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11 de enero… de 1810

Fotografía: Daniel Hernández
11/01/2019
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DANIEL HERNÁNDEZ

El jueves 19 de abril de 1810 se recuerda como la gesta que abrió el camino a la lucha por la independencia. Fue un primer paso, y como los primeros pasos tienden a ser tímidos, vacilantes, llenos de incertidumbres y dudas, con miedo a lo que podría pasar, pero con la esperanza y la ilusión de lo que vendrá.

El 19 de abril de 1810 Venezuela se abría el camino a lo desconocido, salía de la tranquilidad de una sociedad estamental, establecida e impuesta desde Europa, en la que todos eran españoles –de América pero españoles- y en la que todo el mundo tenía claro cuál era su lugar.

La duda y otro pensamiento venía del viejo continente y no, no se pensaba en libertad, ni en el derrotero que se tomaría, mucho menos se sospechaba que la sangre de tantas buenas personas sería derramada en una guerra fratricida que escalaría a una guerra internacional y posteriormente a la separación de España y la llamada independencia, germen de la República de hoy.

Pero volvamos al 19 de abril de 1810 ese día España estaba en su propia lucha por la independencia de la Francia de Napoleón que la había invadido en 1808.

La Capitanía General de Venezuela ya tenía a Vicente Emparan un capitán general español eficiente, que además de militar y experto estratega, supo lidiar con las ansias de poder francesas en este territorio y en este caso era el emisario de la Junta Suprema de Gobierno que tenía el poder mientras el rey estaba encarcelado.

Ese jueves santo sesionó el cabildo, una instancia asociada a la participación ciudadana de los criollos de la colonia española, era la forma de representación que tenía la élite local, criolla, ante su majestad el rey.

Los ciudadanos preocupados por su futuro como españoles de América, ante el infame emperador francés que iba contra la Iglesia católica y Fernando VII, se negaban a reconocer a otro que no fuera su rey legítimo por lo que durante la sesión sin saberlo, dieron el primer paso en la defensa de sus derechos. No era una aspiración de libertad pero si de un cambio a su condición y una mayor autonomía para no depender de la península, sino tener más capacidad de decisión y respuesta inmediata.

Hoy 11 de enero de 2019, los venezolanos tuvieron un cabildo abierto algo que no es más que una invitación a la sociedad civil a manifestar sus ideas, a exponer en ejercicio político, tal como los griegos en el ágora. Esta vez se escuchó el grito de muera la tiranía viva la libertad pero esta vez la lucha no fue para defender al rey, era un clamor por la democracia, por la vuelta a los valores construidos a pulso desde 1830.

El Congreso es una representación del pueblo, es la instancia más clara del deseo de la ciudadanía. La Asamblea es una muestra más reducida del país. Los diputados son los llamados a escuchar y transmitir lo que quiere la ciudadanía y alcanzar ese ansiado consenso para legislar.

Pero además de legislar, un Parlamento tiene la responsabilidad de moderar y mediar entre los ciudadanos y sus aspiraciones políticas y llevar, en los momentos más difíciles de una nación, a buen término lo que se espera lograr. En el caso específico del 11 de enero de 2019 el cabildo abierto es comparable al de la gesta emancipadora.

Los venezolanos de este 11 de enero de 2019 demandaron democracia, dar el paso a la transición. En la concentración frente a la sede del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo los manifestantes les gritaron a los diputados, en incontables ocasiones, que no tuvieran miedo a dar el paso.

Pero hay que tener claro que el camino es muy enrevesado y que corresponde acompañar el proceso, que es arduo y muy azaroso. Las redes sociales son la mayor parte del tiempo, espacio de desahogo de ideas políticas. Hay que saber estar a la par del momento histórico que se nos plantea. Se exige lo que se debe hacer, pero ¿Sabemos realmente lo que implica ser ciudadano, nos lo demandamos?

El 11 de enero de 2019 puede ser el inicio para articular una estrategia común. El 19 de abril de 1810 las ideas se debatieron y fueron varias, complejas, hasta que finalmente y no sin mucha discusión, el 5 de julio se firmó el Acta de la Independencia. Hoy puede ser el primer paso para la recuperación de la democracia, pero si no somos capaces de ver a quien plantea algo distinto, si aspiramos el pensamiento único como el adversario, aunque con esa disciplina marcial, no se podrá alcanzar el objetivo.

Hemos cometido el mismo error una y otra vez. No se plantea fe ciega, o ideas únicas, se plantea claridad en el objetivo común la aspiración democrática, legítima de los venezolanos, el lograr la democracia en la que todos a pesar de ser distintos tenemos garantías plenas y libertades.

El cabildo abierto es la oportunidad de entender que este es el espacio para las ideas, para la ciudadanía, para el civilismo, contra la bota opresora que pretende aplastar y crear realmente un verdadero imperio opresor, por un reyezuelo que se ampara en un cascarón roto, un simulacro de democracia, y regímenes tan corrompidos y con tan poco respeto a los derechos humanos como el venezolano.

Nuestro 5 de julio de 1811 puede estar cerca, si los políticos y los ciudadanos estamos claros de las responsabilidades que tenemos, de que el camino requiere múltiples ideas, con el debido respeto, y unidad inequívoca de objetivos para una transición. Hoy a diferencia de 1811 y de otros de este siglo, se cuenta con el aval internacional del continente americano, la Unión Europea y aliados tan lejanos como Japón. No hay que desperdiciar la oportunidad histórica que se abre este 11 de enero de 2019.