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México, un cosmos de plantas medicinales pese a la oposición de la Academia

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24/10/2017
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POR ZOILO CARRILLO

La variedad de plantas medicinales que posee México es inabarcable, cifrándose más de 3.000 especies diferentes, algo que dificulta su análisis farmacológico y que resulta la justificación perfecta para el rechazo de la medicina oficial a la hora de reconocer su eficacia curativa

El biólogo de la facultad de ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Francisco Basurto explicó a Efe que, pese a que el uso medicinal de las plantas ha ido promulgándose de generación en generación, especialmente en comunidades rurales, “desde el punto de vista de la medicina occidental siempre han tenido este rechazo por una falta de validación científica”.

Esto no deja de resultar paradójico ya que muchos de los fármacos patentados se originan a partir del principio activo de la planta.

“La validación que tenemos es el uso continuado, tenemos crónicas desde el siglo XVI que nos hablan del uso de las plantas medicinales”, contó el experto, alegando que “si han perdurado durante todos estos siglos significa que tienen una validez”.

Es necesario diferenciar las diferentes acepciones de salud para entender las discrepancias entre la academia y tradición cultural heredada.

“El concepto de la salud y la enfermedad que pueden tener las civilizaciones originarias no es el mismo que puede tener la medicina (…). Hay malestares que tienen que ver con la cosmovisión de los pueblos, que hacían analogías con malestares físicos pero que la medicina oficial no reconoce como tales”, argumentó.

En la cultura mexicana es común encontrarse dolencias popularizadas con el paso de los años, tales como “el empacho, el mal aire, el susto, el espanto”, situaciones que afectan realmente el estado anímico y de salud de las personas “pero que el médico universitario no reconoce o no sabe curar, en todo caso”.

En algunas plantas como el árnica, la academia ha reconocido sus propiedades curativas, en este caso avalando “la capacidad antiinflamatoria y desinfectante”.

Sin embargo, en la mayoría todavía es necesaria realizar “una convergencia del contenido químico de la planta con el uso tradicional”.

Que México haya perpetuado el uso curativo de sus recursos naturales se debe a su rica herencia cultural, que abarca costumbres e incluso lenguajes.

“Tenemos al menos 60 lenguas que se hablan el país, esto nos habla de muchas formas de ver el mundo y de aprovechar los recursos”, aseguró el técnico académico del Jardín Botánico de la UNAM.

Esto, agregado a su diversidad ambiental – que acoge desiertos y selvas tropicales – abre un profundo espectro que permite explicar la presencia de estas plantas.

México vio ampliada su variedad con las especies traídas por la colonización española.

“Muchas de las especies mediterráneas del viejo mundo se incorporaron rápidamente a la práctica de la medicina medicinal y herbolaria del país”, indicó Basurto.

El Jardín Botánico de la UNAM es un espacio de apabullante belleza que contiene muchas de las especies con usos curativos que uno puede encontrar en el país.

La más común es el muicle- también conocido como hierba tinta- de gruesa estructura herbácea con terminaciones naranjas, utilizada frecuentemente para fortalecer la sangre.

Este saber popular proviene de los densos tonos purpúreos que adquiere el agua cuando hierve junto a la planta, similares al líquido sanguíneo.

Pero no todos las plantas tienen un fin medicinal, el Toloache, una planta pariente del tomate, era utilizada como brebaje por las mujeres mexicanas para hacer perder la voluntad de los hombres y manipularlos a su antojo.

“Sabemos que esta planta tiene sustancias tóxicas que afectan a nivel de sinapsis y realmente tiene un efecto en la conducta y voluntad de las personas”, detalló el biólogo.

Si no se ingiere, puede hacerse un uso medicinal mediante los llamados “baños de asiento” para curar dolencias como las hemorroides.

La hierba santa- también conocida como Tlanepa en algunas lenguas nativas- con sus hojas verdioscuras de gran tamaño y discreto protagonismo floral, se utilizó mucho para aliviar los síntomas del parto.

De acuerdo con el experto, después del alumbramiento “se dan baños con esta planta para ayudar a la recuperación más rápida de la mujer después del parto”.

Tampoco faltan los alucinógenos, entre ellos el floripondio, planta de gran tamaño con pétalos alicaídos de distintas pigmentaciones.

“Incluso en algunos países de Suramérica utilizan el bebedizo con fines malévolos para que la gente pierda la conciencia y sean objetos de robos”, aseguró el experto.

Al margen de la veracidad científica que poseen estas plantas, en México continúa la tradición de utilizar lo que otorga la madre naturaleza para fines curativos, siendo la fe el factor diferencial no empírico que determina su eficacia.