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Corpoelec presta plantas a urbanizaciones y deja sin luz a dializados en Táchira

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02/04/2019
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FOTOGRAFÍA: MARÍA JOSÉ MONTILLA ARCHIVO EL ESTÍMULO

Más de 100 enfermos renales en Táchira se encuentran en peligro de muerte ante los constantes cortes eléctricos y la falta de atención de Corpoelec para facilitar plantas eléctricas con el fin de reactivar las unidades de hemodiálisis que realizan el tratamiento vital para controlar la patología. En el hospital Central de San Cristóbal,solo funcionaban tres máquinas de diálisis hasta este martes.

Un llamado urgente a Corpoelec han realizado más de 110 pacientes renales en el estado Táchira, quienes han visto deteriorada su calidad de vida en las últimas dos semanas debido a los recurrentes y extensos cortes eléctricos.

“Nosotros (pacientes renales) sabemos que ese organismo tiene plantas eléctricas que están siendo prestadas para instalarlas en urbanizaciones en donde vive gente ligada al gobierno de Maduro. Esas plantas las necesitamos en las unidades de diálisis. Tenemos fotografías que fueron captadas en el momento en que las plantas salían de Corpoelec y eran llevadas a las urbanizaciones. Eso prueba nuestra denuncia”, precisó Luz Marina Martínez, miembro de la asociación de pacientes renales de Táchira.

Asimismo, los enfermos renales de la región -precisó Martínez- sufren del abandono de los organismos nacionales, regionales y municipales, pues no se han acercado a las unidades de servicio de diálisis a apoyar o ayudar a solventar la crisis.

“Particularmente yo he enviado mensajes al teléfono de Freddy Bernal (protector del estado Táchira) para que venga a la clínica y constate la situación”.

Condenados a morir

En el Hospital Central de San Cristóbal, que no ha parado de atender a los pacientes renales provenientes de distintas unidades asistenciales de la región (incluyendo los del IVSS), solo tres de las siete máquinas de hemodiálisis están prestando el servicio, número insuficiente para atender a la población que lo requiere.

A lo anterior se suma que el pasado lunes 1 de abril la planta de osmosis (tratamiento de agua para hemodiálisis) del centro de salud presentó fallas. Sin embargo, este martes ya la situación estaba controlada y se pudo continuar con el servicio, señaló el coordinador del programa Carent de atención a los pacientes renales en la región, Jefferson Contreras.

“A pesar que se ha venido implementando un plan de contingencia para prestar servicio al mayor número de pacientes, nos vemos en la necesidad de reestructurar ese plan, pues es imposible asignar de manera definitiva un número de pacientes a la hemodiálisis porque no sabemos cómo va a funcionar los cortes de luz y el personal es insuficiente en el área”, precisó el especialista.

La sala de hemodiálisis del hospital de San Cristóbal venía atendiendo un promedio de 15 pacientes diarios. Ahora deberá evaluarse el lugar de la residencia del paciente y las condiciones en las que se encuentre para aplicar el tratamiento, porque en el recinto está funcionando con menos de la mitad. Aseguran que a la sala de hemodiálisis se tendrán que trasladar algunas máquinas desde otros centros de salud hacia el hospital central para atender la demanda.

El coordinador de pacientes renales en el Táchira explicó que de no aplicarse el tratamiento de manera adecuada, los pacientes empezarán a acumular desechos tóxicos en el organismo.

Lo ideal es una diálisis semanal de 12 a 16 horas, lo que se traduce en una atención de tres veces por semana. Esto no se está cumpliendo, ya que algunos pacientes se están dializando dos veces por semana, situación que en un par de meses incrementará el número de fallecidos por esta causa.

El coordinador agregó que los insumos médico necesarios para el tratamiento de hemodiálisis en la región no están llegando completos. “El Ministerio de Salud solo envía el tratamiento para 10 a 15 días, cuando lo ideal es tener el tratamiento completo para el mes”, dijo.

A la calle

Después de seis largas horas de espera a que fuera restituido el fluido eléctrico en la Unidad, Sevianca, adscrita al Instituto Venezolano del Seguro Social (IVSS), 65 pacientes renales y familiares decidieron tomar la calle y demandar la atención urgente y la pronta instalación de plantas eléctricas para realizar la diálisis.

“Tenemos pacientes hospitalizados en muy malas condiciones, producto de la mala diálisis que han recibido en las dos últimas semanas. La están haciendo en dos horas o dos horas y media para poder solventar cuando prestan una planta eléctrica para cubrir la necesidad. No es lo ideal porque lo que se debe hacer son cuatro horas diarias, 12 semanales”, dijo Luz Marina Martínez, vocera del grupo.

Plantas eléctricas de Protección Civil Táchira y de una empresa privada lograron encender las máquinas y hasta entrada la noche se extendió el servicio para lograr dializar a la mayor cantidad de personas.

A las afueras del centro de salud Seviaca, los pacientes exigieron la llegada de ayuda humanitaria al país para lograr solventar la crisis que los aqueja.

Ana Erika García, de 45 años, tenía el pasado lunes tres días sin someterse a la diálisis y esperaba a la restitución del servicio eléctrico en la unidad de hemodiálisis Los Andes, ubicada en San Cristóbal.

“Cuando no me hago el tratamiento como es debido no aguanto los mareos y las ganas de vomitar. Me siento muy mal, no puedo con mi cuerpo porque se me suben las toxinas (…) me preocupo, me dan muchos nervios porque me pongo a pensar que si no me dializo puedo fallecer, es una situación muy preocupante”.

García clamó por una solución no solo para su situación, sino para todos los que también se encuentran a la espera del cumplimiento debido del tratamiento de hemodiálisis.