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El día en que los militares se queden sin empleo

Maduro y militares
08/11/2017
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FOTO: ARCHIVO | AVN

“Aquí lo que hace falta es un militar”. “Mano dura, como la de Pérez Jiménez”. “Sólo un militar puede poner orden en este desastre”. Éstas y muchas otras frases las escuchamos inclusive hasta el día de hoy, quizá por esa creencia atávica de que los militares poseen la exclusividad de poner orden en el caos.

Si bien el procerato militar nos independizó de España, los próceres civiles han sido los constructores de todo lo bueno que hay en el país. Pero en nuestras mentes y por desgracia, los próceres son militares. Por esa razón la mayoría de los venezolanos eligió a Hugo Chávez presidente. Y Chávez resultó ser el padre del caos y el hijo, Nicolás Maduro, lo superó. Hay situaciones en las que resulta indeseable que los hijos superen a los padres.

La memoria del gobierno de Pérez Jiménez aún perdura en el imaginario colectivo, incluso entre quienes no lo vivieron. Ya casi nadie se acuerda de las persecuciones, la represión, la Seguridad Nacional, los asesinatos de los adversarios. Lo que perdura es la sensación de orden y seguridad y las construcciones ciclópeas, bien hechas. No es raro que se extrañe una época en la que quien no estaba en contra del gobierno podía vivir en paz. Hoy, aun siendo parte del alto gobierno, hay que andar con una corte de guardaespaldas que vayan abriendo camino para que las camionetas blindadas ni siquiera tengan que detenerse en los semáforos y que velen 24 horas, siete días a la semana por la seguridad del protegido. La vida en Venezuela no vale nada.

La estabilidad económica es otro aspecto que se echa de menos. El dólar durante la época de Pérez Jiménez se mantuvo en un cambio fijo de Bs. 3.35. Había prosperidad, desarrollo, progreso. La gran diferencia con estos de ahora, que llevaron el dólar de Bs. 573,88 en 1999 a Bs. 48.532,11 para el momento cuando escribo este artículo, y encima recordando que Chávez, en un inútil intento de frenar la inflación por decreto, le quitó tres ceros al bolívar, es decir, llevaron el dólar de Bs. 573,88 a Bs. 48.532.110,00. Nuestra moneda se ha devaluado casi ocho millones y medio de veces. Pérez Jiménez fue un constructor y por ese recuerdo Chávez ganó las elecciones. Pero eso no significa que la solución sea un militar. Más bien, la lección debería ser “nunca más un militar en el poder”.

Siento decir que me cuento entre quienes piensan que en Venezuela no hay militares activos institucionales, exceptuando a los que están presos. Ya han pasado demasiadas cosas terrible -todas violaciones a los derechos humanos y a la Constitución- para que no hayan salido a pronunciarse. Y si tienen miedo, jamás han debido escoger esa carrera. En Venezuela la institución castrense de los últimos cien años ha sido una manguangua. Se acostumbraron a tener todas las prebendas y ninguna obligación.

Hugo Chávez, como militar, supo lo fácil que resultaba corromper a sus colegas. Creó el Plan Bolívar 2000 donde los militares manejaban enormes sumas de dinero sin tener que rendirle cuentas a nadie. Los militares, por poner un ejemplo, iban en carros repletos de billetes a repartirlos en los barrios pobres. Imagínense lo que quedaba para ellos… Y así, miles de casos. De esa manera los compró, los chantajeó y los tuvo todo el tiempo con la rienda corta. Y eso era lo de menos. Los mayores guisos de los últimos veinte años tienen y han tenido como protagonistas a militares. Sólo hay que remitirse a las listas de los gobiernos de Estados Unidos y Europa para corroborarlo. Hoy hasta el más insignificante negocio tiene un militar por detrás. Por supuesto que ningún militar quiere que esto cambie… Claro, siempre corren el riesgo de ser víctimas de la inseguridad, como todos. Pero si el fin de este régimen significa el fin de sus “negocios”, van a morir “con las botas puestas”. A menos que decidan que les encanta el imperio, o Europa, y decidan ir a cantar como otros pajaritos lo han hecho.

Cuando esto cambie, que va a cambiar, propongo eliminar la Fuerza Armada Nacional y en su lugar crear una Policía de Fronteras. Los militares tienen casi 19 años demostrándonos que no sirven para nada. Y el gigantesco presupuesto que tienen asignado, dárselo a la educación. Si hiciéramos eso, a la vuelta de 50 años seríamos un país desarrollado. La casta militar actual es el grupo socioeconómico peor formado de Venezuela. ¿Habrá la voluntad y la decisión de los nuevos líderes de invertir los recursos en educación para cambiar -de una vez por todas- esta situación de pesadilla?

Para ser franca, el que haya un alto desempleo en el sector militar no me quita el sueño…

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