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El fracaso del Barcelona en Roma abre heridas y puertas de salida

Barcelona
11/04/2018
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FOTOGRAFÍA: EFE

La caída del Barcelona en cuartos de final de la Liga de Campeones acabó con un sueño bien guardado. Andrés Iniesta, volante blaugrana, esperaba en esta edición alzar el título por primera vez como capitán

En su lugar, la decepción en Roma y su eventual despedida.

Luego de la debacle culé en Italia, el último recuerdo que podrían tener los seguidores de la disciplina sobre él en el torneo sería esta versión desanimada y sin ritmo, en un funcionamiento propuesto por el entrenador Ernesto Valverde que desnudó los problemas de esquema y la poca efectividad al lanzarse al ataque.

Desde 2017, la situación de Iniesta en Cataluña es delicada; con al menos tres ofertas en China, su salida de territorio español es casi segura. Ahora, la decepción de la Champions podría ser el último empujón para el adiós del siempre colaborador mediocampista.

Su ausencia, de concretarse, marcará la salida de un elemento histórico en la entidad y sus repercusiones comienzan a sentirse en el grupo de trabajo.

Sobre Ivan Rakitic y Philippe Coutinho reposaría su legado, jugadores distintos en características, pero con el talento suficiente para sumir la responsabilidad.

Pero la eliminación no solo centra su atención sobre el manchego, pues las críticas han recaído sobre varios elementos.

Nelson Semedo es uno de ellos. Con la titularidad en la serie, el lateral portugués tuvo en el primer tiempo de la ida su mejor actuación. A partir de ahí, un bajón marcado, pasando de un extremo a otro y cerrando de la peor manera posible: fue el responsable de marcar a Kostas Manolas, autor del tercer gol de la Roma, el que les dio el boleto a semifinales.

Otro, Lionel Messi. Al argentino se le suele ver entre los puntos positivos semana tras semana, pero su influencia en la serie no tuvo el peso que habitualmente suele colocarle. Cinco fueron sus remates a puerta en los 180 minutos, todos con poco peligro.

Y Luis Suárez, eterno peligro para las defensas contrarias, no tuvo oportunidad de probar a Allison en el Olímpico de Roma.

Con los protagonistas apagados, la responsabilidad del Barcelona no encontró figura con la claridad suficiente para resolver. En su lugar, desprolijidad y una serie de desaciertos que deberá estudiar Valverde de cara a la próxima edición del campeonato.