Newsletter

Recibe nuestro Newsletter con lo mejor de El Estímulo en tu inbox a primera hora cada día.

SÍGUENOS

El autogolpe de Estado institucional en proceso

Cabello
31/03/2017
|
FOTOGRAFÍA: AP | ARCHIVO

Ante el deseo dictatorial de un sector del gobierno, que avanza sin compasión en la ruptura de los acuerdos con un sector de la oposición.

Esas rupturas han girado en torno a las elecciones para el 2018 mientras en el camino se aplica el paquete neoliberal más salvaje de la historia de la humanidad, a través del pago de la deuda externa sin ningún tipo de compasión ante las muerte de niños y adultos mayores por ausencia de sus tratamientos básicos de salud, los pronunciamientos del TSJ, aparato burocrático de justicia que es extensión pública y notoria de los deseos y caprichos del Poder Ejecutivo, avanzan en la disolución del Poder Legislativo, sin ningún tapujo.

El problema, me disculpan los constitucionalistas y expertos en la materia, no es jurídico, la verdad “plena como la luna llena” es que existe una decisión política de avanzar al totalitarismo “como sea”, y una Asamblea Nacional opositora, cuando no se tiene Política ni liderazgo y conducción política, es un estorbo que se resuelve con la fuerza que genera la impotencia de no tener la capacidad de persuadir, de enamorar al pueblo con propuestas y acciones reales coherentes con lo que se pretende pregonar.

En el año 2010 el presidente Hugo Chávez en un evento público afirmó que:

“Andan como locos diciendo que la Asamblea Nacional… Un golpe de Estado, no te das cuenta, porque la única forma… lo que ellos están planteando es lo mismo que el 11 de abril, siendo minoría quieren ahora disolver la Asamblea Nacional porque es la única forma en que la Asamblea Nacional no pueda legislar es que se disuelva, y es lo que están planteando, están planteando un golpe de Estado, bueno, sigan gritándolo y yo les recomiendo aquí que no se les ocurra, que midan bien “sus triunfos”, le pongo comillas, que midan bien sus fuerzas verdaderas, porque si se les ocurre, atreverse, si se les ocurre lanzarse como un toro loco contra nosotros se van a estrellar de nuevo contra la moral de este pueblo…”

Hoy irónicamente esas mismas palabras que decía el presidente Chávez contra la oposición venezolana en 2010, se aplican en la misma medida contra el gobierno que conducen su “hijos” en 2017.

Estamos en el umbral de una dictadura, pero aún no llegamos, porque si lo estuviésemos yo no podría escribir esto que usted lee hoy, y el llamado a confrontar el totalitarismo sería sustituido por un “sálvese quien pueda”, decir que esto es un dictadura nos desmoviliza, porque en dictadura la gente no actúa por temor, se paraliza, y eso no es lo que hoy deseamos. Aún es posible detener este totalitarismo madurista, con la gente en la calle, actuando activamente en protestas, en movilizaciones, para que de manera contundente se someta al gobierno a cambiar o a ser cambiado, y que logre que los militares terminen de comprender que su deber inevitable es defender la Constitución y al pueblo.

Por último, a las fuerzas progresistas de izquierda en Venezuela y el mundo, que defienden incondicionalmente al gobierno de Maduro, por pensar que es el legado de Hugo Chávez, sepan que eso ya no es verdad, pudo ser y no fue, Maduro no es de izquierdas, entrega nuestra soberanía y para lograr que transnacionales sigan saqueando nuestras riquezas, disuelve la Asamblea Nacional para poder autorizar más endeudamiento, empréstitos y desarrollo de empresas mixtas que no generan sino más erosión y pobreza a nuestro país, saqueado por la IV y la V República.

 

Esto es un autogolpe en desarrollo y lo podemos evitar con movilización popular y conducción política clara y transparente.