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Con pasaje en mano, la gente hace colas para apostillar sus documentos

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21/03/2018
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FOTO | EL ESTÍMULO / DANIEL HERNÁNDEZ

A partir de las 6:30 AM, frente al edificio del Ministerio de Relaciones Exteriores (MPPRE), se comienza a formar una fila que dadas las 7:00 AM alcanza alrededor de las 40 personas. Esto sucede de lunes a jueves, sin falta. El objetivo es apostillar exitosamente documentos de distinta naturaleza, con el fin último de emigrar del país con un respaldo legal que le permita al ciudadano optar por mejores alternativas a la hora de empezar un vida fueraFrente a la actual crisis económica y política que padece el país, el deseo de emigrar se profundiza y se contagia masivamente. La apostilla y la legalización de documentos se convirtieron en temas comunes en las conversaciones diarias y el proceso es un dolor de cabeza para quienes desean irse en condición de profesionales con aval internacional.

La demanda de este trámite ha aumentado vertiginosamente a la par del éxodo de los últimos años. No existen cifras oficiales sobre la emigración venezolana; no obstante, la más reciente Encuesta sobre Condiciones de Vida (ENCOVI) estima que entre 2012 y 2017 han hecho maletas un total de 815 mil personas, dígito que se queda corto en comparación a los números de la conocida encuestadora Consultores 21 que, en enero de 2018, llegó a hablar de más de cuatro millones de emigrantes. Como es de esperarse, el Ministerio de Relaciones Exteriores (MPPRE) está haciendo malabares con la cantidad de solicitudes para apostillar.

En enero de 2015, a través de su cuenta Twitter, la Cancillería anunciaba la activación del nuevo sistema de citas electrónicas para el proceso de apostillado que prometía agilizar los trámites. Sin embargo, la plataforma es inconstante y los usuarios aseguran que “está colapsada”.

En la Avenida Urdaneta, Juan, un joven ingeniero espera su turno con el sacudir de su pierna derecha delatando su impaciencia. Tiene alrededor de diez personas por delante para ser atendido. Apenas son las 7:30 AM. Comenta que inicialmente había intentado sacar la apostilla “a través del proceso legal por la página”, pero que cuando terminaba de cargar los documentos el sistema se caía.

El MPPRE ha desarrollado distintos mecanismos con el fin de acelerar esta gestión. Una de sus últimas maniobras se trata de una especie de apostillado express. La forma más sencilla de lograr certificar los documentos parece ser con pasaje en mano. En caso de que tu viaje sea anterior a la fecha de la cita asignada por Internet, el ministerio te permite presentarte directamente en las instalaciones con el ticket (original), entonces, el auténticamente tortuoso papeleo se convierte en una diligencia de un día. Esta es la razón de la cola: todos allí tienen sus boletos (aéreos o terrestres); todos tienen fecha de partida.

Juan tiene siete meses planeando irse a Quito, la capital de Ecuador, un país en el que, si bien las políticas migratorias son accesibles, no es tan sencillo establecerse de forma legal y empezar a trabajar. “Mientras tanto llegaré a echarle bola –esforzarse- a lo que sea y ya cuando tenga mis papeles sí opto por mi carrera”, explica con humildad.

 

A pesar de tener más de 90 días intentando realizar el procedimiento exitosamente, Juan lo compara con la tramitación de pasaportes y no lo duda: esto es un paseo. “El sistema de apostilla está bien, lo que pasa es que como es mucha gente la que se va se colapsa. Hay otros sistemas que sí son insufribles, el del pasaporte, el de legalización de documentos…”

 

Detalla que hubo documentos que no podrá apostillar porque no logró legalizarlos en su momento. En Venezuela, la transición a la plataforma digital en lugar de ser percibida como un beneficio de la tecnología se siente como un verdadero martirio. “La legalización antes se hacía en el registro principal –del Servicio Autónomo de Registros y Notarías (SAREN)- y uno hacía una súper cola, pero ahora tienes que meterte en un sistema para que te asignen la cita. Yo, por ejemplo, intenté hacerlo, pero ya por este mes –marzo- se acabaron, entonces, tengo que dejarle un poder a alguien para que me haga el favor”, dijo.

 

Más atrás en la fila, está Leonel Méndez, quien es madre de una niña y desesperadamente quiere irse a Chile para ofrecerle mejor calidad de vida a su hija. “Yo soy una profesional y puedo costear mis gastos, pero los de ella no”, subraya. Tiene pasaje aéreo para dentro de una semana, le resta solo ese tiempo para poner sus papeles en orden y emigrar con la mejor disposición legal para encontrar trabajo en Santiago.

“Me indicaron que se podía hacer solo unos días antes. No me voy a llevar ningún otro documento, solamente estos por cuestión tiempo”, relata mostrando la gruesa carpeta. Vino a apostillar su partida de nacimiento y el poder acordado con el padre de la menor para sacarla de país.

 

Mientras tanto, Arelis Villarruel observa expectante desde su puestico improvisado de fotocopiado, justo al lado de Cancillería. Frente a su puerta se ubica la hilera de personas que va realizar el proceso de apostilla. Muchas de ellas, a última hora, recurren a Arelis para duplicar algún papel que habían olvidado. Ella los salva del apuro.

Arelis apunta que la afluencia de clientes tiene una horario pico: desde las 7:00 AM hasta las 9:00 AM. “Se hace su colita, pero ya a las nueve no hay casi gente”, señala como algo de rutina.

Tiene 15 años trabajando como vendedora informal. Antes vendía café y alquilaba teléfonos, pero hace cinco años adquirió una fotocopiadora y asegura que todos le envidian el lugar.

“Yo como veía que las personas preguntaban mucho por copias, y después se empezaron a hacer colas y a la gente le comenzaron a pedir más documentos, me pareció una buena idea”, responde orgullosa.

 

Ciertamente, la crisis migratoria del país genera oportunidades para algunos, pero no todos recurren a vías honradas como Arelis. Desde hace algún tiempo se han popularizado los pagos ilícitos para agilizar trámites de todo tipo en las instituciones estatales. Los “gestores” se han propagado como pan caliente y muchos usuarios, por desconfianza en la eficiencia del sistema reglamentario o por desesperación de irse, acceden a pagar. Gestores ilegales cobran entre 50 y 100 dólares

 

Según información suministrada por el jefe de seguridad del Ministerio, han sido detenidas varias personas que se infiltran en las colas como si fuesen a realizar la tramitación, pero que en realidad son gestores ilegales que piden entre 50 y 100 dólares. 

Por más que el MPPRE insista en que el proceso es “totalmente gratuito” muchos ciudadanos no están dispuestos a someterse a la espera habitual. La diferencia de tiempo es sustancial. En una encuesta realizada por El Estímulo, vía Twitter, 66% de las personas indicaron que les ha tomado entre tres y seis meses apostillar sus documentos.

 Yo no pagué. Pero varias personas ofrecieron cobrarme para agilizar el proceso”, contó Juan, quien al oir de la modalidad presentando el boleto descartó los atajos.

 

Estas “vías alternas” son de conocimiento popular. Incluso el gobierno reconoce la existencia de un entramado de corrupción dentro de las instituciones del Estado cuando se trata de proveer documentos fundamentales. A mediados del 2017, la revista Climax realizó un reportaje sobre las mafias que operaban dentro del Saime para la obtención de un pasaporte, que para entonces cobraban entre 600.000 y 800.000 bolívares.

 

Incidente en la Cancillería

 

Durante la realización de este reportaje, un camarógrafo de El Estímulo (Daniel Hernández) fue retenido durante dos horas por el equipo de seguridad de la Cancillería y obligado a borrar el material audiovisual obtenido. Algunas fotos fueron respaldadas antes del incidente.

Los funcionarios excusaron la detención como una medida preventiva frente a “la guerra mediática” de la que, consideran, está siendo víctima el gobierno. “Si yo los dejo ir y las fotos las ‘trucan’ (alteran) me meto en un problema”, argumentó uno de los vigilantes.

Además, expresaron estar en extremo alertas porque están “combatiendo la corrupción” y exigieron “un comunicado previo” para autorizar la realización de cualquier reportaje.

Otro funcionario de la Cancillería alegó que la cola se debe a que se tratan de “casos especiales” y que “es algo inevitable”. “Tú sabes cómo es el venezolano, siempre quiere llegar más temprano para pasar de primero”.

Aseguró que se están llevando a cabo “campañas interesantes” para mejor el sistema de registro, pero que los medios de comunicación lo silencian e invitó a los usuarios a visitar la cuenta Twitter @Apostilla_ve para cualquier consulta.