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El Kuki de “Chita” Sanvicente

Ricardo Martins
17/07/2017
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FOTOGRAFÍA: CARACAS FC

Recientemente, palabras más, palabras menos, un dirigente del fútbol nacional me dio a entender que el salario “exorbitante” que perciben los jugadores del fútbol nacional, es buena parte de “culpa” de quienes trabajamos en los medios de comunicación. “Endiosan a los jugadores y después creen que son los mejores del mundo”, me explicaba dentro de sus razonamientos marcadamente económicos.

Créalo: llegué a sentirme responsable en el momento. Pensé que ciertamente en el periodismo venezolano podemos ser exagerados al alabar a los futbolistas del patio, sobre todo porque muchos son los que luego de destacar en el campeonato doméstico fracasan cuando trascienden fronteras. Sin embargo, en el análisis entendí que al jugador criollo lo debemos escudriñar en su contexto, no debemos establecer distintos parámetros porque no tiene razón lógica hacerlo.

Lo digo porque a mi parecer, hay un jugador cuyo desempeño futbolístico está por encima del promedio en el campeonato nacional. Verlo en algunos partidos y chequear sus registros estadísticos en otros, me confirma que Ricardo Cardoso Martins, “Kuki” para la mayoría, es un muy buen futbolista. No con ello pretendo hacerlo más caro. No, en lo absoluto. Mi trabajo es narrar partidos y luego analizar el fútbol. Partiendo de ello, aseguro que Martins es de los mejores en el país.

Antes de iniciar un análisis de sus virtudes, advierto su hándicap: aún no ha descollado en el escenario internacional y mire que varias oportunidades ha tenido. Disputó la Copa Libertadores en 2014 y jugó ocho partidos de Copa Sudamericana en los cuatro años que vistió la camiseta del Anzoátegui. En contadísimas ocasiones destapó el tarro de su fútbol. Quizá ello haya influido para que, con sus números y desempeño individual, aún no debute en la selección de Venezuela, la credencial básica para aspirar a las grandes aventuras en el mercado y las mejoras en las condiciones de trabajo en sus clubes.

Partiendo del ámbito estrictamente local, Martins tiene todo el mérito necesario para ser catalogado como el mejor mediocampista mixto del campeonato. Sus 20 goles en Puerto La Cruz hablan de uno de los volantes con mejor pegada en el país, amén de su visión de juego y capacidad para hacer andar al resto de sus compañeros. Pocos futbolistas como él ha habido en los últimos años en el torneo criollo. Su formación en el fútbol europeo le ha brindado habilidades y conceptos que lo hacen entender el juego sin tantos aspavientos. Ve el fútbol fácil.

Lo suyo no es hacer jugadas, es producir juego. Indispensable para cada técnico que lo ha manejado, la comodidad de vivir en la ciudad porteña quizá haya influido en su progreso y ambición futbolística. Una grave crisis de divisas en el equipo amarillo y rojo le llevó a abrir los ojos y le obligó a salir de la zona de confort para enrolarse en otra divisa. Con 27 años cumplidos, en plena edad madura del futbolista, le ha llegado la prueba de fuego: arriba al mediático Caracas.

Su caso es realmente atípico. Pocos jugadores formados en el extranjero regresan al país a continuar con su carrera, algo que cumple Martins. Criado en Portugal, tierra de sus raíces, jugó en el Rio Ave, Gondomar, Ribeirao, Aves y el Famalicao, no sin antes debutar en la selección sub 21 lusitana, para retornar bien joven a Venezuela, con la ilusión de poder vestir la camiseta de la Vinotinto, cosa que, hasta ahora, no ha podido hacer el nacido en El Tigre.

Sin embargo, los impagos y la nula oportunidad de poder vestirse con la selección nacional llevó a Kuki a buscar una salida al extranjero. El alto costo de su ficha y salario lo orientaba hacia fuera del país, amén de las realidades internas de Venezuela que hoy por hoy hacen más atractivo buscar oportunidades allende las fronteras, sobre todo para un jugador bien conceptuado, con pasaporte comunitario y que ya llegó a debutar con un combinado juvenil europeo.

El tiempo pasa y a la fecha, nada apareció en el horizonte para Martins fuera del territorio nacional. El Clausura ya comenzó y siendo el 28 de julio la fecha tope para fichar en el campeonato criollo, la cuerda se ha tensado y el jugador, que había rechazado en su momento una jugosa oferta de Táchira, se decantó por Rojos, la oferta económica menos atractiva (comparadas con las que ofreció Mineros y Atlético Venezuela), pero plataforma visible para en su exposición, regresar al fútbol exterior, además de estar bajo dirección respetable de Noel Sanvicente, sin duda, factor decisivo en su elección.

El que hasta hoy haya dicho que sí a alguna oferta pasa por las intenciones de su contrato: quería firmar por seis meses, con la intención de quedar libre para negociar una posible salida al exterior en el mercado de invierno europeo en diciembre. Los clubes, salvo el Atlético, conociendo la posibilidad de generar un ingreso importante en un futuro traspaso, lo querían por año y medio como mínimo y él no estaría dispuesto a ceder dicha condición. Apretado por los tiempos, negoció su llegada al equipo de la capital por dos años.

En esa realidad, Ricardo Martins continuará en el país, pero seguramente por muy poco tiempo. Ojalá que el fútbol le regale la oportunidad de alcanzar el objetivo por el cual en su día retornó a Venezuela: vestir la camiseta de la selección nacional. De momento, es el mejor fichaje del fútbol nacional.

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