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Cisneros: El gran reto es rescatar a Venezuela del “hombre nuevo del socialismo del siglo XXI”

FABIOLA FERRERO
26/04/2016
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FABIOLA FERRERO

La estrategia es un concepto proveniente del entorno militar que define el uso de los recursos para desarrollar operaciones tácticas con el fin de ganar una guerra. Cuando es incorporado a la generación de pensamiento y acción define la orientación con la que una nación planifica, con visión de largo plazo, el logro de su interés nacional tal y como está asentado en su constitución.

Imelda Cisneros, fellow de la Universidad de Harvard desde 1996, Magíster en Ciencias Políticas en la Universidad de Waterloo, consultora estratégica organizacional y exministra de Fomento del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, está convencida de que en el caso de Venezuela  el mejor programa social es un buen plan de gobierno. Pero el gran reto cuando se registre un cambio en la conducción política del país, por la vía constitucional, es revertir ese «hombre nuevo» creado por la llamada «revolución socialista del siglo XXI»

-En términos de los logros del gobierno de acuerdo a una planificación estratégica reflejada en el Plan Nacional Simón Bolívar y el Plan de la Patria? Si es que los considera como tal, ¿cómo evalúa el país?

Analizar la situación de Venezuela es muy complejo, porque el gobierno no es un grupo homogéneo. Hay enchufados, militares, militantes del PSUV más y menos dogmáticos. Todo este grupo que maneja al país se ha convertido en una élite amorfa, gris, enredada, muy difícil de analizar. Pero si nos guiamos por lo que podría ser el pensamiento ideológico de Chávez y de su doctrina, si eso existe, y de su ideología, si eso existe, que no es marxista, ni fachista sino algo también amorfo que podemos señalar como la «Revolución del siglo XXI», ellos han sido unos grandes triunfadores.

Quien se posiciona como integrante del equipo del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez reflexiona sobre ese éxito contradiciendo a quienes dicen que ese fue un buen equipo de gobierno, asegurando que fue un equipo fracasado y que los verdaderos exitosos han sido “estos que han logrado permanecer en el poder y han logrado destruir lo que existía para, supuestamente, construir algo distinto y crear al hombre nuevo. Han logrado solo la primera parte porque lo han destruido todo. Cada vez veo más difícil vivir como estamos viviendo, hay una destrucción total del país”.

- ¿Cree que el objetivo estratégico del chavismo y su continuación en el poder fue la destrucción de lo que había para construir? ¿Lo lograron?

Sí, lo lograron, creyendo que iban a poder montar algo nuevo. Pero el nivel de destrucción ha sido tal que no hay ninguna posibilidad de que logren montar algo nuevo,  y para nosotros va a ser muy difícil.

-¿Chávez tenía un objetivo estratégico?

Yo creo que Chávez sí tenía un objetivo estratégico: una sociedad plana, igualitaria, basada en rebajar a los que estaban arriba en vez de llevar hacia arriba a los que estaban abajo. Para mí era esa su concepción, precisamente por ese odio y ese reconcomio interno de las personas que tienen resentimiento con la vida por lo que fueron, por lo que fue su familia. Ese tipo de gente no puede ver la situación en positivo, hacia la excelencia. Lo que buscan es disminuir a los demás en vez de ayudarlos a mejorar. Soy demócrata y no veo una salida que no sea por la vía  constitucional y en los valores de la democracia. Desde un principio decía que si se atornillaban iban a destruir al país, no solo desde el punto de vista de la infraestructura, sino desde el moral, de el de los valores. Y fue así, destruyeron todas las instituciones del Estado. Ahora estamos tratando de recuperar el Poder Legislativo, pero también intentan acabarlo. ¿Cuál es el «hombre nuevo» que dicen ellos? Creo que en el tuétano el venezolano siguen siendo como lo conocíamos, con su bochinche, con su forma caribeña.

- ¿Cree que sigamos siendo los mismos?

Así como en el pasado la combinación del venezolano puro con una inmigración extranjera, trabajadora, honesta, cristiana, generó algo muy bueno desde el punto de vista de los valores, hasta el punto de vista de la belleza, en las últimas décadas sumado a este desastre de gobierno, se generó otro venezolano proveniente de una inmigración no tan trabajadora, de valores poco sólidos, y eso ha producido algo que nunca pensamos que íbamos a ver: un «hombre nuevo», no sé si el que ellos querían, pero es un «hombre nuevo» que es protagonista del deterioro del país y que va a ser lo más difícil de rescatar.

-¿Quiere decir que la razón de la crisis que vive Venezuela, más allá de la destrucción de la infraestructura, de las instituciones del Estado, es ese «hombre nuevo»?

Sí.

-¿Cómo se revierte ese resultado?

Se trata de hacer un país desde el ciudadano, y eso es lo más complicado. En las dos últimas décadas no he visto una luz al final del túnel, pero como veo el túnel estoy convencida de que tiene un final y en ese final hay una luz. Aunque ahorita no veo la luz, veo destellos al final, a pesar de que no sé cuán largo es y que hay obstáculos dentro de él. Estamos adentro caminando hacia esos destellos—ilustra para explicar su respuesta—. El haber participado en un gobierno de importantes cambios me permite hablar de una buena y una mala noticia. En aquella época (1989-1994) teníamos un país adormecido por una artificialidad creada por la bonanza petrolera y creíamos que éramos un país rico y feliz, y (Jaime) Lusinchi y (Carmelo) Lauría se las arreglaron para mantenerla con controles. Cuando llegamos al gobierno nos dimos cuenta de que nos estaban entregando una bomba que estaba a punto de estallar y tratamos de desmontarla para que no estallara. Pero como la gente no sentía el peligro de la bomba, no entendió lo que quisimos hacer. La  buena noticia es que hoy la mitad de la población entiende la situación y su gravedad. Eso nos dará la oportunidad de hacer cambios y que se comprendan. La mala noticia es que en aquel entonces había un sector productivo golpeado, pero había una locomotora que podía halar con poco esfuerzo a un sector productivo, inversionista local y extranjero para arrancar. Hoy esa locomotora no existe.

Cisneros retoma un documento que escribió en 2015, —y cuya aparición  justifica como una casualidad  previa a la entrevista— en el que analizó cuatro escenarios para un cambio en Venezuela.  El primero lo identifica como el «fundamentalismo de sobrevivencia»; el segundo como «viva China»; «enfrentamiento militar» el tercero y el cuarto como «el rescate» en el que advierte que la conjunción de ocho factores podría generar ese escenario. Los identificó como la profundización de las diferencias en el oficialismo y de la crisis económica; conciencia de las clases B y C sobre la necesidad  de hacer grandes sacrificios; aumento de los conflictos sociales genuinos y espontáneos; presión de gobiernos; parlamentos y medios de comunicación internacionales; presencia activa de líderes opositores desde la cárcel y la calle; triunfo de las parlamentarias y empoderamiento de la oposición desde la Asamblea que controlaría acciones inconstitucionales del Ejecutivo, generando así  la necesidad de cogobierno, lo que plantearía la opción de un revocatorio.

-Según su posición el Plan de la Patria es un plan exitoso, hay un hombre nuevo de dudosos valores, un aparato productivo destruido, hay un contexto político diferente al de los últimos 15 años. Siendo así ¿cómo planificaría sobre esta base para sacar a Venezuela de la pobreza, rehacer al país desde el ciudadano y encauzar sus valores éticos y morales para que apunte sus acciones hacia el bienestar y el progreso?

Cambiar a unas personas que en algunos casos han llegado a los niveles de perdición y perversión que estamos viendo es algo complejo y lleva tiempo. Pero no toda Venezuela es así. Creo que no más de un 20% está en ese rango de perdición.  Logrando un cambio político y económico, que incidirá en lo social, ayudará a que ese 80% restante sea capaz de influir de una manera tal que permita que el país salga poco a poco y lentamente de donde está. Esto lo digo sobre la base de las encuestas que reflejan que los venezolanos creen en la universidad, en la Iglesia, en la democracia. El gen de la democracia está en el tuétano de los venezolanos. Esa enseñanza que viene de la generación anterior permanece aún en nosotros. Hay gente que está emergiendo como hongos, gente que está ansiosa de poder aportar en el momento en que puedan hacerlo. Si nosotros hoy saliéramos de Maduro por las vías constitucionales y podemos arrancar un plan estratégico para los próximo años, tenemos con qué hacerlo. El gran problema en Venezuela es el económico que tenemos que resolver para poder avanzar en la solución del problema social y de la inseguridad. Ya existe el plan para acudir de forma inmediata a la comunidad internacional a buscar la ayuda financiera internacional.

-¿Al Fondo Monetario Internacional?

Al tener el apoyo del Fondo Monetario, se abre la banca para conseguir los 40 mil millones de dólares necesarios para arrancar, que tampoco los vamos a conseguir de la noche a la mañana. Nos llevará un año de negociación.

-Pero ¿en cuánto tiempo se verán esos resultados? Porque hay venezolanos esperando cambios en los seis meses prometidos por la Asamblea Nacional y no se han concretado esos cambios

Esos resultados macro comenzarían a verse en un año, pero el mensaje de que están sucediendo cambios va a ayudar.

-¿A qué se refiere con resultados macro?

Venezuela comenzará a tener financiamiento, con el que se podrá  atacar el desastre de la infraestructura eléctrica, de comunicaciones, de los servicios públicos, porque tener agua y luz es crítico. Hay mentes, planes, proyectos y ganas de querer hacer.

-En ese contexto que plantea ¿dónde queda la reconstrucción de ese ciudadano que, como ha dicho, es lo más complicado, ante quien durante 17 años se ha satanizado al Fondo Monetario Internacional?

Con conciencia plena de la dificultad que reviste ese cambio, sigo sin perder la esperanza a pesar de eso. La tragedia más grande es el ciudadano que tenemos hoy y, al mismo tiempo, su educación es la tarea más grande. Hay un porcentaje importante de gente con valores inalterados sobre el país que va a reaccionar de forma positiva ante los cambios, y hay otro porcentaje cuyos valores se han debilitado y se ha vuelto inmanejable y tenemos que ver cómo resolvemos eso. Ese porcentaje, un 20%, cree que el trabajo no es el elemento para crecer, mantenerse y sacar hacia adelante a su familia. Hay muchos que siguen pensando que deben ser protegidos, que tienen resentimiento porque le caló ese mensaje de odio. Para esos venezolanos hay que hacer un gran trabajo, que va desde mejorarle su situación social, generarle oportunidades, esperanza, comunicarle de forma apropiada y reiterada la Venezuela de la esperanza. Y eso hay que hacerlo desde las aulas, la empresa y la calle.

Para un plan estratégico —continúa Cisneros— es vital tener un diagnóstico que debe tener clara la realidad política y social para identificar los ejes más importantes sobre los que pondrá los mayores esfuerzos con la cantidad de recursos políticos, como los talentos y los financieros que se tengan. Este es un país destruido a propósito, de una forma planificada, pero es un país con elementos para salir adelante, pero todo tiene su tiempo. El cambio del «hombre nuevo» de ellos se va a ir dando paulatinamente. Al año de implementarlo tendríamos acceso a recursos para comenzar a atender los servicios públicos y la alimentación.

- ¿Cuánto tiempo va a pasar para que los venezolanos dejen de hacer cola por los alimentos, para que perdamos el miedo cuando salimos a la calle?

De no hacer colas —hace una pausa de silencio para responder— en un año desde el momento en que se tenga acceso a los recursos.

-¿Dos años más de colas según su explicación anterior?

Dos años más de colas no; dos años para que estemos abastecidos.

-Las colas son reflejo del desabastecimiento y la escasez, pero también se han convertido en una forma de control social, entonces ¿cuándo cesará esa forma de control social?

Una vez arrancado un plan que desmonte el aparataje político, las colas tienen que desaparecer, porque son también producto de las distorsiones políticas. Quiero que quede claro que eso no se va a resolver de la noche a la mañana, pero sí mucho más rápido de lo que imaginamos si tenemos el poder para hacer los cambios. Hay una macolla política sumada a la ineficiencia, la incapacidad y la maldad. Desmontarlo es el primer paso. Venezuela no saldrá de la pobreza con el Plan de la Patria.

-¿Cuál es la opción?

Arrancar un plan que nos permita eliminar controles que le den rienda suelta a la capacidad del emprendimiento, a la inversión, que traiga más recursos y talentos en un ambiente de credibilidad para que la capacidad de los venezolanos pueda crecer y generar riqueza para todos.

-¿Cómo decirle a los venezolanos que lo que usted plantea no es regresar a eso que motivó el surgimiento y consolidación del chavismo?

Estoy segura de que un 80% quisiera regresar a lo que teníamos antes. Creo profundamente en la necesidad de los planes y los proyectos sociales. Uno de los más maravillosos fue la Beca Alimentaria y el Vaso de Leche, implementados durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, pero creo profundamente en que el mejor plan social es un buen plan económico. Un buen programa económico no solamente genera riquezas sino estabilidad. Genera empleo que es lo más importante. Un país no puede salir de donde estamos sin un ingreso permanente, sin beneficios sociales para un venezolano que vea que su estabilidad es sustentable en el tiempo. Eso lo da un buen programa económico que genere inversión, servicios de altura, acceso a un bienestar, estimulación de la competitividad. Se trata de que los venezolanos, a través de un buen plan económico, puedan ver el futuro con esperanza, seguridad,  estabilidad y sustentabilidad en el tiempo y de que los que vienen detrás de ellos puedan salir adelante. El  verdadero programa social es un buen plan económico.

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