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Cuatro tareas urgentes para el periodismo tras el 20 de mayo

Periodismo
21/05/2018
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FOTOGRAFÍA: ORIANA LOZADA

El régimen de Nicolás Maduro, aunque ilegítimo, sigue copando el poder político e institucional en Venezuela. Este nuevo escenario que se abre tras las atípicas elecciones del 20 de mayo, le generan al periodismo venezolano, especialmente aquel comprometido con la calidad e independencia, un conjunto de tareas que se perciben urgentes dado el contexto país

Rogelio Suárez, maracucho y veterano de diversas fraguas periodísticas desde la red radial de Fe y Alegría, lo sintetizó de esta forma: “el rey está desnudo”, es decir ya quedó en claro (dentro y fuera del país) la ilegitimidad de Maduro, pero “es el rey”, es quien ejerce el poder por la vía de los hechos. Esta situación coloca ante desafíos y amenazas a quienes dentro de Venezuela ejercen la tarea de informar a la sociedad.

Las encuestas son sólo una fotografía del momento. Ha sido dicho mil veces, pero en este proceso electoral del 20 de mayo nuevamente quedó en evidencia que las encuestas no pueden usarse como elemento predictivo en política, especialmente en contextos en los que puede manifestarse la espiral del silencio (el miedo a expresar lo que realmente pienso). No todos los que dijeron que iban a votar (entre 50 y 60 por ciento según diversas encuestas en los días previos) finalmente acudieron a votar.

El periodista, en Venezuela, debe usar la información que le proporcionan los estudios de opinión pública, pero principalmente debe patear calle, meterse en mercados, en el transporte público.

Respirar el verdadero clima de la opinión pública sencillamente oyendo opiniones, viendo rostros y observando comportamientos. El periodismo es dato (y cuanto importante son) pero es principalmente historia humana.

El periodismo es compromiso con la democracia. Sin democracia no hay posibilidad alguna que haya periodismo, o éste se ejerce en clandestinidad o en resistencia. La noche del autoritarismo avanza de forma inexpugnable en Venezuela, lo ocurrido el 20 de mayo ratificó que el régimen seguirá en el poder aún sin respaldo de la población. Los votos de Maduro fueron producto del chantaje (cambio votos por comida) o del control (a través del carnet de la patria saber quiénes había ido a votar y ubicarlos), y sin duda de un porcentaje reducido de votos voluntarios.

Es una tarea urgente contar historias que dejen evidencia de cómo el poder se pervirtió y acabó con uno de los últimos reductos democráticos de Venezuela, el voto. Nunca será tarde para revelar qué ocurrió el 20 de mayo, para documentar cómo operó la máquina de chantaje, para dejar constancia de que muchos venezolanos que terminaron votando por Maduro lo hicieron por miedo.

El periodismo debe interpelar al poder y a quienes pretenden ejercerlo. En esta hora de mengua de las salidas democráticas a la crisis profunda que vivimos en Venezuela, es tiempo de interpelar al chavismo por su estrategia de perpetuarse en el poder sin importarle que para lograrlo termine destruyendo al país. Pero es también tiempo de interpelar a quienes aspiran a desalojar al chavismo del poder. El periodismo debe tener cómo único compromiso su lealtad con el ciudadano, con la sociedad, y desde allí debe preguntarle a la dirigencia opositora (a toda ella) cuál es su estrategia para devolvernos la democracia, qué cosas están haciendo los dirigentes más allá de tuitear. Los periodistas deben preguntar una y otra vez por qué no se alcanzó una estrategia unitaria contra el régimen, siendo que la unidad es clamor nacional.

No es hora de complacencia. El chavismo nos trajo a este punto de destrucción nacional y es deber periodístico cuestionar a la dirigencia opositora incapaz de trazar una hoja de ruta, atrapada en una lucha de egos y fragmentada no sólo por obra del chavismo sino por sus propias incapacidades.

El periodismo tiene el deber moral de sobrevivir en esta hora. No necesitamos héroes, necesitamos periodistas y medios de comunicación que combinando calidad periodística e independencia editorial nos sigan informando a los venezolanos aquello que acontece, por todas las plataformas que tengan a su alcance. La sociedad necesita del periodismo, en medio de la peor crisis económica que conozca nuestra historia, no sólo el relato de lo que ocurre, sino explicaciones sobre cómo llegamos a dónde hemos llegado. El periodismo debe proveerles a los venezolanos retratos de esperanza, de gente que aún en medio de las adversidades no se rinde.

Los medios de comunicación y periodistas, en esta hora y previendo los meses de un porvenir plagado de conflictividad y de agigantamiento de la crisis, deben ellos mismos mantenerse informando, documentando, analizando. Necesitamos esos faros en medio de la niebla y es su deber mantenerse en pie con dignidad.