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7 cosas que hacen los venezolanos cuando ven noticias desde el exterior 

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En Venezuela nunca no está pasando nada (triple negativo, mis disculpas a los profes de Castellano). Eso hace que sin importar cuán lejos estés o cuánto tiempo lleves fuera del país, siempre estás pendiente de la mala nueva que te llega vía Twitter, Facebook, WhatsApp, Telegram, mensaje de voz, Skype, email, FaceTime, llamada telefónica de familiar y/o amigo histérico, y hasta correo regular.

Sin embargo, hay días especiales. En diciembre fueron las elecciones, hace un par de semanas fue la juramentación de los diputados a la Asamblea Nacional y más recientemente la Memoria y Cuenta del Presidente de la República. Cuando llegan estos días y tú estás en el exterior, el recordatorio de que algo importante está pasando llega cuando a tu celular le da un ataque de epilepsia y tienes punticos rojos que dicen +20 en todas las aplicaciones.

De pronto, tu cerebro recuerda aquel “tun tun, tun-tun” de Globovisión.

Pero resulta que a esa hora puede que tú estés en tu trabajo o en clases, o en alguna otra situación en la que el único interesado en estos asuntos eres tú. ¿Qué haces?

7. Finges estar haciendo un seminario en línea

Muy decentemente agarras tus audífonos, te volteas y, con tu cara más profesional, le dices al de al lado “voy a hacer un webinar sobre las nuevas tendencias digitales en el ámbito de la comercialización de productos entre países no pertenecientes al Tratado de Libre Comercio pero que algún día quisieran pertenecer” -o algo que suene más complicado. Luego indicas que durará como una hora.

6. Posteas frases célebres en tus redes

“Lejos pero no ausente” es la preferida. Seguidamente colocas una foto que dé testimonio de que estás siguiendo las noticias y, por supuesto, añades tus correspondientes observaciones con respecto a lo que está sucediendo.

Dependiendo de qué lado de la diatriba estés, los comentarios pueden ir seguidos de una serie de adjetivos que sólo pueden ser descritos en modo cómic: *%!!!!& (o con los atajos lingüísticos que San Social Media nos ha dado: HDP, CDSM, CDLR y demás).

5. Te actualizas en el baño

Si trabajas en uno de esos lugares donde está prohibido revisar el celular, lo sacas disimuladamente, te lo llevas al baño y empiezas a abrir aplicaciones.

WhatsApp y Telegram son las preferidas, porque tu familia y los 20 grupos de panas que tienes son más eficientes que CNN en la cobertura minuto-a-minuto. Además, ellos ponen emojis divertidos.

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4. Te vuelves más eficiente que Google News

Una vez que has recopilado datos en tus distintos grupos de informantes, procedes a compartirlos con tus amigos venezolanos que también viven fuera del país y que 1) Probablemente están en las mismas que tú. 2) Están totalmente en la luna.

Todos se emputan (palabra aprobada por la Real Academia), despotrican por media hora, se dan cuenta que tienen que seguir trabajando y llegan a la misma conclusión de siempre: “Bueno, ¿qué se le va a hacer?”.

Seguidamente, viene la pregunta del millón: “Y, ¿será que van a decir algo de Cadivi?”.

Si te da chance, tuiteas alguna observación y, eso sí, siempre en español, no sea que tu jefe también esté procrastinando en las redes en ese momento.

3. Matas la ansiedad con Sorbeticos

Suele suceder que la mamá, tía o abuelita de alguien vino a visitarlo con un cargamento de las pocas cosas que se consiguen en Venezuela. Dependiendo de la temporada, pueden ser Sorbeticos, Cocosettes, Susys o Cri-Cri (Torontos ya no llegan. No sé si es porque no hay o porque cada uno cuesta 100 BsF.). El asunto es que, claro, ver u oír a Ramos Allup diciendo “le agradezco la cuña, Presidente” mientras te comes una barra de quinua orgánica con arándanos y miel no tiene ningún sentido.

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2. Refresh, refresh, refresh

Estás viendo o escuchando la transmisión en vivo (por supuesto, “guillao” si estás en el trabajo) y, de pronto, todo se detiene y aparece la estúpida bolita de reconexión dando vueltas.

Eso quiere decir que, seguramente, te vas a perder o la mejor burrada, o las palabras más contundentes. Recuerda, Murphy no falla. Acto seguido, empiezas a presionar F5, F5, F5, F5 y nada. Abres otro navegador, reinicias el computador, regresas a WhatsApp a ver qué dicen desde allá -en efecto, empiezas a ver los “ja-ja-ja” y los “qué bolas” de eso que te perdiste-, buscas otro servicio de streaming, vuelves al video original y, finalmente, 300 segundos después el video original sigue su curso.

Ah, ¿es que se te olvidó que aunque tu conexión sea rápida, Venezuela sigue teniendo uno de los servicios de Internet más lentos del mundo?

1. Te arr… (más)

Concluida la alocución, decides ver qué dicen los medios de tu nuevo país de residencia con respecto a lo que está pasando en Venezuela. ADVERTENCIA: Vas a terminar [email protected], sin importar qué leas o dónde lo leas.

En líneas generales (muy generales) dos cosas suelen suceder:

1) Nadie dice nada. Cosa que te molesta, porque “¿cómo es posible que ignoren el desastre que está ocurriendo en el país con las mayores reservas de petróleo del mundo?”.

2) Algún medio decide eventualmente reportar algo al respecto, cosa que termina por revolverte la bilis, mientras sudas frío y te hierve la sangre. ¿Por qué? Bueno, porque resulta que entrevistan a unos tales “expertos” que dicen cosas como: “No existen registros de que la cifra de homicidios haya aumentado en Venezuela”.

Ah bueno… si él lo dice desde su oficina en Washington, debe ser cierto.

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