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Mandarina para la abundancia

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La mandarina ya sea en fruto, esencia, sales o incienso no debe faltar en todas las casas.

Aunque es un fruto cítrico proveniente de las zonas tropicales de Asia, la mandarina se ha dado muy bien en las tierras venezolanas, sobre todo en otoño y diciembre cuando es el mejor momento de la cosecha.

El mayor componente de la mandarina es el agua por lo que sus cantidades de azúcar y calorías son bajas. Es una gran fuente de fibra y ayuda al flujo intestinal siempre y cuando se ingieran los hilos blancos tejidos sobre la pulpa de la fruta. Además es rica en vitamina C, ácido fólico, provitamina A, potasio, pectina y magnesio, su consumo es ideal para controlar el colesterol, diabetes tipo 2, estreñimiento y anemia.

El origen de su nombre se debe a los trajes anaranjados que usaban los gobernantes de la antigua China, llamados Mandarines y caracterizados por la riqueza y prosperidad. De ahí, también surgió la relación espiritual de que sea un fruto para la abundancia.

En aceite, fruta, sales gel, esencia o inciensos la mandarina se ha convertido en un acompañante del ritual para limpiar las energías, estar renovado y preparado para lo que este deparará.

La mandarina se puede aplicar en esencia sobre las manos y se frotan para purificar. También se recomienda colocar por la casa  un plato con un número par de mandarinas y comerlas de dos en dos para atraer la buena suerte y la felicidad.  De acuerdo a la aromaterapia, para aquellos que están en búsqueda del amor el incienso de esta fruta es el ideal para atraerlo.