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El PSUV desafiaría a la literatura si impugna las elecciones del 6D

Elecciones primarias PSUV. Fabiola Ferrero | Ee

Pocos casos se conocen de procesos electorales que hayan sido impugnados o repetidos debido a una alta cantidad de votos nulos o blancos. Quizá la única excepción a la regla ocurrió en una ciudad sin nombre de un país que no existe y que fue inventado por el premio Nobel de Literatura José Saramago en la novela Ensayo sobre la lucidez.

En aquella historia, más del 70% de los ciudadanos votaron en blanco en unos comicios municipales, lo que desató la paranoia del Gobierno y dio inicio a una serie de acciones que redujeron las libertades individuales de los electores con el objetivo de descubrir la causa de aquellos resultados.

Para acabar de raíz con la crisis, vista por el Ejecutivo como “un infame atentado contra los cimientos básicos de la democracia representativa”, se decidió repetir las elecciones. Sin embargo, el remedio fue peor que la enfermedad: los votantes ratificaron su decisión con incluso mayor fuerza y 83% decidió dejar en blanco su elección. El resultado golpeó más al Gobierno, que escaló entonces en sus estrategias represivas al sentirse amenazado.

El inicio de la novela del escritor portugués ejemplifica el riesgo al que se enfrenta hoy el PSUV.

Los principales dirigentes del partido, entre los que destacan el presidente Nicolás Maduro y el alcalde Jorge Rodríguez, han colocado un manto de duda sobre los resultados del 6 de diciembre en algunos circuitos, en varios de ellos por la gran cantidad de votos nulos que hubo. Sin embargo, si avanzaran en sus quejas y los comicios se repitieran, corren el peligro de sufrir una nueva derrota. Son tiempos de análisis y cálculo en la esquina chavista.

Ya con las elecciones se dio un cambio y eso genera un ambiente que es negativo para las opciones del chavismo. Al venezolano siempre le ha gustado apostar a ganador y el oficialismo no está de moda hoy”, advierte Oswaldo Ramírez, analista político y director de ORC Consultores.

El circuito en el que el PSUV podría optar con mayor fuerza a una repetición de los comicios por el tema de los votos nulos es el 3 de Aragua. “Si yo fuera Rosa León, impugnaría las elecciones”, llegó a decir Jorge Rodríguez la semana pasada poniéndose en los zapatos de la candidata del partido de gobierno que cayó derrotada en esa circunscripción.

En el voto nominal, la diferencia entre la MUD y el PSUV fue de 82 votos a favor del bloque opositor. Los sufragios nulos, sin embargo, llegaron a 15.992, más de 195 veces la diferencia entre las dos candidatas.

Lo curioso del asunto es que en ese circuito la tolda chavista resultó favorecida en el voto lista por 910 sufragios, lo que pudiese ser utilizado por el oficialismo para argumentar que hubo errores de sus partidarios a la hora de votar.

Karim Salanova, la abanderada de la MUD y ganadora ya proclamada, da a El Estímulo otra explicación para el asunto: “Una parte de la gente votó cruzado. Apoyaron la lista del PSUV pero me dieron el voto nominal a mí, las actas lo demuestran. Rosa León tiene mucho rechazo porque la gente quiere cambio y desde 2004 ella ha sido alcalde o diputada por Aragua”.

Hasta el 6 de diciembre, el chavismo tendía a ganar el circuito 3 de ese estado por una diferencia de 20,9 puntos. Si se repitieran los comicios, Ramírez pronostica que tanto el PSUV como la MUD concentrarían muchísimas energías en el lugar y la competencia sería reñida.

“El objetivo final es quitarle un diputado a la oposición para que no tenga la mayoría parlamentaria de dos tercios. Por eso también se habla del caso de Amazonas, que es un estado atípico en el que es difícil hacer encuestas y donde la impugnación sería por una supuesta compra de voto”, recuerda el consultor político.

Además de estos dos casos en Aragua y Amazonas, la semana pasada Rodríguez dijo que investigarían todos los circuitos en los que perdieron por una diferencia menor al número de votos nulos.

En total, el 6 de diciembre hubo 33 circuitos en los que el ganador se decidió por una cantidad más pequeña que los votos no válidos. En 17 casos perdió el oficialismo y en 16 la MUD, cifras totalmente equilibradas.

Ramírez advierte que la oposición también podría impugnar algunos circuitos que perdió si el chavismo decide entrar de lleno en ese juego.

Los casos más emblemáticos serían las circunscripciones 1 y 3 de Guárico, en las que perdió por 797 y 264 votos, respectivamente. En ambos lugares los votos nulos fueron más de 28 veces más.

Así las cosas, si se repitieran todas esas elecciones el chavismo podría arrebatar la mayoría calificada de dos tercios, pero también podría perder por más de lo que ya perdió. Terminarían entonces como el Gobierno de la novela de Saramago.

 

“No se justifica”

Tanto Ramírez como Aníbal Sánchez, consultor político y miembro del Comando de la MUD, consideran que repetir una elección por la cantidad de votos nulos no se justifica.

Para hacerlo, el chavismo tendría que apoyarse en el artículo 215 de la Ley de Procesos Electorales, el cual indica que el CNE o el TSJ podrían anular una elección si determinan que “no se ha preservado o se hace imposible determinar la voluntad general de los electores y las electoras”.

“Cualquier conclusión sobre la incidencia de nulos en resultados adversos al oficialismo pareciera sonar descabellada. No pueden argumentar que los votos nulos pertenecen a ellos debido a que no hay forma de comprobarlo”, indica Sánchez.

Por su parte, Ramírez agrega que la repetición sólo se justificaría en el caso de que los votos nulos hubiesen superado la cantidad de sufragios conseguida por alguno de los candidatos de los dos bloques políticos principales, cosa que no sucedió el 6 de diciembre en ninguno de los 87 circuitos electorales.

En las elecciones parlamentarias de 2010, en las cuales el PSUV obtuvo la mayoría de los escaños, hubo casos en los que los votos nulos fueron más que el margen de diferencia entre ganadores y perdedores. Sin embargo, ninguno de esos comicios se repitió.

Uno de esos casos se dio en el circuito 5 de Carabobo, el cual ganó el chavismo por 7.739 sufragios y 20.633 fueron los nulos. Aunque la MUD denunció acciones fraudulentas en algunos centros de votación de ese territorio, los resultados se mantuvieron intactos.

A diferencia de la novela de Saramago, en la que el proceso de votación era manual, el sistema automatizado que hay en Venezuela no permite saber si un voto nulo fue consciente o no, pues en esa categoría terminan cayendo todos los sufragios que se dejaron en blanco deliberadamente o por error.

En lo único que han coincidido los distintos actores políticos durante estas semanas es en entablar la posibilidad de que a futuro se agregue una opción de “voto blanco” en los distintos procesos electorales para saber cuándo esta acción se hizo de manera intencional.

Si se repite nuevamente la situación del 6 de diciembre, cuando los votos nulos fueron 4,8% en las listas y más de 6% en el proceso nominal, esa adición al sistema electoral sería la única forma de comprobar si en Venezuela se dio una nueva versión mucho más real de Ensayo sobre la lucidez o simplemente más de medio millón de venezolanos acudieron a las urnas sin saber votar, lo que al final también es una deficiencia de los propios partidos y deberían asumirlo aunque ganen o pierdan.