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3 de mayo: la represión oficial derivó en un hospital de guerra

Marcha opositora Gustavo Vera
04/05/2017
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FOTO: ANDREA HERNÁNDEZ

No había oscurecido y ya 161 personas en Salud Chacao y 234 en Salud Baruta, habían sido atendidas. A las 6 de la tarde, el 03 de mayo quedaba oficialmente registrado como el día con más heridos desde que comenzó la protesta opositora. De nuevo la Guardia Nacional y la Policía Nacional Bolivariana actuaron al margen de los derechos humanos.

En Chacao, motos iban y venían. No todas eran de paramédicos, muchas pertenecían a la prensa y a otros ciudadanos que se convirtieron en rescatistas de emergencia.

En ese ambulatorio fueron atendidos 156% más pacientes que los evaluados durante la marcha del 19 de abril. Como si se tratara de un hospital de guerra, vecinos se sumaron para ofrecer insumos.

El caso más trágico del 3 de mayo fue el de Armando Cañizales. El joven de de 17 años de edad fue asesinado durante la brutal represión a la marcha opositora, que buscaba llegar a la Asambela Nacional, en el puente que comunica Las Mercedes con la autopista Francisco Fajardo. El músico y estudiante murió en Baruta.

A Chacao llegó Enio Arreaza, de 47 años, a quien le dispararon un perdigón en el rostro, cerca del ojo izquierdo. “Estaba protestando y estaba pendiente de las bombas. Entonces sentí un golpe. Me dieron con uno de esos que se llaman tres en boca”, dijo en referencia a una pistola que usa perdigones más grandes.

Aracely, de 44 años, no podía respirar víctima de los gases de las bombas lacrimógenas. Bajó de Petare para acompañar a la protesta. Una vez recuperada, relató que en Altamira “los guardias se burlaban de los chamos luego de atacarles y los retaban: ¿Eso es todo lo que tienes?”

“El cinismo más grande es la burla que esos guardias hacen. Vamos a seguir en la calle Nicolás, que te quede clarito”, dijo a los medios Aracely.

 

Los periodistas también fueron heridos. Reynaldo Ríobueno, fotógrafo de Unión Radio, recibió un fuerte impacto por bomba lacrimógena en la pierna izquierda. Tiene fractura de tibia y toda la pierna enyesada. Denunció que le dispararon directamente a él y a otros colegas mientras hacía su trabajo: reportar los enfrentamientos.

“Uno de los guardias me apuntó y me pegó. Estábamos varios de la prensa. La guardia me decía que tenía que caminar y no dejaban pasar a mi motorizado pero yo no podía caminar”, contó.

También a Chacao llegó Juan Carlos Neira, otro fotoperiodista, quien recibió tres impactos de bomba lacrimógena. Uno en la cabeza, uno en el pecho y uno en el brazo. Contaba con casco y chaleco, que sirvieron de escudo.

Existe una constante en los testimonios de los afectados: los disparos de las fuerzas de seguridad del estado son directos al cuerpo.

Un joven de 25 años, Franklin Arvelo, quien también fue atendido en el lugar, recordó que sufrió ayer la misma agresión por la que fue asesinado Juan Pablo Pernalete el 26 de abril.  “Me dieron un golpe en el pecho con una lacrimógena. Yo no llevaba ningún tipo de protección, solo llevaba una camisa y mi bandera”, señaló.

 

Acotó que los médicos le dijeron que si hubiese sido desde más cerca el impacto, o él, una persona más delgada, “pudo haber sido peor”. “Me recupero y en cinco días estoy otra vez en la calle”, dijo.

Los heridos se multiplicaban. Entre ellos, dos jóvenes quemados en la espalda y brazos. Los trasladaron en moto, sin camisa, con los pantalones rotos. El alcalde Ramón Muchacho señaló que las quemaduras fueron por gasolina.

Una de las víctimas de la represión que llegó más grave a la Clínica El Ávila fue Pedro Michelle, quien fue arrollado por una tanqueta de la Guardia Nacional en Altamira.

Su madre, María Auxiliadora de Yammine, en una entrevista realizada por la periodista Elyangelica González para Univisión, relató que su hijo está en terapia intensiva con un traumatismo torácico abdominal, una fractura en el brazo y está respirando gracias a un pulmón artificial.

“La hemorragia no fue tan fuerte y creen que por su edad, 22 años, va a salir adelante. Le zumbaron la tanqueta. Supuestamente arrollo a dos jóvenes. ¿Cómo vas a lanzar una tanqueta contra la gente eso es con intención de asesinar?”, se preguntó.

 

También durante la jornada de ayer, varios políticos fueron heridos. Tal fue el caso del primer vicepresidente de la AN, Freddy Guevara, quien recibió 12 puntos de sutura en el tobillo tras ser impactado por una bomba lacrimógena. El mismo artefacto fue directo a la espalda del diputado Julio Montoya y en la pierna del legislador Ángel Álvarez; Ivlev Silva presentó una lesión en la mano; Wiliams Dávila sufrió una contusión en la pierna izquierda y Simón Calzadilla fue socorrido por asfixia.

Además, sucedió un hecho que incluso es sancionado como delito durante las guerras. Los funcionarios del Estado atacaron y robaron a las cruces verdes de la Universidad Central de Venezuela, paramédicos que asisten voluntariamente a los heridos en las manifestaciones.

“Estábamos muy bien identificados. Ellos saben quiénes somos. La policía llegó a la camioneta y sustrajeron las pertenencias de las personas que estaban ahí. Dispararon cinco bombas dentro de la camioneta y perdigones que impactaron y rompieron los vidrios”, señaló Federica Dávila, una de las voluntarias.

La joven también denunció que además dos compañeros resultaron lesionados. “Una fue arrastrada por el piso”, dijo. 

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