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Con la soga al cuello pero votando por Maduro

16/05/2018
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FOTOGRAFÍAS: DANIEL HERNÁNDEZ

A sus 63 años y luego de casi dos décadas de gobierno chavista-madurista, Roberto Carpio sigue creyendo en el proceso revolucionario. Es militante del Partido Comunista de Venezuela (PCV). “El del gallo rojo” dice acomodando su gorra.

En un banco de la Plaza Bolívar, a solo metros de la llamada “Esquina Caliente”, el hombre de creencias izquierdistas le cuenta a El Estímulo por qué este 20 de mayo votará por “el bigotudo”, como le llama al presidente Nicolás Maduro.

A su juicio, el fallecido Hugo Chávez le otorgó poder a las clases obreras que eran subyugadas por lo que él llama “empresariado burgués”.

“En la ‘cuarta’ (periodo de gobierno antes de 1999) el pueblo no tuvo más derecho que ser un objeto desechable de las clases altas y cuando el comandante llegó todo cambió”, recalcó.

 

Luego de casi 26 años del “por ahora”, Carpio sigue siendo un obrero que vive en el sector Turgua del municipio, El Hatillo. Allí vive apartado de lujos, sin acceso a comodidades y con los embates de la crisis económica, que lo ha golpeado en todos los sentidos.

Por más de 40 años trabajó como transportista, pero en la actualidad ya no ejerce ni como chofer de autobuses, ni como taxista. “En 2009 la Guardia Nacional me cayó a tiros y casi pierdo la vida junto a mi esposa, sobrevivimos pero el carro nunca lo pudimos reparar” reveló.

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La falta de repuestos y sus altos costos imposibilitan a Carpio volver a trabajar en ese campo. Sin embargo, atribuye todo a la guerra económica. “Tenemos un maldito bloqueo por culpa del imperio. Quieren derribar a Maduro, pero ni el arrastrado de Borges, ni los escuálidos asesinos acabarán con este sueno hecho realidad”, manifestó.

De pies a cabeza viste de rojo. En su bolsillo sobresale un paquete de panfletos del PCV. Se la da a todo el que pasa por la Plaza; la hoja llama a votar por Nicolás Maduro bajo la consigna “Antiimperialistas Siempre”.

El “bloqueo o la guerra económica” son algunos de los argumentos que utiliza el voto duro chavista para justificar los desaciertos del gobierno, comentó en exclusiva para El Estímulo Félix Seijas, director de la encuestadora Delphos.

Seijas dividió al chavismo en dos sectores: el llamado “voto duro” sería uno de ellos, mientras que el segundo es ese oficialista cuya esperanza recae en el cumplimiento del legado de Chávez en manos de Maduro.

Voto seguro a pesar de los desacuerdos

Cinco años atrás, cuando el actual presidente fue denominado “el heredero”, Carpio pensó que otro sería el elegido. “No me gustaba, me parecía incapaz. Veía a otras personas como Diosdado Cabello en el poder”. El comunista ahora piensa que fue la mejor opción. “Es obrero, conductor, sabe lo que es vivir en el barrio y entiende nuestra lucha social”.

Carpio a pesar de su postura reconoce los errores del Gobierno. “Bigote no puede con todo y cuando se trata de delegar todo queda claro. La corrupción que lo rodea ha entorpecido todo. Además; desde los tiempos de Chávez dejamos que él hiciera todo y no nos incluimos”, dijo.

Eso es lo más superficial en su crítica. “Nos han mentido cuando dicen que somos socialistas, somos “burgueses capitalistas”, nada ha cambiado”. Aprueba medidas como el Carnet de la Patria para que generen un mayor control, pero repudia la existencia de los CLAP porque se les dio a todos y no a los que verdaderamente lo necesitaban. Nos tienen con la mano tendida”, reclama.

Para él, debe haber un toma y dame. “Ideologización y educación a cambio de beneficios, ¿Por qué si se han hecho cerca de tres millones de vivienda hay tanta gente damnificada? Corrupción camarada, corrupción”, subraya.

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Pero ante sus ojos, tanto Maduro como Chávez se mantuvieron ciegos de este ‘círculo corrupto’, que sumado a presuntas guerras económicas y sabotajes, llevaron a Venezuela a una crisis. Es ese mismo “cáncer” -como en algunas veces lo llama- el que tiene viciado al Partido Socialista de Venezuela (Psuv). “Hay un mal liderazgo ahí dentro”, asevera. Se niega a dar nombres, no da razones.

Félix Seijas destaca que en el juego de las narrativas, el oficialismo ha llevado la ventaja porque “el reflejo se ve en su público quienes repiten cada palabra que ellos dicen”.

Con hambre pero con Maduro

“Chávez dijo siembra y así lo hicimos”, recuerda con orgullo Carpio quien vive en una zona rural, donde tiene su huerto y gallinero vertical. Vive del día a día, de lo que ponen sus gallinas y de los frutos de sus arboles. El trueque también tiene un papel fundamental, pero increíblemente Roberto come cuatro veces al día.

En el desayuno come arepa con huevo revuelto. En el almuerzo, arroz con caraotas, merienda un buñuelo de yuca y cena lo mismo que en la primera o segunda comida. No es un menú variado, pero siente que al ser productor está empoderado. ¿Por qué someterme al yugo y a la esclavitud de las grandes cadenas de supermercados si la tierra me lo da todo?“. Sin embargo, las pastillas y jarabes no nacen de arboles ni de gallinas ponedoras.

La crisis económica ha acabado con la popularidad de Maduro. Según Seijas, se determinó que se desplomó del 50% a 25%. Desde el mismo momento en que fue escogido como candidato, 10% del chavismo se distancio, mientras que otros permanecen ahí pero inconformes.

El director de Delphos puntualizó que estos cambios en la situación país han afectado a la población chavista que antiguamente era clase media y baja, por lo que “ahora en su mayoría es de los estratos más bajos y la juventud se alejó de las filas, quizás este es el golpe más fuerte”.

“Tengo mis achaques, trato de no enfermarme porque la cosa está difícil con los medicamentos, más si recordamos los bloqueos y que hay países que quieren ver a los venezolanos mueriéndose”, dice Carpio.

Cuando se le recuerda los reiterados intentos de ayuda humanitaria, el viejo transportista y ahora agricultor niega que Venezuela sufra una crisis de este tipo. Roberto es asmático. Cada broncodilatador le cuesta alrededor de tres millones de bolívares. Por suerte en el Seguro Social le han dado una botella para su inhalador del cual no se despega nunca.

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Sin embargo, el chavismo puede tener oportunidades de ganar nuevamente gracias al 60% de abstención, que Seijas calcula a tan solo cinco días de los comicios, aunque afirma que parte de la ciudadanía tiene remordimiento “Es como un gusanito. Votar es hacer algo y no votar, bueno es no hacer nada”.

El chavista se levanta del banco un poco agitado, no quiere seguir conversando. A pesar de esto, recuerda que por “mayor soberanía” votará este 20 de mayo por Nicolás Maduro al asegurar que “tenemos que ser como Cuba grande  y soberana”.

Aunque Cuba es conocida por sus adversas condiciones, ante esto añade: “Qué linda es Cuba para el cubano”.

A pesar de votar por Nicolás Maduro la sombra de Chávez motiva a gran parte del electorado, otro 50% lo hace porque cree en las intenciones del candidato de Somos Venezuela, sin embargo si el fallecido comandante estuviera vivo, Seijas no dudaría que se llevaría la victoria, con más del 50% aún con crisis.

A pesar de los duros golpes que Roberto Carpio vive como ciudadano, abre comillas con sus dedos y admite que “El pueblo es poderosos y plenipotenciario en estos momentos, aunque una parte de él se encuentre secuestrado por sectores extremistas que quieren acabar con un sueño de igualdad social que tiene más de 30 años y que hoy en día el llama la verdadera democracia del venezolano”.