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Cristo de La Grita, el “Rostro Sereno” de los venezolanos que más sufren hoy

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Durante la homilía de celebración de los 409 años del Santo Cristo de La Grita, fiesta religiosa que se celebra en el municipio Jáuregui del estado Táchira y que anualmente moviliza a miles de peregrinos, el obispo de la diócesis de San Cristóbal, monseñor Mario Moronta, invitó a los venezolanos a convertirse en el reflejo vivo del “Rostro Sereno”.

En medio de una multitud que aguardó en silencio y con fe en el Santuario del Santo Cristo de la Grita, el obispo, monseñor Mario Moronta, envío un mensaje a la feligresía, más allá de la contemplación y la oración.

“Contemplar al ‘Rostro Sereno’, no puede quedarse sólo en mirarlo y apreciar sus rasgos. Es necesario dar un paso importante e irrenunciable: convertirnos para nuestros amigos y hermanos en su reflejo”, afirmó durante la homilía el religioso.

“En ese mismo ‘Rostro sereno’ podemos reconocer los rostros de cada uno de nuestros hermanos los seres humanos”, manifestó y comparó las vejaciones y malos tratos del Cristo con el sufrimiento y dolor que hoy sufren los venezolanos.

“En los signos del dolor causado por los golpes y torturas a Cristo, sus cicatrices y hematomas, nos recuerda la imagen del ‘Señor de los Milagros’, en la talla vemos, en cada herida, no solo el sufrimiento, sino el ensañamiento de los verdugos”, indicó.

“Al reconocer el ‘Rostro Sereno’, podemos ver el rostro de quienes pasan hambre, de los niños a quienes no se les da las facilidades para trasplantes de médula o para recibir un tratamiento digno; el rostro de enfermos sin cuidados médicos necesarios y urgentes. También el rostro angustiado de los numerosos migrantes que salen del país en búsqueda de mejores condiciones de vida. La tristeza de numerosos padres y abuelos que se quedan solos mirando cómo se van sus seres queridos”, pronunció en su mensaje.

Continuó: “A los privados de libertad que ahora quieren ser colocados como carne de cañón. Tenemos que ver el rostro de los hermanos pemones que, indefensos, vieron como asesinaban a sus coterráneos; el rostro de los familiares de quienes están siendo torturados y hasta asesinados como los casos del Capitán Acosta Arévalo y el concejal Fernando Albán; el rostro lleno de perdigones y ahora sin ojos para ver del joven Rufo Chacón y más aún el rostro empobrecido del pueblo al cual pertenecemos”.

Cuestionó que los rostros serenos, tengan detractores que buscan ocultarlos, con oscuros velos de maldad y pecado.

“Es lamentable, -señaló Moronta- el velo que cubre a quienes han hecho de la corrupción una opción, en sus diversas manifestaciones”.

“En el gris velo de los que promueven, defienden y realizan el aborto; el tenebroso velo de los narcotraficantes y de quienes se siente los dueños de la vida de los demás. El negro velo de los usurpadores que destruyen esperanzas; el endurecido velo de los contrabandistas, bachaqueros, de los que matraquean y los miembros de los grupos irregulares; de los que prefieren vivir sumergidos en el pecado del mundo”, criticó.

Invitó a dejar a un lado la maldad y a vivir en unidad,  a limpiar y purificar el rostro sufriente de los más pequeños, con  amor preferencial por los pobres y excluidos, especialmente en tiempos de crisis, dificultades y desalientos, debe ser misión de vida, contagiar esperanza con sonrisas.

“La invitación es a tener la misma sonrisa del Salvador, no la sonrisa del conformista que parece no poder hacer nada. Tampoco la sonrisa masoquista de quien se acostumbra a ‘sobrevivir’ en las dificultades como si no se pudiera hacer algo más. Nuestro rostro debe dibujar la verdadera esperanza, la del protagonismo que hemos de hacer patente en la edificación del reino de paz, justicia, verdad y amor. En nuestros rostros se debe manifestar la sonrisa de quien cumple la voluntad de Dios: del que en verdad nos hace libres”, aseveró.

Que se vaya el usurpador

En una anterior homilía celebrada el lunes 5 de agosto, el obispo de San Cristóbal, lamentó que por culpa de las malas políticas económicas que están destruyendo al país, haya cerrado una de las más grandes industrias generadora de empleo a los tachirenses, PepsiCo, que operaba en La Grita.

“Mi solidaridad con quienes quedaron desempleados y el deseo porque PepsiCo, vuelva al Táchira. Mi deseo porque de una buena vez por todas, quienes usurpan el poder se vayan de este país”, palabras que alcanzaron la máxima ovación en la iglesia de la Virgen de Los Ángeles.

Pidió a quienes están haciendo el trabajo para negociar una salida a la crisis que vive Venezuela, que no busquen sus propios intereses.

“Ya basta que los dirigente políticos, solo se preocupen por sus bienes. Lo más importante de este país es su gente y pedimos respeto a los políticos por la gente de este país que merece. Además de respeto, dignidad”.