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Casa Ronald McDonald atiende a 369 niños a falta de albergues

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08/11/2018
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TEXTO: ISABELLA REIMI | FOTOGRAFÍA: A.C. FUNDACIÓN RONALD MCDONALD

La Casa Ronald es parte de Ronald McDonald House Charities, una red de caridad internacional que tiene más de 43 años funcionando en más de 64 países. El capítulo Venezuela fue constituido en 2001. El 8 de noviembre cumplió 13 años trabajando por el bienestar de los niños enfermos y sus padres.

Desde el 2005, la casa recibe de manera completamente gratuita a familias del interior del país que vienen a la capital a recibir tratamientos médicos para sus niños. Muchos de estos infantes son pacientes oncológicos y de enfermedades osteomusculares, que contactan a la fundación a través de sus hospitales.

Mayormente los niños son tratados en los hospitales San Juan de Dios (44%), el Ortopédico Infantil (36%) y el hospital de Niños Dr. J.M. de los Ríos (7%). Hasta finales de octubre de 2018, han recibido alojamiento en el albergue 369 niños y sus familiares, hasta dos personas por paciente.

El 80% de las familias atendidas cuenta con un ingreso mensual igual o inferior a dos salarios mínimos. La fundación calcula que cubriendo el hospedaje promedio de 19 noches continuas, ahorran al menos BsS 15.000. Por esta misma razón, la iniciativa busca ayudar con alimentos a las familias que no pueden costearlos por medio de aportes mensuales de los automercados Unicasa y Plaza’s.

“Esta casa recibe familias todo el año. Uno de los mayores retos y esfuerzos es conseguir los recursos para que la casa se mantenga operativa.” Explica Rafael Romero, gerente de Comunicaciones de la Asociación McDonald’s en Venezuela y el Caribe.
Para ser recibidos en la casa hay una lista de espera “porque hay muy pocos albergues hoy en día”. Romero agrega que la crisis que atraviesa el país ha obligado a muchos de estos establecimientos a cerrar sus puertas por falta de recursos financieros.

Una esperanza para las familias de no ser abandonadas

Luisiana Perdomo tiene 16 años y se encuentra tendida en una silla de ruedas proporcionada por el Ortopédico. Sufre de parálisis cerebral. Su madre, Soleida Bucarito, la trajo desde Ciudad Bolívar sin ninguna facilidad, pues tras acudir a distinas organizaciones estatales, nadie la apoyó propiciando la silla.

Han pasado cinco meses desde que llegaron junto con el tío José por una operación de cadera que tenía que hacerse Luisiana en el Centro Ortopédico del Hospital San Juan de Dios.

En esta primera vez en la casa, su experiencia superó las expectativas. “No pensé que iba a recibir apoyo”, confiesa la madre de la adolescente con los ojos vidriosos.

“No nos han abandonado”.

 

Sin embargo, José Bucarito denuncia que la crisis no ha permitido un final feliz todavía. La escasez de medicina, en particular las pastillas para dormir, psicotrópicos y anticonvulsivos, han constituido una complicación mayor para el estado de Luisiana.

“Los psicotrópicos están en BsS 900 y no se consiguen”, comenta. Además, Luisiana tiene una de sus férulas vencida, y no ha recibido respuestas para su reemplazo.

Luisiana
Mariannys González no puede llorar frente a su hijo por temor a que se descompense. Tiene cinco años acudiendo sola con el niño a esta casa. Es mamá de Greiber Wence, un pequeño de 10 años a quien le falta el riñón derecho. Se trata de un paciente nefrítico renal.

Es atendido en el Hospital JM de los Ríos. Duró dos años en tratamiento de diálisis, pero desde marzo del 2016 no ha tenido más.

Actualmente Mariannys está buscando una donación para el riñón izquierdo de Greiber. Cuando se le pregunta a qué instancias acudiría, responde que quiere irse a Colombia para hacer el trasplante.
“El gobierno en vez de hacer un milagro lo que hace es que nos tengamos que ir del país a salvar la vida de nuestros hijos”, explica González.
Greiber tiene un virus “del que está pegando por ahí” explica, razón por la cual no han podido regresarse a su ciudad de origen. A pesar de su tragedia, a la fundación solo le desea bendiciones: “a mi hijo le encanta este albergue”.

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Más que solo un cuarto para dormir, la Casa Ronald McDonald ofrece -a través de sus voluntarios- distintas actividades recreativas y educativas. Entre ellas, clases de inglés y música.

Para María Teresa Cedeño, directora ejecutiva de la Asociación Civil Fundación Ronald McDonald de Venezuela, el reto mayor ha sido impartir buenos hábitos de las familias huéspedes. “Colocarse siempre la camisa, bañarse todos los días… es un aprendizaje que ellos se llevan después de quedarse”, dice.

Con motivo del aniversario, McDonald’s Venezuela abrió la campaña “Gracias de Corazón” para recaudar fondos que contribuyan a cubrir los gastos del mantenimiento de las instalaciones. 150 mil corazones de papel se esparcen en todos los restaurantes, centros de postre o McCafé de la cadena con un precio de donación mínima de BsS 20.