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Me tomé una copa de vino antes de dormir por una semana y esto fue lo que pasó

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08/09/2017
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COMPOSICIÓN: PEDRO AGRINITIS

Este experimento a corto plazo me demostró solo una cosa ¡el vino ayuda a dormir mejor! 

Últimamente he leído muchos artículos sobre los beneficios que trae tomar una copa de vino tinto todas las noches antes de dormir. La Universidad de Harvard realizó un experimento con más de 20.000 mujeres cuyos resultados arrojaron que las mujeres que tomaban dos copas de vino al día tenían menos probabilidad de ser obesas.

Por su parte, la Universidad de Washington determinó que si una persona se toma una copa de vino cada noche puede disminuir en un 70% las probabilidades de aumentar de peso (si se mantiene en una dieta balanceada). Otras investigaciones aseguran que el vino antes de dormir fortalece la memoria, mejora los síntomas de la diabetes, alivia el estrés y ayuda a combatir en insomnio.

Luego de leer todos estos beneficios, decidí preguntar en la oficina quiénes suelen tomar una copa de vino por lo menos cinco veces a la semana. Para mi sorpresa, la mayoría de las respuestas fueron negativas lo que despertó mi curiosidad instantáneamente ¿por qué el vino no está en la rutina  para dormir de la mayoría de mis compañeros si se supone que es tan bueno?

Aunque yo no soy muy amante del vino (soy más ronera), decidí retarme e intentar tomarme una copa de vino antes de dormir por siete días. Con este experimento quería saber cómo mi cuerpo se sentía y quería demostrar bajo mi propia experiencia si realmente el vino es tan maravilloso como muchos estudios indican.

Una vez aprobado el reto por mi equipo de Bienmesabe, hablé con mis amigos de De.copas, una comunidad de #winelovers, para que me ayudaran. Inmediatamente me hicieron llegar una botella de vino tinto a El Estímulo que se convirtió en mi cómplice durante una semana.

vino

Vale acotar que todas las conclusiones de las investigaciones mencionadas anteriormente fueron desarrolladas luego de experimentos a largo plazo. En mi caso era un experimento muy corto pero que podía probar, por lo menos, si el vino me podía ayudar a dormir mejor.

La experiencia la empecé un lunes ya que, como dicen por ahí, quien bebe un lunes toma toda la semana. Cada día que pasaba yo anotaba en una agenda mis reacciones, sentimientos o alguna otra cosa que pudiera ser de relevancia para el artículo. En fin, esta fue mi travesía:

vino 2

Día 1:

El primer día estaba emocionada. Justo antes de dormir, a eso de las 10:00 pm, abrí la botella y me serví una copa de vino (medida de dos dedos). Al contrario de lo que quería que pasara, me cayó un poco mal. En realidad me dio un poco de acidez pero estoy segura de que no fue por el vino sino porque sufro de gastritis.

Día 2:

Para evitar que mi estómago jugara en mi contra, me tomé un protector gástrico antes de cenar. Luego, antes de dormir, repetí los pasos del día anterior ¡esta vez fue muchísimo mejor! Literalmente me dormí a los 15 minutos. Al día siguiente, me levanté perfecta sin ningún tipo de malestar.

Día 3:

Este día fue un poco estresante para mí. En la noche estaba apunto de colapsar y no tenía muchas ganas de hacer el reto. Sin embargo, decidí dejar todo a un lado, cerrar la computadora y servirme una copa. Me relajé y mi mente se despejó. Luego, quise tomarme otra y me acosté a dormir. Definitivamente, el vino se estaba convirtiendo en mi aliado de las “buenas noches”.

Día 4:

Misma rutina, mismos resultados. Iba a intentar tomarme la copa mientras comía pero sentía que iba a perder el efecto adormecedor. Es increíble como una copa te puede tranquilizar y te puede ayudar a dormir realmente profunda. Llevaba dos días sintiéndome descansada al día siguiente.

Día 5:

¡Viernes! Normalmente cuando llega el fin de semana uno tiene planes de salir pero yo me iba para la playa. Como no me quería llevar la botella decidí tomarme una copa de vino antes de salir. Me dio un poco de sueño en el camino pero no dormí sino hasta después de llegar y cenar en mi destino.

Día 6:

Este día hice trampa. En vez de tomar una copa de vino tinto en la noche, me tomé una botella de vino blanco en el día. Como podrán imaginar, este día no contó dentro del reto.

Día 7:

Último día de mi aventura. Me senté muy feliz en el balcón y me serví dos copas de vino antes de dormir. Aunque habían pasado unos cuantos días, el vino tenía el mismo sabor, no estaba obstinada y seguía relajándome.

Entonces ¿me tomaría un copa de vino por el resto de mi vida?

En realidad no. El vino me ayudó a despejar mi mente, a dormir mejor y más profunda. Por eso, yo recomiendo que, si están pasando por una situación estresante, en un momento puntual, tomar una copa puede ayudar a relajarse. De igual forma, si tienen problemas para dormir también pueden tomarse una copita de vez en cuando para conciliar el sueño. Además, durante esta semana mi humor estuvo mucho mejor.

Sin embargo, una copa de vino cada día por todo un año son, en total, 60 botellas de vino, lo que me parece un poco exagerado.

Con respecto a que si el vino ayuda a rebajar o disminuye las probabilidades de sufrir de obesidad, no lo sé. De lo que sí estoy segura es que, después vivir este reto, el vino ayuda a dormir mejor.

Es importante recordar que todo en exceso es malo y que tomarse una botella de vino cada día no es la solución a ningún tipo de problemas.

Si sufren de acidez les recomiendo tomarse un protector gástrico, así disfrutarán de una buena copa sin que les haga daño en el estómago.

Recomendaciones para guardar una botella de vino según De.copas

1- Guardar el vino en posición vertical para minimizar la superficie que está en contacto con el oxígeno (eso es lo que hace que sepa a vinagre).

2- Evitar los cambios drásticos de temperatura.

3- No guardarlo a más de 21 °C, es mejor mantenerlo en el refrigerador.

4-Evitar la exposición al sol.

5-Tapar bien la botella. Lo mejor es que sea con su propio corcho.

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