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Casinos clandestinos: Hay juego en el 23 de Enero de Caracas

AP
23/01/2017
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FOTO: AP

En los diversos bloques de esta parroquia reposan varios casinos clandestinos custodiados por los grupos colectivos del lugar. Las jugadas son altas. Muchos comprometen más de su salario, pensiones y hasta su pasaje de transporte.

Es viernes en la mañana y en la parroquia del 23 de Enero la gente invierte su quincena en las distintas salas de juego que, según los apostadores, son “las más seguras” de Caracas, ya que están custodiadas por los colectivos de la zona. “Una vez me quedé hasta las tres de la mañana y me facilitaron un carro para que me trasladara hasta mi casa. Con chofer y todo”, dice Pedro Rodríguez, cliente fijo del lugar y vecino de Quinta Crespo.

Un total de 80 máquinas, algunas ubicadas en el área VIP donde el costo de entrada era cinco mil bolívares, cámaras de seguridad en los diferentes espacios del lugar, además de vigilancia constante en la puerta de acceso -que siempre debe permanecer cerrada- son algunos de los elementos que resaltan en este nuevo concepto de casinos.

En el 2010, de acuerdo con una resolución de la Gaceta Oficial Nº 39.448, la Comisión Nacional de Casinos, Salas de Bingo y Máquinas Traganíqueles (CNC) prohibió “expedir nuevos permisos de instalación, renovación o licencias para establecimientos dedicados a la práctica de los juegos de envite y azar”, excluyendo únicamente a las empresas que operan en zonas declaradas por el Ejecutivo Nacional como “turísticas y aptas para el funcionamiento de dichos centros”.

Es difícil considerar “zona apta” para el desarrollo de un casino, una casa de actividad hípica (vende y paga). Se trata del espacio que queda debajo del Cuartel de la Montaña, donde yacen los restos del expresidente Hugo Chávez, y donde además se construye un centro de distribución de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), los grupos oficialistas encargados de racionar alimentos subsidiados. En la zona también hay una escuela de educación primaria. Ese es solo uno de los tres locales ilegales que funcionan en el 23 de Enero.

La CNC cuenta con un departamento que procesa denuncias presenciales, telefónicas o virtuales. Cualquier ciudadano puede revelar la existencia de alguna sala de juego clandestina o algún inconveniente durante el proceso de juego, sea robo de dinero u otro caso. Una de las operadoras, Dagne Hernández, comenta que cada día reciben por lo menos una acusación. “Levantamos los datos más relevantes para que se abra el proceso y luego la comisión proceda a inspeccionar”, explica la joven, quien tiene cuatro años trabajando en el lugar.

Cuando no hay vuelta atrás 

Una de las jugadoras en el pasillo lo describió como “el perico electrónico”. La imagen que asocia al juego con la droga (en Venezuela a la cocaína se le llama perico) se explica por la permanencia de apostadores que pueden hacer vida en el lugar por 24 horas o más.

“Ahora es que me estoy recuperando”, dice a las 11:00 am Laura González, quien arribó al casino del Ciempiés (bloque 28) a las dos de la tarde del día anterior y en esas más de 20 horas perdió 14 mil bolívares.

Lo mismo le ocurre a Pedro Rodríguez, quien le achaca a la adrenalina que genera el juego su característica como vicio: es muy difícil de superar. Lo máximo que ha ganado ha sido 28 mil bolívares y su mayor pérdida, hasta ahora, alcanzó 18 mil bolívares. Su suerte la apuesta en la máquina “de los indios”, su favorita.

Aunque confiesa que con frecuencia viaja los fines de semana a la isla de Margarita solo para probar suerte en nuevos casinos, no duda en afirmar que su predilección siempre lo regresa hasta el Bloque 7 del 23 de Enero.

“Es que allí los juegos sí dan”, sonríe mientras ve cómo suma 1.800 bolívares en tan solo 20 minutos.

Envuelto en la “banda sonora” de una salsa brava, cuyo ritmo le hace menear un café guayoyito a ritmo de la clave, Rodríguez explica que estas máquinas están programadas para que el jugador tenga la opción de ganar.

“Chama, es que aquí la probabilidad es como 60% – 40%”, calcula como todo un conocedor luego de haber recorrido varios casinos. “Los otros, te certifico, están en 90% – 10%. Es por eso que hay tanta gente molesta”.

En cualquier caso, ambos esquemas de probabilidades benefician a los dueños de los locales. “La casa siempre gana”, dirían en Las Vegas. Rodríguez sostiene que ha conocido clientes que pierden desde 80, 100 o hasta 200 mil bolívares en una sola sentada. Más allá, se pueden ver señoras de la tercera edad decididas a apostar su pensión. Algunas de ellas, al final de la jornada, se quedan sin dinero para pagar el transporte que les devuelve a casa.

Con billetes reales

No son pocos quienes consideran al casino del Bloque 7 como su predilecto. Incluso desde Guarenas se trasladan para conocerlo. “Regresas seguro con tu dinero a casa”, afirma un usuario que completó el trayecto. Otros le ponen el acento a la seguridad: el resguardo del lugar está bajo la responsabilidad del colectivo “La Piedrita”, uno de los más temidos en el 23 de Enero. “Cada casino le corresponde a un colectivo diferente. Todos velan por la seguridad de su propio lugar y más nada”, dice el único taxista fijo del sitio, Edison Reyes.

La mecánica acordada implica que el dinero ganado por parte del jugador se le paga en billetes, transferencia o cheque. En el Ciempiés, el cliente puede retirar el monto de efectivo que desee en el llamado “banquito”. Desde allí comienza a circular el dinero, que los afortunados ganadores pueden empezar a gastar en un espacio de comida ubicado en los alrededores.

Si es por ambiente, los usuarios coinciden en que el del Bloque 7 es el mejor, por “la buena música y pasapalos”. Es decisión unánime. El secreto, dicen, es el buen servicio que ofrecen.

Antes que los de Catia, Antímano, Caricuao o Petare, los jugadores insisten en que los casinos del 23 de Enero son los mejores de Caracas. Aunque los testimonios dejan entrever que el del Cuartel de la Montaña (Bloque 12) es el más peligroso, también se escucha que “las apuestas son duras y la gente es seria”. Eso sí, “ahí solo hay una regla, no se habla de política”, relata Rossi Blanco, quien celebró el cumpleaños de su hermana en este lugar.

La ley no acecha al 23 

Durante el año 2014, la Comisión Nacional de Casinos confirmó la destrucción de 7.452 aparatos de envite y azar. Mientras que en el primer trimestre 2015 desmantelaron 2.481 de estos dispositivos, según información oficial del organismo.

Acorde con esa información, el 27 de agosto de 2014 también se coordinó la primera destrucción de 23.190 tarjetas electrónicas de juegos, procedentes de 901 inspecciones realizadas. Luego, se efectuó un segundo operativo, en el que se desecharon 1.576 tarjetas y 47 fuentes de poder. La mayoría de los establecimientos sobre los cuales hubo actuación operaban en la Gran Caracas y el estado Miranda.

Nada de esto se ha visto en el 23 de Enero. Pedro Rodríguez está confiado cada vez que entra a jugar. Asegura que allí nunca han recibido ningún tipo de amenazas con respecto al cierre de los diferentes casinos.

“Yo no sé, pero es que por acá siempre se ha dicho que esto es de algún chivo, o sea, de un alto mando militar”.

*Todos los nombres se cambiaron por seguridad de los entrevistados

*Precios vigentes hasta diciembre 2016