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En 2017 mataron a dos de los “pranes” más peligrosos de Venezuela

CarcelMargarita
28/12/2017
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FOTOGRAFÍA: IMAGEN DE REFERENCIA | SEBASTIÁN GUIDO

Humberto Prado, director de la ONG Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), advirtió que el asesinato de estos dos jefes de mafias carcelarias incrementará la crisis carcelaria que arrastra el país.

“Si pensamos que cada pran tiene casi mil hombres en las calles, la sensación de miedo es total. Sin dudas estamos en manos de estos líderes negativos”, sentenció Prado, en referencia al poder que tienen estos jefes en el sistema penal venezolano.

En el mes de abril, resultó asesinado Wilmer José Brizuela Vera, mejor conocido como alias “Wilmito”, de 35 años de edad, quien cumplía una condena por delitos de sicariato, asociación para delinquir, lesiones y secuestro, en el Centro Penitenciario del estado Aragua, mejor conocido como la cárcel de Tocorón. El hombre falleció a causa de varios impactos de bala en el rostro y el pecho.

En diciembre de 2017, justo en el mes que se celebra la Declaración Universal de los Derechos Humanos, resultó asesinado Franklin Paúl Hernández Quezada, mejor conocido como “Franklin Masacre” o “Viruviru”, de 50 años de edad, quien recibió 68 puñaladas durante un motín en la Comunidad Penitenciaria Fénix, estado Lara.

El sujeto era reconocido por instaurar el terror en la Penitenciaria General de Venezuela (PGV), donde cumplió condena desde 2003 hasta 2011 por robo. No obstante, su expediente policial lo identificaba como secuestrador, extorsionador, ladrón y homicida.

Contrario a lo que muchos creen, cumplir condena en Venezuela no significa estar confinado en cuatro paredes. “El Wilmito” disfrutaba de todos los beneficios que el dinero pudiera comprar. Cabe destacar que meses antes de su muerte, el sujeto resultó herido mientras disfrutaba junto a su familia en la isla de Margarita, pues disfrutaba de un régimen de confianza que le fue otorgado por la titular del ministerio de Servicios Penitenciarios.

“Franklin Masacre” era reconocido a nivel nacional, luego de que divulgara unos videos a través de las redes sociales y dirigidos a la ministra Iris Varela, donde mostraba a reclusos con tuberculosis y solicitaba ayuda médica inmediata. En ese entonces, también se hizo pública la denuncia de siete fallecidos por falta de medicamentos y se conoció que muchos de los más de 11 mil presos llevaban varios días sin recibir alimentos.

Prado recordó a periodistas que el asesinato de ambos criminales generará más violencia en las cárceles, pues, dijo, ahora comienza la guerra por saber quién asumirá el control.

Recordó que en los establecimientos carcelarios del país las muertes por hechos de violencia, paro cardíaco, sida, tuberculosis y desnutrición se elevaron este año 30% con respecto a 2016.

Los trabajos de campos ejecutados por expertos del OVP determinaron que en los retenes policiales hay entre 20.000 y 30.000 detenidos que viven hacinados. “El Estado tiene un desafío muy grande porque debe brindar salud, deporte, cultura, trabajo y estudio a los privados de libertad. El Gobierno habla de que los presos tienen trabajo, que labran la tierra, pero quienes realizan esa labor son muy pocos”, apuntó.

“Pranes” con extenso historial criminal

 

El historial criminal de “Franklin Masacre”, “Viru Viru” y “Franklin La Guaira”, este último por su lugar de nacimiento., inició en 1996 con el delito de lesiones personales y un año más tarde cometió un asesinato.

Este sujeto estuvo recluido en la Penitenciaria General de Venezuela (PGV) entre el 2 de marzo de 2003 y el 21 de abril de 2010, por el delito de robo a mano armada en la avenida Atlántida de Catia La Mar. Luego de haber cumplido la pena regresó a su vivienda en el barrio Ezequiel Zamora de Catia, comunidad en la que formó una banda conformada por al menos 15 hombres que se dedicaban al robo, el secuestro y la extorsión.

También se conoció que era familiar de los ex pranes de la PGV Humberto José Rodríguez Guzmán, alias “El Trompeta”, y Leonardo José Martínez Palomo, apodado “El Leo”, ambos abatidos por el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc).

Ante ese escenario, en 2015 se desplegó la Operación de Liberación del Pueblo (OLP) en el litoral central para dar con su paradero, por lo que “Franklin Masacre” ingresó a la PGV por voluntad propia como un visitante más y allí se quedó hasta el cierre de la Penitenciaria General para compartir el pranato con Nelson Alejandro Barreto Reyes, a quien le decian “El Ratón”. Algo es seguro, y es que este peligroso preso se sentía más seguro dentro de la cárcel que afuera.

Por su parte, antes de iniciar su carrera delictiva, “Wilmito” se destacó en el boxeo y representó a Venezuela en campeonatos internacionales en Japón, Panamá y República Dominicana. Poco después fue detenido por porte ilegal de arma. “Un amigo quería pasar una pistola y yo la pasé. Por esa pistola me agarraron”, comentó sobre su primer arresto.

En el año 2006, fue condenado a 10 años de prisión por el secuestro del comerciante zuliano Elías Abboud. No obstante, ese mismo año se fugó de Vista Hermosa, pero fue recapturado. Su poder era tal en aquella época que el presidente Chávez le comentó al gobernador de Bolívar, Francisco Rangel Gómez: “Ese Wilmito parece que manda más que tú”.

Tras desbancar a dos pranes, “Wilmito” asumió el control de Vista Hermosa y pasó a estar a cargo de un centenar de hombres dentro del penal, manejaba presuntamente, la mafia de los sindicatos y la minería ilegal, además de coordinar robos y secuestros. “Mis trabajos fueron limpios, con ética”, enfatizó al ser cuestionado sobre sus crímenes.

En 2008 fue trasladado a la cárcel de Coro y a mediados del 2010 y resultó incriminado como autor intelectual en el asesinato de María Elena Casado, hermana de la Juez Superior del estado Bolívar, Mariela Casado. Sin embargo, en el 2012 fue trasladado nuevamente a Vista Hermosa por órdenes de la ministra Iris Varela, luego de que la ayudara en el proceso de negociación con los reclusos del Internado para que se rindieran y cerraran ese penal.

Otra de las condenas de “Wilmito” se conoció a principios del 2014, cuando el Tribunal Séptimo de Juicio del Circuito Judicial Penal del estado Carabobo lo sentenció a cumplir la pena de 14 años y 10 meses por la comisión de los delitos de cómplice no necesario en robo agravado de vehículo automotor, sicariato y asociación para delinquir.