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Taxis blindados: burbujas de pánico en Caracas

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Todo negocio surge de una necesidad. Son oportunidades de mercado que saltan a la vista y al estudiarlas, los sondeos arrojan números y estadísticas sobre si una idea brindará frutos o no. Así nacen los servicios de taxis blindados, una nueva modalidad de transporte que poco a poco se aparta de los lujos para hacerse más popular

Los negocios de taxis blindados se sustentan en un activo que carece en la vida de todo venezolano: la seguridad. Una necesidad secundaria según la famosa pirámide de Maslow, pero hoy en día tan preciada y anhelada, como el sustento mismo. Debe ser por eso que dicen que “nadie valora lo que tiene hasta que lo pierde”.

En Caracas son varios los prestadores de estos servicios, entre ellos están empresas con logísticas estandarizadas y particulares que han detectado la necesidad y trabajan por boca a boca. Entre estos últimos se encuentra Cheo Lamata, un chofer que trabaja con su carro particular, una Gran Cherokee 2006.

Lamata blindó a su camioneta porque suele hacer viajes al interior del país. Por su seguridad y la de sus pasajeros decidió convertir a su vehículo en una burbuja de pánico Nivel 4, resistente a armas de largo alcance, como son Rifles del calibre de 5, Fales calibre 7,62 y AK-47.

Desde hace un año y medio trabaja por su cuenta y coordina las logísticas de otros carros -blindados o no. Depende de los requerimientos de cada pasajero. Trabaja solo con clientes recomendados y acuerda todo por teléfono días previos al viaje. Explica que por ser un negocio “de confianza” la mayoría de su clientela es “del este de Caracas: El Hatillo, Altamira, El Country…”. No descarta hacer servicios a zonas alto riesgo pues considera que “toda Caracas y el país son zonas de alto riesgo. En cualquier lado te secuestran”. Sin embargo, explica que nunca le ha tocado trabajar hacia zonas consideradas tan peligrosas.

Sus precios siguen los parámetros naturales de la oferta y la demanda: Lamata pone un precio y el cliente decide si es un buen valor para resguardar su vida. Como conoce de cerca a muchos de ellos, siempre les deja la carrera “a precio de panas”, así lo afirma Rodrigo Lovera uno de sus clientes.

Lanzando aproximaciones, Lamata indica que “de El Hatillo a Las Mercedes, el viaje puede costar Bs. 3.500. De Las Mercedes al aeropuerto Bs. 4.500. Yo calculo más o menos la distancia. No tengo una tarifa estándar. De La Lagunita al aeropuerto puede salir en Bs. 5.000”.

En caso de que un cliente desee mayor seguridad, Lamata dispone de unos motorizados escoltas. Son personas de confianza, el alquiler de sus servicios puede inflar el precio Bs. 2000 o más. Depende de las negociaciones con el protector y de la distancia a recorrer: “Si es para el aeropuerto te sale el viaje en 4000 más el escolta 2000. En total Bs. 6.000”.

En contraste, también existen empresas como Alquiblind, especializadas en el servicio de traslados seguros, que están abiertas a todo público y posicionadas en un mercado más amplio.

Desde 2007 han trabajado en el área de transporte y seguridad, pero su apertura a todo tipo de público es reciente. Anteriormente, ofrecían sus servicios solo a trasnacionales y empresas allegadas al sector petrolero como ConocoPhillips, entre otras. Según explica Gabriel Sara, gerente de operaciones de Alquiblind, han decidido rescatar una oportunidad de negocio en la necesidad de seguridad que impone la realidad venezolana.

Sara resalta que el vehículo blindado ya no se reserva para altos estratos sociales y que Alquiblind, consciente de ello, ofrece “precios bastante accesibles para cualquier público. En comparación con cualquier servicio de vehículo, no es un precio exorbitante”. Actualmente un viaje hasta el aeropuerto cuesta alrededor de Bs. 2.600 más IVA.

“No tenemos un tabulador de rutas. Los presupuestos se basan en la hora de servicio. El traslado punto a punto tienen un precio general tanto para La Guaira como para Caracas. Ya si requieres un traslado al interior, eso sí varía el costo dependiendo de las horas que requiera”, señala Gabriel Sara.

Al estar abiertos a todo público, Alquiblind es solicitado para recorrer varios puntos de Caracas, incluyendo zonas de alto riesgos, sin embargo, se reservan la opción de declinar el trabajo por razones de seguridad. “Se hace un barrido de la zona antes de ejecutar el servicio. No arriesgaría mis activos y nuestro personal, ofreciendo un servicio hacia La Bombilla u otra zona de alto riesgo de Caracas”.

Su flota se compone de 10 camionetas Ford, todas blindadas con altos niveles de seguridad y con el sistema para los cauchos Runflat —“un anillo de seguridad que en caso de pinchadura permite rodar al caucho unos kilómetros más”.

El servicio estándar incluye solo el traslado y todos sus conductores han recibido un entrenamiento sobre seguridad, prevención y estrategias en caso de emergencia. Sin embargo, si el cliente lo requiere, Alquiblind subcontrata a una empresa de seguridad, quienes ofrecen el servicio de “protectores” (escoltas) y otras logísticas de seguridad y prevención. Destacan que sus conductores saben maniobrar el vehículo en caso de peligro, pero no portan armas, ni pueden ser considerados como escoltas.

Uno de los beneficios que ofrece esta empresa es el sistema de rastreo de sus vehículos, que avisa al cliente sobre todos los pasos del traslado. Sobre esto, Gabriel Sara explica: “Cuando llega a buscar el pasajero, el conductor oprime el botón “En Sitio”. Luego cuando el pasajero entra al carro el conductor oprime el botón de “Pasajero a bordo”. Esto le llega al cliente, que no necesariamente es el pasajero sino la empresa que contrató el servicio, por ejemplo. Al cliente le llega una aleta de que el pasajero está a bordo. Una vez que lleguen al destino se marca “Cliente en destino”. Además todos los vehículos tienen un rastreador satelital que monitorean desde las oficinas de Alquiblind.

-¿Lujo o necesidad?-

Vivir en una burbuja ya no es para los sifrinitos. Cada vez son más los que desean crear sus propias cápsulas de pánico, alejarse de los males, cerrar la santa maría y encomendarse a todos los santos. Es que Caracas y el país en general se han vuelto cada vez menos amigables y más perras, dando paso a este tipo de negocios que se masifican y vuelven convencionales.

Su utilidad y vulgarización es tal que hasta se ofrecen en páginas como Mecadolibre.com o Aprovecha.com. Incluso Alquiblind es una de esas empresas que ha salido en los clasificados de estas páginas.

Elias Tarbay, uno de los clientes de Chuo Lamata, considera que el servicio es un lujo y que para usarlo con frecuencia se debe tener “una entrada considerable de dinero”. Pero asegura que volvería a utilizarlo y es muy útil en caso de traslados a zonas inseguras, viajes con objetos valiosos o con bebes o niños”.

Sobre su experiencia, Tarbay destaca, con grandes aires de alivio, la tranquilidad con que usó su celular: “En estos momentos salir a la calle es una lotería y en el carro hay que siempre esconder tus objetos personales para evitar un atraco. Al estar en un carro blindado dejas esa preocupación a un lado. Realmente la sensación de seguridad es máxima. Puedes incluso trabajar tranquilo a través de tus dispositivos”.

La ruta más solicitada es hacia Maiquetía o desde ese punto porque es un trayecto asechado por todo tipo de peligros y escorias sociales. A partir de las nueve de la noche la vía se va tornando más peligrosa. Es por eso que Adriana Arellano y sus compañeritas bachilleres decidieron llamar a Alquiblind para su viaje de graduación: “Elegí esta empresa de taxis blindados porque me la recomendaron y por la hora en la que iba (2:00a.m.).

Para ella y sus compañeras la contratación del servicio respondía a una cuestión de seguridad, pero destacan también los beneficios lujosos del servicio: “Fue excelente, la atención que te brindan, no cargamos maletas y al momento de buscarnos fueron muy puntuales”. Además le pareció que Bs. 300 por cabeza era razonable.

 

Algunos de los nombres utilizados fueron modificados por razones de seguridad