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Dos de cada tres niños que ingresan a la unidad de neonatos del hospital de San Cristóbal, mueren

Franco
16/04/2018
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FOTOGRAFÍA: ROSALINDA HERNÁNDEZ

Las condiciones hospitalarias que llevaron a finales del año 2017 el traslado de autoridades del Ministerio del Poder Popular para la Salud al primer centro asistencial del estado Táchira, a fin de investigar la muerte de recién nacidos, aún persisten

José Vicente Franco es médico infectólogo pediatra y miembro de la comisión de infecciones del Hospital Central de San Cristóbal. Aseguró no tener cifras precisas en relación a las últimas muertes neonatales sucedidas en el centro de salud pero afirmó que, de acuerdo a los estudios realizados, de cada tres niños que ingresan a la unidad neonatal del centro de salud, mueres dos.

“La situación de muertes de neonatos no va a cambiar, va a persistir mientras las condiciones hospitalarias no cambien”, alertó.

El especialista destacó que la contaminación de los retenes o áreas dispuestas para los neonatos resultan de tres aspectos: ambientes contaminados producto de la misma contaminación hospitalaria, que no cuenta con unidades con el mínimo presupuesto y donde los sistemas de ventilación no son los más adecuados.

“Estos ambientes generan la proliferación de agentes bacterianos, que a su vez producen enfermedades. Lo agrava la falta de presupuesto para el área de neonatología, que se creó sin un presupuesto lo que conlleva a la carencia de insumos, de material médico quirúrgico que hace que los niños no sean tratados de manera oportuna”, explicó Franco.

Reveló el infectólogo pediatra que en ocasiones se está empleando material reusable en varios infantes.

“El laringoscopio es un instrumento que se usa para entubar al niño y La falta de estos hace que sea usado en varios niños sin que haya una posibilidad de que se generen los procesos de antisepsia y esterilización adecuados para evitar que la bacteria del niño A pase al niño B”, precisó.

La estampida de recurso humano, (médicos, enfermeras) también fue señalada por el especialista como una de las posibles causas de la crisis en la sala de neonatos del centro de salud pública de la región.

“En algunas guardias le ha tocado a una sola profesional de la enfermería trabajar con siete niños entubados. El personal, al verse disminuido, rompe con todos los protocolos de antisepsia porque no le da oportunidad ni de lavarse las manos, si aspira a un bebé no le queda tiempo de hacerlo con otro y si pone tratamiento a uno tal vez no le dé tiempo de ponerle a otro. Estos factores se conjugan para generar los problemas que siempre hemos tenido”.

La mortalidad neonatal se ha venido incrementando debido a la misma situación de salud a nivel nacional que ha hecho que el hospital central de San Cristóbal se convierta en el único centro asistencial de la región (ni siquiera las clínicas) para la atención de cuidados neonatales.

“Ningún seguro médico aguanta una hospitalización en la unidad de cuidados intensivos neonatales donde la estadía promedio es de un millardo de bolívares por un lapso de 15 días, que es lo que dura un tratamiento. La gente que antes utilizaba las clínicas se está viniendo al hospital porque hasta el hospital del seguro social, que representaba una opción, está cerrado. Lo digo porque yo también trabajo allá y solo trabaja en un 15% de su capacidad”, reseñó el galeno.

Las políticas poco responsables, como los bonos presidenciales que incentivan a las mujeres a salir embarazadas, son señaladas por el médico especialista como responsables de la grave situación que genera mensualmente cifras alarmante de recién nacidos fallecidos.

“Cómo se entrega un bono al embarazo sin que exista un programa de salud que guie ese embarazo”.

Redoblan los esfuerzos

A pesar de la situación crítica, el médico infectólogo pediatra aseguró que no se puede decir que los niños que ingresan al Hospital Central de San Cristóbal están condenados a morir porque el recurso humano que aún apuesta Venezuela y por la salud refuerzan cada día su trabajo para seguir atendiendo las emergencias que a diario llegan.

“No se puede hablar de condenados a la muerte porque el poco personal que queda en el hospital hace todo el esfuerzo posible por salvar vidas. Estuvieran condenados si todos nos vamos del hospital (…) todavía creemos que se puede solventar la situación, que sin duda se puede mejorar y salvarse más de la cantidad de niños que se están salvando actualmente”, aclaró el galeno.

La situación pudiera empeorar si los tres neonatólogos que hacen vida dentro del centro hospitalario para atender a más de 70 recién nacidos deciden marcharse.

“De tres neonatólogos que hay en el Hospital Central, uno de ellos está en planes de jubilarse, solo quedan dos. Según la Organización Mundial de la Salud y la Academia de Médicos Obstetras, se estipula la presencia de un neonatólogo por cada 10 recién nacidos. En teoría deberíamos tener 10 neonatólogos”.

Sin alimentos, ni equipos

La disminución de la ingesta de proteínas (en un 15% interanual) en el centro de salud pudo haber incrementado los casos desnutrición en los pacientes que ingresan al hospital central.

“Eso se puede ver en la bandeja que se sirve a los pacientes. Hace poco yo estaba presente y pude ver que le llevaron un agua con sal, una papa adentro y un poco de arroz, eso fue lo que sirvieron de almuerzo. Si eso pasa en el hospital, ¿cómo será en los hogares de los venezolanos donde la proteína cuesta mucho dinero adquirirla, más que el sueldo mínimo?”.

No contar con los equipos básicos, como un rayo x portátil para el constante uso de los niños que se encuentran entubados, se presenta como otra de las fallas graves persistentes en el centro de salud regional.

“Se adquirió hace poco una máquina para los gases arteriales y esto ha solventado un poco la situación, pero una máquina no soluciona todo el problema”, dijo José Vicente Franco.

La escasez de equipos para la atención de emergencias, entre otros servicios, indicó Franco, se ha convertido en uno de los principales motivos para que las madres en su instinto de protección migren al hospital Erasmo Meoz de Cúcuta (Colombia) no solo a recibir control prenatal, sino a dar a luz a sus hijos.

Las muertes podrían estar disminuyendo este año en el hospital porque las madres al ver que la atención es mala no van a venir a este hospital, pero probablemente van a aumentar en el Erasmo Meoz. Esto ha sucedido en otras ocasiones, especialmente cuando hay crisis sanitaria”, enfatizó.