recopilación de los mejores y peores alimentos para él, para ayudarte en la tarea.

Los mejores

Pescados azules. El atún, las sardinas o el salmón gracias a su alto contenido de ácidos grasos Omega 3 mejoran el rendimiento del cerebro y ayudan con los problemas de memoria.

Frutos secos. Las nueces, las almendras y las avellanas son ricas en vitamina E que protege al cerebro, mejora la actividad neuronal y previene la enfermedad de Alzheimer.

Fresas y uvas rojas. Ayudan a mantener la agudeza mental, la memoria y gracias a sus compuestos antiinflamatorios y antioxidantes, pueden retrasar unos 2,5 años el deterioro cognitivo, según investigaciones recientes.

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Harinas integrales. El arroz, la avena y la cebada son estimulantes del cerebro porque tienen ácido fólico y vitamina B6. Además, ayudan a que los alimentos se absorban lentamente y el cerebro reciba la cantidad adecuada de glucosa.

Huevo. Específicamente, la yema es portadora de altas cantidades de colina, una vitamina que fortalece las conexiones neuronales y mejora el rendimiento cognitivo.

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Chocolate oscuro. En Harvard descubrieron que beber dos tazas de chocolate caliente al día durante un mes aumenta el flujo de sangre que llega al cerebro, se estimula la producción de endorfinas, para mejorar el ánimo, y aumenta la concentración por su contenido de cafeína.

Agua. El 85% del peso del cerebro sano se debe al agua, así que es importante mantenerte hidratado.

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Pimentón verde, rojo y amarillo. La combinación de betacaroteno y vitamina C es muy poderosa para mantener al día la memoria, el poder de razonamiento y el funcionamiento arterial cerebral. Otros alimentos que tienen esta combinación son: los mangos, las naranjas, las zanahorias, el melón, el tomate, las acelgas y el brócoli.

Aceite de coco y de oliva. Favorecen la segregación de serotonina, el neurotransmisor que controla el sueño, la depresión y procesos cognitivos como la memoria.

Semillas de girasol. Al igual que otros alimentos ricos en ácido fólico como la espinaca, las lentejas, el repollo, los espárragos y la lechuga romana, evitan la degeneración celular y fomenta el desarrollo de células cerebrales sanas.

Los peores

Los efectos dañinos de estos alimentos no son inmediatos y tampoco ocurren al consumirlos eventualmente, pero si quieres cuidar tu cerebro, evítalos lo más posible o contrarresta sus consecuencias haciendo una dieta detox con base en los mejores alimentos para el cerebro.

Comida rápida. Las grasas saturadas, las trans, el azúcar, el sodio y otros ingredientes secretos de dudosa procedencia dañan al cerebro. Además, hay estudios que demuestran que las personas que suelen consumir este tipo de comida tienen 40% más de riesgo de sufrir depresión.

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Fructosa. En 2012, la Universidad de California encontró en un estudio que una dieta abundante en frustosa puede dañar la capacidad de aprendizaje y la memoria.

Comida procesada. La gran cantidad de sodio usado en su preparación crea el efecto de nublar la mente. La revista Neurobiology of Aging explica que la presión sanguínea sistólica elevada, ocasionada por el exceso de sal en las comidas, está asociada con un aumento del declive cognitivo con el pasar de los años.

Grasas saturadas. Están presentes en la piel del pollo, en la carne, la mantequilla y en los productos lácteos elaborados con leche entera. Este tipo de grasa afecta la memoria, la capacidad de aprender cosas nuevas y sirve de adherente de los radicales libres que dañan al cerebro.

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Grasas trans. Aunque se ha hecho un enorme esfuerzo mundial por eliminar estas grasas sólidas de los alimentos industriales, aún persisten en los automercados en forma de glaseados, margarina, masas refrigeradas y cotufas de microondas. En 2011, la revista Neurology publicó dos consecuencias nefastas de consumir grasas trans: disminución del volumen cerebral total y el declive de muchas funciones cognitivas.

Bebidas alcohólicas. Produce daños en la memoria a corto y largo plazo, reduce al mínimo la capacidad ejecutiva del cerebro, altera la percepción y el proceso de razonamiento en el proceso de toma de decisiones.

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