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El venezolano Juan Luis Landaeta se estrenó como pintor en Nueva York

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El poeta venezolano Juan Luis Landaeta mostró por primera vez en público, hasta este domingo, en Nueva York, sus cuadros. La exposición, curada por Kelly Martínez, reunió cincuenta obras que giran en torno a dos conceptos contradictorios: el jardín y el desierto.

Landaeta no deja de lograrlo, en la ciudad donde “si lo logras, lo puedes hacer en cualquier lugar”, como diría Frank Sinatra.

Jardín desierto fue el título de su primera exposición individual, en donde entró en juego la presencia del trazo en analogía con la escritura.

Al maracayero, que estudió derecho en la Universidad Católica Andrés Bello -dedicado a las artes-, se le encienden las pupilas cuando piensa en uno de los jardines que dejó un trazo en su alma. Los de aquella casa de estudio en Montalbán.

Aseguró que ese verde, lugar rodeado de estudiantes y libros, reposa en algunas de sus obras de esta exposición en donde tan solo mostró una pequeña parte de toda su producción que cuenta con “500 pinturas, desde 2010, hasta ahora”.

“Esta exposición habla más con Litoral central (uno de sus dos poemarios), habla del jardín de la Católica, de la oscuridad absoluta que te impide ver. La luz es tan intensa que no tiene color”, sostuvo.

Sin embargo, el término desierto ejerció, en este caso, su función de adjetivo, remitiendo a lo desierto, “una mezcla de profusión y esterilidad, derivación y reducción”, puntualizó el artista.

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La exposición se le suma a los dos poemario del joven venezolano publicados en Estados Unidos: La conocida herencia de las formas, presentado con la casa editorial Ígneo en 2016, y Litoral central, publicado en 2015 con Sudaquia Editores.

Algunas de las piezas cuentan con escritos pero, en su mayoría se tratan de trazos abstractos y muchos negros.

Kelly Martínez, curadora de la exposición, explicó que el proyecto era también un diálogo con la propia escritura de Landaeta, “con el dibujo personalísimo que es la letra”. Estas obras “son una caligrafía, un alfabeto propio, una vuelta a una necesidad primaria y misteriosa que nos acompaña desde el primer búfalo, en la primera caverna: la de decir el mundo a través de la imagen”, expresó la curadora.

Por su parte para Landaeta “la escritura es un dibujo. Cuando uno aprenda a escribir un alfabeto está dibujando.”. Por eso no es tan extraño que él pueda escribir, pintar, y a la vez, hacer música. “Son idiomas distintos. Me siento afortunado de poderlos abordar los tres. Con el tiempo se me ha hecho natural, que uno sea la extensión del otro”.

Insistió en que realmente no buscaba decir nada mientras los hacía. “Eran un ejercicio de meditación y por eso son tantos. De 2010 hasta ahorita son casi 500 dibujos”.

El artista venezolano contó que aunque la mayoría de los cuadros los hizo sin estar pensando en algo específico, inevitablemente la situación en su país “le toca”. “En la obra no pienso nada en específico pero no es que esté negando lo que esté pasando en Venezuela. Estoy completamente sensibilizado ante lo que está sucediendo. Estoy sentido. Me gradué como abogado y viví como abogado en Caracas”, dijo y trazó una anécdota: “Yo no trabajaba en color. Un día en marzo de este año empecé a trabajar en naranja y poco después compré un rojo…pero no tiene que ver conscientemente con la sangre, simplemente creo que brilla mucho. No ha sido obsesivo el rojo, pero eso pasó”.

La exposición Jardín desierto se presentó entre el 12 al 15 de mayo de 2017 en RELABS Studio, Brooklyn, Nueva York.

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