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Voluptuosas y sexys, las mandocas zulianas conquistan corazones

mandocas carmen montelongo
14/04/2018
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TEXTO: CARMEN MONTELONGO @LAMONTELONGO FOTOS: ANDREA SANDERS @ANDREA_OBSERVA

Carmen Montelongo, @LaMontelongo , comparte esta vez su receta de las mandocas zulianas que son irresistibles con ese toque dulce-salado del maíz y el plátano

Wikipedia las define como un “anillo frito de mezcla de harina de maíz, papelón, plátano maduro y queso de año rallado y típico de la región zuliana”, pero para el maracucho, la mandoca es un aro con forma de lágrima con el que se atajan todos los recuerdos de la infancia…para que no se escapen.

Tal vez radica allí la felicidad blindada del maracucho, replican una y otra vez su comida preferida y con ella regresan una u otra vez a esos momentos y lugares en los que fueron felices. Así, de un mordisco retornan las abuelas querendonas que ya abandonaron este plano, los besos con los que la madre sanò el primer “guayabo” adolescente, las meriendas de infancia… Vuelve la dicha por arte de masticable magia.

La mandoca está tatuada en el ADN de los maracuchos, es más que un plato típico, es un recordatorio del amor familiar.

La mandoca convoca cuatro ingredientes que resumen los sabores zulianos: maíz, papelón, queso y  plátano. Al derecho o al revés, el plátano es el pan nuestro de cada día de los maracuchos, se consume en todos sus grados de maduración, desde el verde, que se usa para los patacones; el pintón de las tajadas o el muy maduro que es el alma de las mandoquitas, por citar algunas preparaciones.

ASI SOMOS EDICION 63 PLATANO 3

El llamado “oro verde” fue el sustento de miles de familias pobres en el Zulia. Venido de Asia en la colonia y cultivado profusa y fertilmente en el Sur del lago, el plátano era navegado en piraguas hasta el Mercado de los Buchones dónde era esperado y recibido con gozo no sólo por su versatilidad y sabor, sino por su valor nutricional a bajo costo. Así, el zuliano lo incluyó en su mesa en las tres comidas. Y pronto todas las clases sociales lo consumían.

El zuliano ama tanto el plátano que incluso su escudo ostenta unas hojas de plátano como símbolo icónico de la zulianidad. El plátano no es un ingrediente sino un sentir popular y un metalenguaje.

Ariel Villa, un conocido y querido chef zuliano me contó que por allí le habían dicho que la mandoca era el “pretzel maracucho”.

“Hagamos un ejercicio. Sí observas un pretzel verás que al quitarle dos de sus giros se convierte en una mandoca” dijo Ariel, y esbozó su sonrisa perfecta.

Sí algo han aportado las redes sociales a la gastronomía es que nos hemos acostumbrado a “comer con los ojos”. Hacerlo nos pone a soñar y nos hace muy felices.

Cocineros mediáticos y maravillosos como el zuliano Carlos Hernández Coll se han hecho famosos no sólo por sus seductores tatuajes sino por sus hermosas mandocas, que lo acompañan cuál harén a todas las plazas en las que cocina. Ahora, desde todos los rincones de Venezuela o en cualquier punto del planeta en el que exista un venezolano con un teléfono en la mano paseando por Instagram, Facebook o Twitter, existirá el deseo de replicar la receta de éste plato voluptuoso, curvilineo y sexy.

 

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Las mandocas son femeninas y hermosas…para comèrselas, Ariel Villa asegura que hay que comerlas calientes y Carlos Hernández Coll siempre reza:
“Cuando todo falla, cuando no ves la luz al final del tunel, en la mandoca confiamos”.

Para que las hagan en sus hogares sin importar si están en Apure o en Mèrida; en Madrid, Montevideo o Sidney, aquí les dejo una receta sencilla de mandoquitas.

La receta de mandoquitas voluptuosas y sexys 

Ingredientes

Necesitamos un plátano (de los que se usa para cocinar) madurito, muy madurito, cocinado y hecho puré.
La misma cantidad de harina de maiz amarilla que de agua (3 tazas)
Un puntico de sal.
Melao de papelón (llamado también chancaca, piloncillo, panela) suficiente y a gusto de los que amamos. Para mí, mucho melao.
Una taza de queso blanco duro y rallado, de ese intenso y contestatario que es imposible que pase inadvertido.
Abundante aceite para freír.

¿Cómo las hacemos?

Unimos agua y harina, amasamos con el mismo procedimiento de unas arepas comunes y corrientes, incorporamos el plátano y el quesito.

Continuamos amasando y adicionamos el papelón y la sal. Vigilamos la consistencia y si está muy blandita le agregamos más harina de maiz y probamos haciendo y friendo una. Sí está blanda le agregamos más harina de maíz. Sí se desbarata, le podenos agregar un poquito de harina de trigo. Si quedan duras suavizamos con agua o melao de papelón. Si las sentimos insípidas, más papelón o un par de cucharadas de azúcar.

Es una buena costumbre freír la primera antes de ponernos a hacerlas todas y que nos queden defectuosas. Da tiempo de corregir errores y nos evita perder tiempo o ganar disgustos… No tiene ciencia.

Se requiere puro sentido común para llevar la masa a un punto manejable con el que sea posible darles esa forma curva que subyuga e idiotiza, que atenta contra los principios de la moral y las buenas costumbres y nos reduce a seres sin voluntad que siempre “piden más”.

Háganlas con amor y por amor: Siempre resulta.