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Nada se bota en la cocina: Los “desperdicios” se pueden aprovechar

ralladura

Conchas de vegetales y frutas, huesos rojos, legumbres acumuladas y café sobrante: Prohibido botarlos. En Latinoamérica se desperdician 127 millones de toneladas de alimentos y tenemos que hacer algo al respecto

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se estima que alrededor de todo el mundo se desperdician 1300 millones de toneladas en alimentos al año. Es decir, un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano. En Latinoamérica esta cifra es de 127 millones de toneladas.

 

huella alimentaria

Estas cifras son reflejo de que existe desinformación sobre desperdicios alimentarios. Tomando en cuenta a la FAO,  un desperdicio alimentario es todo aquel producto alimenticio sin fines nutritivos. Sin embargo, esta definición no necesariamente hace referencia a lo que las personas consideran como desperdicio en sus hogares.

Mariángel Paolini, especialista en cocina segura, explicó que los desperdicios se encuentran directamente relacionados a la cultura y a lo que nos enseñan a lo largo de nuestra vida. Usualmente, las frutas o verduras “buenas” son aquellas de color brillante y de forma perfecta; mientras que las “malas” son las golpeadas, maduras o manchadas.

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Si bien la palabra “desperdicio” puede implicar una connotación negativa, desde hace unos años se ha realizado un esfuerzo para eliminar este prejuicio. De esta manera, se ha buscado promover la idea de “no desperdiciar” o “zero waste” mediante la utilización o reciclaje de alimentos o partes de los mismos que no estamos acostumbrados a utilizar dentro la cocina de aprovechamiento.

Para dar un primer paso dentro de la cocina de aprovechamiento o trash cooking, Mariángel recomendó que cada persona debe darse el permiso de probar algo diferente. De igual forma, aseguró que la clave se encuentra en ser creativos y atrevernos a preparar los alimentos de diferentes maneras.

“Por ejemplo, si no te gusta el cambur muy maduro, con la concha negra, puedes hacer panquecas, torta o convertirlo en batido. Incluso, si se congela puede ser un delicioso helado”.

Con ello, no solo se logra “cambiarle la cara al plato” sino que también cada persona puede convertirse en una pequeña solución ante la huella alimentaria. Mientras más personas se unen al movimiento, la cantidad de acciones masivas incrementa y, al final, todo suma.

A su vez, los mercados deberían clasificar los vegetales y las frutas según su grado de madurez. Aunque esta iniciativa se realiza en varios países del mundo, en Venezuela no se lleva a cabo. Ante esta situación, los venezolanos pudieran comprar algunas de las frutas más maduras para preparar al momento y evitar que sus vendedores las boten a la basura.

Igualmente, Mariangel indicó que las compras por temporada también forman parte de la cocina de aprovechamiento. De esta manera, las personas pueden adquirir las frutas o verduras a un menor precio y en su punto óptimo. En cada temporada hay mayor producción y, por ende, mayor posibilidad de desperdicio.

Por ello y para formar parte de este movimiento, queremos compartir nueve recetas fáciles y sabrosas que pueden ayudar a disminuir la cantidad de desperdicios en los hogares y a reducir la huella alimentaria:

 1-Caldo de verduras y de huesos rojos

Evita botar a la basura aquellos vegetales que visualmente ya no son agradables para el consumo; así como las hojas o los tallos. Utilízalos para hacer un caldo nutritivo o una rica crema. Asimismo, los huesos rojos o los carapachos son ideales para preparar caldos concentrados como base o como entrada para cualquier almuerzo.

2- Carne mechada con concha de cambur

Lo primero que desechan las personas es la concha del cambur. Sin embargo, con ella se puede preparar “carne mechada” ideal para los veganos y, lo mejor de todo, es que no necesita de un mayor esfuerzo porque su preparación es similar a la de la receta original.

Para prepararla, solo se deben hervir las conchas de cambur hasta que se ablanden. Luego, hay que retirarlas del fuego y dejarlas enfriar. Una vez que estén frías, se desmenuzan y se agregan al sofrito previamente cocido.

3-Chips con concha de batata, papa o zanahoria

Con la piel o la concha de algunos vegetales como la batata, papa o zanahoria, se pueden preparar chips fritos u horneados. Lo importante es que se laven muy bien los vegetales porque en la concha se encuentra la mayor cantidad de pesticidas. Sin embargo, estas sumancias químicas son solubles en agua, por ello solo hay que lavarlos con un buen cepillito y agregarles bastante agua. Otra forma de no desperdiciar la piel es cocinar los vegetales completos, es decir, sin pelarlos.

 

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4-Hamburguesas de legumbres

Antes de botar las legumbres que sobraron, une todos los restos y prepara mini hamburguesas. Incluso se pueden congelar y guardar para el resto del mes.

hamburguesa vegana

5- Ralladura e infusiones de conchas de frutas:

Las conchas se pueden rallar para darle sabor y aroma a algunos postres. Por otra parte, la concha completa se puede guardar para hacer infusiones o tés.

ralladura

6- Pan rallado:

Aunque el pan duro puede denominarse como “incomible”, en realidad, sus migas pueden ser utilizadas para empanizar. No importa lo duro que esté, siempre se va a poder rallar.

pan rallado

7- Cubitos de frutas maduras:

Usualmente, cuando la fruta está muy madura se bota a la basura. No obstante, es mejor picarla en pequeños cubos y refrigerarlos. Con ellos, se preparan helados o deliciosos smoothies.

8- Snack de semillas de auyama:

 

Cuando preparamos una crema de auyama dejamos a un lado las semillas sin tomar en cuenta en lo que se pueden convertir.  Desde una deliciosa y saludable merienda hasta un ingrediente crujiente para las ensaladas, solo necesitas lavarlas bien, secarlas y agregarles los condimentos o especies que desees. Luego, hay que llevarlas al horno y ¡listo! Lo mejor de todo es que las semillas de auyama son ricas en ácido fólico, omega 3, calcio y hierro.

 

semillas de auyama

9- Hielos de café:

 

A medida que te sobre un poco de café líquido, congélalo y haz cubitos de hielo. Sirven perfectamente para preparar café helado o para agregarle un toque diferente al yogurt.

 

Además de estas recetas,  Mariángel nos invitó a ser creativos y a preguntarle a los abuelitos sobre cómo podemos aprovechar los alimentos.  Hace mucho tiempo, en épocas de guerra, las personas buscaban la manera de no desperdiciar absolutamente nada. Actualmente, la situación puede que no sea la misma pero esto no quiere decir que nos quedemos con los brazos cruzados; practiquemos en nuestros hogares y eduquemos a las futuras generaciones sobre esta problemática internacional y sus posibles soluciones.