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Dos días de suplicio por una cita para apostillar

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El pasado 30 de marzo, el Ministerio de Relaciones Exteriores habilitó el sistema de solicitud de citas en línea de Legalizaciones y Apostilla correspondientes al mes de abril. Tras dos meses de espera -la última apertura general había sido el 30 de enero, con pequeñas aperturas en febrero y marzo-, el proceso advertía convocar una gran oleada de personas y, durante el fin de semana, la plataforma colapsó. Hubo usuarios que denunciaron haber pasado hasta un día y medio intentando completar el procedimiento.

Para los aspirantes, el martirio comenzó a las 6 PM del viernes, 30 de marzo. En el país con la conexión a Internet más lenta del continente -de acuerdo con los cálculos de Measurement Lab (MLAB)- una operación digital cualquiera puede resultar dramática, pero si se trata de una institución gubernamental el nivel de complejidad escala.

Paradójicamente,  el MPPRE utiliza la etiqueta #InnovamosParaTi para acompañar todas las publicaciones referentes al proceso de Legalización y Apostilla, pero al igual que su hermano, el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime), su plataforma web representa lo contrario a un alivio: son horas y horas desperdiciadas frente a un monitor. Es un trabajo de paciencia, así lo señalaron usuarios a través de la red social Twitter.

El sistema de citas electrónicas, que entró en vigencia en enero de 2015, prometía agilizar los trámites y brindarle tranquilidad a los ciudadanos, pero la creciente demanda de solicitudes parece sobrepasar la capacidad de su soporte técnico, y lo que en principio se presentó como un remedio resultó peor que la enfermedad. Una persona relacionada al Servicio Autónomo de Registros y Notarías (Saren), aclaró a El Estímulo que “la plataforma y los servidores están obsoletos. Por eso se colapsan. Nadie tomó en cuenta que estos procesos iban a crecer en demanda”.

El tráfico web hacia la página de la cancillería ha crecido exponencialmente desde julio de 2017, fecha de la elección de la uestionada Asamblea Nacional Constituyente, como se muestra en el gráfico, alcanzando un pico los días 30 y 31 de marzo, cuando se abrieron las citas de apostilla del mes de abril. De acuerdo a cálculos realizados por El Estímulo, la página debe tener entre 50.000 y 60.000 usuarios diarios estimados, de los cuales 88,2% entran a la página principal de solicitud de apostilla, de acuerdo al servicio de tráfico y comparación de páginas Alexa. El sitio web del ministerio ya se encuentra entre las 30 páginas locales más visitadas y la tercera gubernamental, detrás del Saime y el Seniat.

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“Fue un día y medio terrible”

 

Julia López, estudiante de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), estaba alerta desde principios de marzo. Para estar al día de cualquier anuncio, incluso se incorporó a un grupo de Whatsapp, que encontró por Twitter, integrado por personas que también buscaban citas de Apostilla. Y, gracias a esa herramienta, apenas abrió el sistema, ingresó puntualmente:

“Ese día yo estaba en Valencia y a las 6 de la tarde me conecté desde casa de mi tía. Como esperaba, porque ya yo tenía expectativas muy bajas, el sistema no funcionó. Yo sabía que no iba a abrir. Entonces, simplemente, tecleé F5 (actualizar) infinitas veces”, contó a El Estímulo, evidentemente acostumbrada a la ineficiencia de la plataforma.

 

Julia cuenta que pasó aproximadamente tres horas en ese trajín. No fue hasta las 9 PM que pudo abrir la página de inicio e ingresar su usuario y su clave. Allí empezó la segunda fase de la tortura. El código de validación que finalmente le daría acceso al sistema no terminaba de cargar. Continuó con el mismo método: F5 “hasta que duela el dedo”. Entretanto, en su grupo de Whatsapp y en Twitter las personas no parecían tener mejor suerte.

“El hecho es que esperé hasta las 11 PM. Yo cené y todo frente a la computadora. A esa hora fue la primera vez que pude meterme con mi usuario.

 

Citas para apostillar

Pero el júbilo no duró mucho porque apenas quiso avanzar para llenar los datos de la persona que asistiría a la cita (el solicitante), se encontró con más contratiempos. El botón de “continuar” no aparecía y cuando finalmente lo hacía “demoraba demasiado” en pasar al siguiente paso. Finalmente, llegado el momento de cargar los documentos, el sistema colapsó.

“Hubo un momento, como a la 1 de la mañana que la página se cayó completamente y no hacía nada”.

Pero la joven de 21 años no desistió, para combatir el sueño relató que tomaba siestas cronometradas de 15 minutos, y se levantaba a intentar cargar la página de nuevo.

Dadas las 3 AM, logró llegar hasta la etapa donde solo restaba seleccionar la fecha del día de la cita. Pero, una vez más, se estancó: ahora no cargaba el calendario.

“A las 6 de las mañana yo volvía a Caracas y tuve que dejarlo así. Llegué a Caracas a eso de las 9 AM y lo primero que hice fue prender la computadora y seguir intentando. A las 11 AM, que fue cuando pude finalmente encontrar cita”.

Paralelamente, una odisea similar sucedía en la pantalla de Eduardo: “Mi experiencia a través de la página fue un verdadero suplicio”, confesó. El joven, a pesar de sufrir el desmán del trámite, contó con algo más de fortuna: solo le tomó 9 horas conseguir la cita.

“Pasé nueve horas tratando de entrar, probando desde diferentes navegadores: Firefox, Chrome, Opera, entre otros… Y haciendo mil y un cosas que no ayudaron. Entre la molestia pensé en rendirme, hasta que a las 4:00 AM pude ingresar y cargar la cita. Fue toda una tortura. Una experiencia que sabía no solo me estaba sucediendo a mí, sino también a muchos otros”

 

Twitter sirvió como una comunidad de solidaridad. A partir del desastre de ese fin de semana, la red social se colmó de mensajes de usuarios que compartían maniobras para tratar de agilizar el procedimiento, que intercambiaban mensajes alentadores o que simplemente descargaban su frustración en 280 caracteres.

Desde cuáles era las horas menos congestionadas, hasta cuál era el navegador más rápido para realizar el proceso y cómo revertir los errores de carga, los venezolanos utilizaron su ingenio para sortear la ineficiencia de la página, aunque solo algunos tuvieran éxito.

“Muchas personas eran solidarias y se ponían a la orden: ‘Ya yo agarré cita, para quien esté interesado yo puedo agarrar la cita por ustedes sin cobrar’.  A mí me llamó mucho la atención porque con este boom de los gestores, todavía hay personas que quieren ayudar a los demás“, relató Julia, refiriéndose a la dinámica del grupo de WhatsApp.

 He intentado por todos los navegadores en la Pc, celular androide, celular iOS… Me falta usar la tabla ouija. #apostilla #apostillave — Tavo… (@TavoMavare) 31 de marzo de 2018