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ENTREVISTA | Eduardo Chibás, guía del viaje heroico de Beethoven

Eduard

Eduardo Chibás asegura que la mejor grabación de la Quinta y de la Sexta de Beethoven la logró Wilhelm Furtwängler en el año 1943 en Berlín. Dos años antes del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Furtwängler llegó a ser el gran director de la Alemania de los años 30 e incluso de Adolf Hitler. “Pero no era nazi”, resalta Chibás, quien se prepara para dirigir el próximo 22 marzo a la Sinfónica de Venezuela en la Sala Ribas del Teatro Teresa Carreño y el 26, en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

El programa del concierto abarca la Sexta y la Octava sinfonías de Ludwig van Beethoven. Las mismas que dirigió en su momento aquel alemán entre olor a pólvora y sangre. “El buen arte se hace en tiempos de guerra”, suelta Chibás, cuyo pasado está marcado por la política. Más específicamente, por la Revolución Cubana liderada por Fidel Castro.

Su padre, Raúl Chibás, fue uno de los tres firmantes del Manifiesto de Sierra Maestra, una zona de difícil acceso en el Oriente de Cuba, donde lograron instalarse los conspiradores contra el dictador Fulgencio Batista (1940-1944; 1952-1959). Además, su tío fue aspirante a la candidatura presidencial en la isla quien se suicidó en su famoso programa radial el 5 de agosto de 1951 debido a que, luego de denunciar al Ministro de Educación del robo de grandes sumas de dinero del presupuesto nacional, no pudo obtener pruebas.

“Vengo de una familia en donde hay una serie de personajes que se pueden caracterizar de heroicos. Incluyendo a mi tío y a mi padre. Aunque mi padre no era un hombre por naturaleza heroico, cosa que mi tío sí, más de una vez arriesgó su vida por sus principios y por lo que creía era la Democracia”.

Eduardo Chibás encuentra esos valores en la obra de Beethoven y explica que en (Richard) Wagner son más obvios porque la ópera tiene palabras. “Para entender estas ideas en Beethoven hay que conocer la mitología del héroe. Ahí ves como su música sigue esos patrones”.

El cubano graduado de matemáticas aplicadas, aprendió la dirección de forma autodidacta. Durante toda su vida se ha dedicado a comprender “las ideas” detrás de la obra del compositor alemán. “¡Por supuesto que detrás de la música hay ideas, no solo emoción!”, insiste.

La búsqueda del héroe

 

Expone cómo dentro de la obra de Beethoven se desarrolla la mítica heroica: “La primera etapa del héroe siempre es saber quién es. Establecer su identidad”.

Hace referencia a la ópera Sigfrido de Wagner quien también desarrolla, según Chibas, el heroísmo. Indica que el primer acto de las piezas de ambos compositores trata la búsqueda del “yo”. Sobre Sigfrido señala: “Tras verse en un pozo se dio cuenta de que Mime, el enano que lo cuidaba no era su padre, por lo que emprende la búsqueda. Al final, el enano le dice que su madre le había dejado los pedazos de la espada de su papá. Sigfrido entonces decide arreglarla. En vez de tratar de unir los pedazos, lo que hace es que la destruye y la vuelve a soldar. Ya no es la espada de su padre sino su espada y su identidad está hecha. Ese siempre es el primer paso de todo héroe. Responder ¿Quién soy?”, acota.

Añade que específicamente en el caso de la obra de Beethoven, en sus sinfonías, al final del primer movimiento hay una afirmación del tema principal. “Ese ‘Ta ta ta tan’, de la Quinta, al final del primer movimiento, lo toca toda la orquesta, no solo la cuerda, como al principio. Tienes ahí la identidad encontrada”.

 

¿Qué pasa después con el héroe?, se pregunta Chibás. “Luego de saber quién es, tiene que salir al mundo. Eso sucede en la segunda parte del segundo acto de Sigfrido, donde conoce lo que es el miedo. Mime lo lleva a donde un dragón. Todo es arquetípico. Entonces sale y se relaciona con la naturaleza. Normalmente, el segundo movimiento en Beethoven, en al menos siete de sus nueve sinfonías, es más lírico, lento. Se busca la fluidez horizontal, la naturaleza”, añade.

Acota que al final del segundo acto, casi siempre, se da un momento de cierta oscuridad. “Hay algo peligroso”. Continúa relatando que en el tercero, Beethoven pone una pieza a  la que al principio llama Scherzo “que es como un chiste” pero luego, Beethoven dejó de usar esa palabra porque se dio cuenta de que “no era nada gracioso, sino una especie de viaje al infierno”. Algo arquetípico del cuento del héroe.

“Los héroes tienen que ir al infierno. Si no van, no logran hacer la gran hazaña de su vida”. Para el director, el tercer movimiento en la Quinta, ejemplifica ese momento. “Es ahí que Beethoven se une con sus demonios”.

Chibás aprecia que los héroes tienen que ir al Hades porque la fuerza para su hazaña, sea regresar a casa o la liberación -que es normalmente su búsqueda- es un proceso que toma mucha fuerza. “No es fácil, sino cualquiera sería un héroe. La fuerza de un ser humano está en el inconsciente y en sus demonios. Esto no es lo que te dice la Iglesia Católica, pues es anti heroica porque el pueblo no es heroico, pero cómo tú manejas tus demonios va a determinar la fuerza que tengas en la vida”.

Sobre lo que va a dirigir

 

En cuanto al programa del concierto que hará en los próximos días, explica que la Sexta y la Octava sinfonías son inusuales y diferentes entre sí. Sobre la Sexta sostiene que se le dice “La Pastoral”.

“Es la única sinfonía de Beethoven que tiene cinco, en vez de cuatro movimientos. Beethoven no cambiaba el formato por gusto. Era un tipo muy responsable en ese sentido y muy consistente con él mismo, como buen héroe al fin. Entonces, ¿por qué cinco movimientos? Lo pensé por mucho tiempo y lo veo como un proceso dialéctico entre el “yo” y lo que está allá afuera”.

El director hace un repaso por la pieza. Expresa que su primera parte trata, nuevamente, de la búsqueda. “Me abro a lo que está afuera con optimismo y con ganas. Al final, hay un momento de afirmación del yo como el héroe. La gente no piensa que La Pastoral es heroica pero lo es a su manera, lo que pasa es que no es tan obvio como en la Quinta, la Tercera o en la Séptima”.

El segundo movimiento, continúa, “se trata de la primera experiencia con el otro, que es la madre”. “Es el primer contacto que tienes. Te sientes protegido, arropado y eres feliz. Por eso el tercer movimiento inicia con felicidad. Es una celebración ingenua y tonta, de campesinos, casi boba”.

 

Sobre el cuarto, acota: “Si la madre es buena, se va a dar cuenta de que ella no puede dejarte así como un imbécil celebrando y entonces se te aparece como un monstruo, como una medusa, es una tormenta” (el infierno). Acota que entonces con la madre Beethoven muestra los dos extremos del ser: el reconfortante y el hostil.

“Al tener eso de los dos lados, creo que estás entonces preparado para realmente lo importante que hay que hacer con el otro que es unirte a él.  En el último movimiento el otro o la otra se te presenta como una hembra, pensando como hombre, y acaban haciendo el amor”. Considera que “los mejores orgasmos que hay en la música son de Beethoven porque son serios, no es la cosa romanticona sino algo contundente”.

¿Y la Octava?

 

A la Octava Sinfonía, segunda parte del programa del concierto, la califica de “un tremendo problema”. Es una de las más cortas de las nueve del compositor. El primer movimiento continúa obedeciendo a la ética heroica y después viene un segundo movimiento que es humor negro. “En el tercer movimiento, Beethoven hace algo insólito: un minueto “de verdad”, cosa que no hizo ni siquiera en la Primera Sinfonía”. El minueto sería una composición instrumental de ritmo ternario y moderado. Suele tener carácter humorístico. Asimismo, el alemán incluye una coda (sección musical al final de un movimiento) que dura casi la mitad del último movimiento de la sinfonía. “Que eso dure más de la mitad del movimiento es una hipertrofia. Ahí paso algo. Hay una distorsión y yo creo que él no sabía. Él trato de llegar a algo y no pudo”. Chibás añade que muchos críticos consideran que fue una “mirar hacia atrás” de Beethoven, no solo por la coda sino por el minueto pero afirma:

“¿Mirar hacia atrás? ¿Beethoven? El nunca miraba hacia atrás. El héroe nunca mira hacia atrás. La nostalgia no existe. Entonces yo creo que mira hacia adelante pero es un adelante bien feo. Este héroe se destroza”. 

Las entradas para el concierto están a la venta en www.solotickets.com y en la taquillas de los teatros. El próximo miércoles 22 de marzo, a las 5:30 pm en la Sala José Félix Ribas del TTC y el 26 en el Aula Magna de la UCV. Los precios oscilan entre los Bs 1.000 y 5.000.

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