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Alfredo Naranjo: “Represión es un tema que nace por el deseo de manifestarnos contra lo que pasa”

naranjo

Alfredo Naranjo (Caracas, 1967), músico y compositor, acaba de publicar Represión, tema que nace de una experiencia personal, que habla de la libertad, perdón y la inclusión. En entrevista con El Estímulo, el vibrafonista cuenta cómo fue este proceso de creación con Kiara, Hana Kobayashi y Delia. 

Pocos artistas pueeden exhibir un curriculum creativo como el de Alfredo Naranjo. Ha publicado ocho trabajos, fue prenominado al Grammy, ha grabado con Oscar De León, Ilan Chester, Amigos Invisibles, Desorden Público y la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar. La lista es más larga pero sirve para dibujar la carrera de un músico que publicó su primera producción en 1992, a los 25 años de edad. Hoy corre por las redes sociales Represión, un tema que tiene su origen en el ataque a un ser querido.

¿Por qué escribe y produce Represión?

- Yo vengo realizando un proyecto que se llama Serie Venezuela y se ha desarrollado de la siguiente manera: el primer tema que hicimos fue Tierra Mía, con El Pollo Brito en la voz principal; el segundo se llama Jóvenes del Sur e invité a Budú. Represión es el tercer sencillo, y nace ante la inquietud, el desasosiego, el dolor y la tristeza de ver los últimos acontecimientos que suceden en el país, en términos de violencia, que no solo es física sino también verbal. Un familiar fue víctima de las bombas lacrimógenas y tuve la necesidad, el deseo, de manifestarme con la música. Entonces salió este tema con una intención, con un mensaje directo, elocuente, de lo que necesitamos para salir adelante y superar esta situación tan incómoda, tan amorfa, tan incoherente que vivimos.

En Represión hay tres voces de diferentes generaciones: Delia, Kiara y Hana Kobayashi, ¿por qué?

- Tiene que ver mucho con el devenir de la emoción cuando uno va desarrollando una grabación dentro de un estudio. Me pareció que estas son figuras de pegada, no solamente desde el punto de vista del canto sino también mediático. A Delia la conocen dos o tres generaciones, Kiara, obviamente, es la de mayor alcance mediático de todos los que grabamos y Hana es la más joven y tiene un repunte grandísimo gracias a su talento, y fuerza en la voz. Son cosas que suceden cuando estás en el proceso de creación. Podían haber sido más voces, pero no quería que se me enredara mucho en términos de distribución del talento dentro de la canción. La otra persona, confieso el  secreto, era Asier de Caramelos de Cianuro. Su voz iba muy bien, pero por agenda no pudimos cuadrar. Seguramente él estará para otro tema, porque él es muy dispuesto a la causa de los derechos humanos.

¿Cómo enmarcamos esta canción, que tiene tantos elementos musicales, dada su experiencia en los ritmos de latin jazz y salsa?

- Es un tema pop, sí tiene elementos caribeños, de la percusión, pero aquí tuvo mucho peso que últimamente he escuchado mucho lo que consume mi hijo y otros chamos, como Bruno Mars. Eso me activó hacia nuevas sonoridades. La línea va por ahí, por el pop, y por eso están Hanna y Kiara allí.

¿Es un mensaje al agresor, al que golpea al manifestante?

- Es un mensaje al agresor. Yo he tratado de formarme en el área humana, de la persona. Soy músico y me interesa el tema de la autorealización. Lo que trato de decir es que todo el mundo tiene una parte buena en su corazón y ningún ser humano nace malo, lo que pasa es que muchos seres humanos están condicionados por cómo han vivido, por lo que desconocen, entonces cuando la canción dice ‘Me puedes herir, me puedes golpear, pero veo tu luz, más allá del mal’, apunto a que todo el mundo puede evolucionar; todo el mundo puede crecer y puede dar un paso hacia adelante. De hecho, personalmente lo he vivido. He tenido la satisfacción de verme involucrado en discusiones elocuentes con gente que apoya un sector que no es el que yo apoyo, y hemos terminado entendiéndonos, porque concluimos que lo que necesitamos es el bienestar colectivo. Basta ya de los extremos.

Es posible que ahora sea más visible, pero Alfredo Naranjo siempre ha sido un activista y lo ha manifestado con su música. No es de hoy

- Estos son momentos en los que mucha gente dice ‘voy a ganar seguidores’, para difundir algo, para ganar un espacio artístico, pero no es el caso de los que estamos involucrados en la canción. De hecho, hasta cierto punto, hoy tener una posición puede ser un poco riesgoso. Sin embargo, yo trato de ser inclusivo, aunque conocemos los extremos y lo que está sucediendo. Creo que hay que asumirlo y tratar de colaborar. No deseo con ninguna de mis canciones atacar a nadie sino llamar a la reflexión seria. Mi propuesta tiene que ser muy seria, porque a nadie le gusta llegar a la casa y que te digan que te mataron a un hijo, a nadie le gusta que le llamen por teléfono para informarle que perdió a un sobrino. Ni a los guardias nacionales, ni a nosotros ni a los chavistas ni a los de oposición. No son formas de entendernos.

Su mensaje es contracorriente, ahora que el escrache y la venganza parece estar en la boca de todo el mundo. Usted dice que no es el camino

- Estoy de acuerdo contigo. Y te pido que en esta respuesta reproduzca mis palabras porque son días muy delicados. El camino es el siguiente: poner las cosas en orden basándonos en las leyes. Lo segundo que debemos hacer es abrir un compás de perdón y disculpas. Aunque nos duela mucho. Comprendo, por supuesto, que mucha gente está muy herida porque ha sido muy atropellada, pero no queda de otra. Si queremos establecer un escenario de cordialidad colectiva, de consciencia colectiva, el perdón es un factor primordial para superar lo que estamos pasando. Por supuesto, el perdón que se puede dar cuando hay Estado de derecho, cuando hay justicia plena, lo contrario es demagogia pura. Y eso es lo que está pasando en Venezuela. Hay una falla de origen, una ausencia casi que absoluta de moral, por lo tanto no se puede exigir lo que tú no das. La vida se le enreda a la gente que pretende lograr cosas a través de escenarios que no los provee. Insisto, es un asunto de moral. Hay que poner las cosas en orden, después hay que aliviarse, después hay que dar la mano. Y el que no lo entienda habrá que explicárselo y traerlo al terreno del amor, por la vía de la elocuencia, de la lectura. ¿Es difícil? Sí, pero es el camino, al menos para mí.

Toco el tema también porque mucha gente dirá, ‘es fácil hablar de eso si no te ha tocado la represión’. Sin embargo, ya a usted sí que le ha tocado vivir cerca esa arremetida

- Sí, por supuesto. Pero la consecuencia más cercana es sentir a la gente con miedo; que la gente más cercana te diga ‘no, no hablemos por teléfono’. La consecuencia más cercana es sentir ese ejercicio injusto, de desesperanza. En un momento te das cuenta que es una sensación maquinada, como para que pierdas el ánimo. Eso es algo que vez en primer plano, para no hablar del riesgo -y ojalá Dios nos cuide a todos y no haya más muertos- de estar en situaciones donde eres completamente atropellado.

Es evidente que para usted, el músico, el cantante, debe tener una posición con respecto a lo que está pasando en Venezuela

Sin duda alguna. Es uno de los factores que juega un papel fundamental en la sociedad, si observamos lo que ha pasado a través de las coyunturas en los diferentes países con procesos políticos complejos. En estados Unidos gente como Joan Baez (Nueva York, 1941), o en Brasil Chico Buarque (Río de Janeiro, 1944) y Gilberto Gil (Salvador, Bahía, 1942), se manifestaron cuando la represión era muy fuerte. El canto y la poesía tuvieron un papel fundamental. Hay una poesía de Buarque que tiene que ver mucho con el momento en el que estaban viviendo, de la represión, de la dictadura que es una gran manifestación de la esperanza a través de su idiosincracia:

Quien me ve siempre parado, distante
Asegura que no sé sambar
Me estoy reservando para cuando llegue el carnaval
Sólo estoy viendo, sabiendo, sintiendo
Escuchando, no puedo hablar

“Me estoy guardando para cuando llegue el carnaval”, es una especie de mantra. El carnaval es la libertad. ¡Es una belleza! Cuando escuchas eso dices, ‘¡wao, qué genial! ¿Cómo pudieron escribir eso?’. Por supuesto que la música y las artes en general fijan una posición, mira a Picasso con su Guernica. Nosotros, con Serie Venezuela, hemos hecho “Buena música, buena conversa; conversaciones sobre un maravilloso país”. Son charlas y foros, presentados por Diego Rísquez, Alonso Moleiro, Eduardo Rodríguez y Maickel Melamed. Además, tengo un tema grabado hace tiempo que sacaré a la luz, con Horacio Blanco, basado en un trabajo de Led Zeppelin. Son muchas las canciones que tengo en las que hablo de la justicia, del derecho a la libertad, porque lo contrario es antinatura.

Es interesante que usted en Venezuela, donde domina la payola (pagar para que suenen temas), en lugar de quedarse con el resentimiento, su respuesta sea crear más

- Parte importante del cambio en Venezuela no solo pasa por Miraflores o por escoger nuevos diputados. El cambio también debe suceder en la radio, en las Bellas Artes. Porque hay artistas de la farándula, y está bien, pero hay otros con un mensaje. Por ejemplo, por citar algo, Fito Paéz es un artista integral reconocido en su país (Argentina), que no es creado por la farándula. Y en muchos países hay gente que tiene contenido en sus propuestas y cuenta con un respaldo mediático. Creo que en Venezuela debemos pensar en eso. Me siento respaldado por los medios y lo agradezco, pero con esta canción he ido a las radios, la ponen hasta la mitad y cuando termina uno de hablar de ella, inmediatamente siguen con un tema de un artista que esta pegado, qué se yo, de Daddy Yankee… Entonces dices, ‘¿qué es esto?’ Una cosa es que me llames para esta entrevista, porque fue tú iniciativa, pero yo no tengo a un equipo de prensa detrás y para pagar en dólares para que me pongan a sonar. Uno compite contra un monstruo, de un negocio que es muy grande. Estoy claro en eso y sigo en lo mío, porque es una obra en el espacio y en el tiempo de la vida. No es una obra para que dure tres semanas. Mi obra es una forma de ser.

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