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Atrapados sin salida

AP

La búsqueda de un chavismo legal que sobreviva al desastre del actual no sólo debe existir sino que lo veremos en plena vigencia dentro de poco. Hoy todos están sentados en un mismo y obstinado objetivo.

Por suerte esta no es la situación en la que se encuentra el país. No son los venezolanos los que tienen los caminos bloqueados, como dicen los brujos cuando suponen tener un caso difícil en la consulta espiritual. Los problemas del país tienen solución, más rápida y menos dolorosa de lo que podemos pensar. Una vez dada con la combinación para cambiar de gobierno, los nudos se irán deshaciendo, las alternativas abriendo, las posibilidades colocadas delante de nosotros estarán listas para tomarlas y trabajar con ellas. La extraordinaria bocanada de optimismo nos ayudará a salir de lo que estos habrán dejado.

Es otro el que se encuentra amarrado. Son otros los que decidieron no tener ningún camino para salir del atolladero y enterrarse en los errores. Es el gobierno, la coalición que dejó el caudillo, quienes llevan tres años ocupados por la perpetuidad quienes han terminado quedándose sin futuro. Es el presidente Maduro, el PSUVE y lo que va quedando del proyecto bolivariano quienes están atrapados y sin salida.

Sin salidas, ni tiempo

Se terminó el tiempo para las rectificaciones. Ya es imposible cualquier persuasión o intento de viraje. Fue al principio, cuando todo el país, incluso los que estaban adentro, propusieron cambios económicos y sociales distintos a los transitados durante la bonanza y el desenfreno populista.

Fue entonces, cuando casi la oposición les quita la continuidad después del líder, que tuvieron la oportunidad de enmendar los errores y las inviabilidades por las que los había metido el delirio historicista de Hugo Chávez. No se tuvo valor para rectificar a tiempo, menos aún ahora que van para tres años de errores ininterrumpidos. Con el agua al cuello asistimos al final de algo que sin saber si se pudo haber salvado, si pudo haber evolucionado o adaptado a la nueva realidad post-rentista, parece condenado a morir.

Propiamente es pronto para saberlo. El futuro del chavismo es como las historias que pudieron haber tomado caminos alternos, pero que al no hacerlo, simplemente quedaron como una promesa incumplida. Alguna vez alguien contará porque no se enmendó a tiempo, que detuvo la sana rectificación. También es posible que nunca se sepa. Como muchos otros episodios de esta tórrida época de revolución a contrapaso, cada quien contará su cuento desde la acera que la vio, desde la posición de interés que le toco vivir, desde la posición que necesita defender. Así fue el 4 de febrero o el 11 de abril. Así será dentro de pocos meses. Entre golpes de pecho y reparticiones de culpa unos a otros se justificaran y tratarán de hacer valer porque si estaban del lado correcto de la revolución.

Salidas noveladas

No tengo ni la pluma, ni la sorna necesaria con la cual escribir siquiera fragmentos que sirvan de avance, tráiler o simple prolegómeno de lo que sería la novela historicista de los últimos días del chavismo. Los Herrera Luque que aguardan su momento, harán primores de los relatos y las intrigas entre militares, dogmáticos, pragmáticos, corruptos y los pocos románticos, que ensalzarían la saga imaginaria, y que explicarían (con la lógica de lo que pudo ser cierto) el porqué de tanta tozudez o de tanta estupidez. Narraran los sentimientos y las intenciones que estaban detrás de los hechos que, como toda tragedia construida por las ideas holísticas de quienes se creyeron transformadores de la historia antes de cambiarla, no harán sino confirmar que esto terminó mal.

¿Quién salvará la revolución?

Si quedará algún resto de sensatez en quien sea que dirige este disparate de administración pública, tratarían de buscar un entendimiento para la retirada ordenada de una opción política que, sea como sea, aún conserva un 20% o 30% de apoyadores.

Algún resucitador de franquicias debería advertirle a los herederos del chavismo que el mundo no se les acaba después del gobierno. Que mucha insensatez aún hay en las masas. Que hay mucho espacio para la frustración en el futuro y potencialidades para capitalizarla. Sino pregúnteles a los que votaron a favor del Brexit, a los independentistas catalanes, a los votantes que aún conserva el Sr. Trump o a los militantes de tanto movimiento que parte del principio que son los otros los culpables de los problemas propios, si una cosa como el post-chavismo puede atraer a más de un error del progreso o a los déficit de sensibilidad social del futuro.

Cada día que pasa, mas que abrigar la propiamente la esperanza (como diría mi madre por mi el chavismo, pro o post, se puede ir a la porra), me despierta la curiosidad de saber si por allí no habrá una jugada inteligente de alguien que quiera salvar el movimiento para el futuro. Algún bien nos haría. No sólo para ahorrarnos el dolor que aún resta por transitar, sino para mediar una mayor gobernabilidad que facilite hacer las cosas por hacer.

Los informados, esos que hoy y siempre se han vendido diciendo que manejan “información de adentro”, aseguran que esos movimientos existe. Aporrea y los artículos de desconocidos opinadores son parte de las pruebas. Los desplantes de los chavistas que salieron del closet y sus declaraciones constituyen las evidencias. El sentido común les da barniz de veracidad.

La búsqueda de un chavismo legal que sobreviva al desastre del actual no sólo debe existir sino que lo veremos en plena vigencia dentro de poco. Hoy todos están sentados en un mismo y obstinado objetivo. El referéndum no va este año. Sería un golpe demoledor. Se acuerdan de los 10 millones po´ el pecho que nunca lograron. Nada peor que recibirlos. Este año no habrá ni sensatez, ni salida. La causa común es evitar el revocatorio. Si lo logran, entonces “la patada al hormiguero” es el próximo año.

Si llegan a salvarse del revocatorio gubernamental y no sólo presidencial, el 2017 será el año de la diáspora chavista. El presidente Maduro más que una mala palabra será una pésima compañía. Hederá como los muertos políticos. Será el fin de este gobierno, pero puede que no del chavismo.

  

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