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Escasez de medicinas y comida podría calificar como crimen de lesa humanidad

Feliciano-Reyna-Amnistía
13/11/2017
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FOTO: @AMNISTIA

Acción Solidaria recaba 300 denuncias de personas con VIH que sufren a causa de la falta de antirretrovirales. En el foro La salud en emergencia humanitaria, activistas recordaron que las inversiones que el gobierno hizo al sector salud hace algunos años no se tradujeron en la mejora de la atención y, en medio de la crisis, los indicadores de mortalidad y morbilidad lo comprueban

La escasez de alimentos y medicamentos que afecta a la mayor parte de la población venezolana podría ser considerado un crisis de lesa humanidad por organismos internacionales, advirtió Feliciano Reyna, presidente de Acción Solidaria este lunes.

El activista resaltó la importancia de documentar y denunciar los casos de violaciones derechos humanos para obtener justicia “hoy, mañana o en algunos años”. “En Acción Solidaria estamos recopilando 300 casos de personas con VIH para ir a la Defensoría del Pueblo a denunciar la falta de medicamentos e iremos a las instancias necesarias. Hay responsables por lo que está pasando y esto no puede quedar oculto y en la medida en que se haga visible se le da canal también a las angustias”.

Durante el foro La salud en emergencia humanitaria, organizado por Amnistía, Reyna explicó que la crisis venezolana se ha convertido en una emergencia humanitaria compleja pues el daño que ocasiona es masivo y generalizado, porque excede las capacidades locales y amerita asistencia externa, y porque es provocado por personas que tienen poder político.

En los conflictos como el que atraviesa el país, dijo, se utiliza la represión como respuesta, aumenta la desigualdad, la desnutrición, la pobreza, la miseria y las migraciones forzadas.

“Las formas de mitigación entonces pueden ser tres: la ayuda humanitaria, que es inmediata; la asistencia humanitaria, que conlleva más estructuración; y la acción humanitaria, que implica la documentación de las situaciones, la recuperación de la memoria para conseguir justicia y el restablecimiento de los derechos vulnerados”, indicó.

Hasta el momento, ninguna de esas formas de socorro se ha materializado en el país a pesar del ofrecimiento de Estados miembros de las Naciones Unidas, pues el gobierno venezolano se resiste a declarar la emergencia.

Mientras tanto, las redes que han tejido los ciudadanos en conjunto con organizaciones civiles han tenido que responder a menor escala. Acción Solidaria atiende 2.500 llamadas al mes con solicitudes de medicamentos. En 17 meses, del exterior han enviado 38 toneladas de fármacos.

“Pero es el Estado el que tiene la obligación de responder. Tienen que detener los mecanismos de discriminación (como el 0800-SaludYA o la distribución a través de los Comité Locales de Abastecimiento y Producción, Clap)”, reclamó Reyna.

Los peores indicadores

El aumento de la mortalidad infantil de 8.821 niños fallecidos en 2015 a 11.466 en 2016, y el incremento de la mortalidad materna de 456 muertes en 2015 a 756 un año después no se corresponde con la inversión de recursos del Estado en el sector salud.

“En Venezuela la inversión pública es inversamente proporcional a la reducción de los indicadores”, criticó Jorge Díaz Polanco, miembro del Observatorio Venezolano de la Salud.

Otras cifras sentencian el fracaso. Magdymar León, de la Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa, señaló datos que demuestran que las mujeres, a pesar de que el gobierno se declara feminista y humanizado, están entre los sectores más olvidados.

Cálculos extraoficiales que maneja la organización indican que 16% de las muertes maternas son producto de abortos inseguros. Esa causa cobra la vida de 60% de las madres que mueren en Amazonas y Delta Amacuro. Las estimaciones no pueden comprobarse porque el tema es silenciado desde el gobierno y porque el aborto está penado por la ley.

En una encuesta que realizó la ONG en redes sociales en la que participaron 300 mujeres diferentes, 70% reportó que desde hace al menos un año no consiguen anticonceptivos en la farmacia. El promedio de escasez de ese tipo de productos desde 2014 es de 90% y solo 2% de la demanda es cubierta por instituciones públicas.

“Las mujeres están imposibilitadas de controlar su reproducción. La opción de la abstinencia no es la vía porque la expresión de la sexualidad es un derecho humano”.

Esa imposibilidad de planificación familiar afecta a las adolescentes de forma particular: en 2012 22% de los bebés nacidos eran hijos de madres entre 15 y 19 años. “Se estima que hoy la cifra puede llegar a 30%”, alertó León.

Como una gran bola de nieve que no para de crecer, a esa situación se suma la falta de preservativos, que luego se traduce en mayor transmisión de enfermedades sexuales y luego en más mujeres con VIH que son obligadas a parir (para no hacerles cesárea) y más niños contagiados.

“No hay kits de bioseguridad para los médicos. Hay escasez de fórmulas lácteas y no hay antirretrovirales para que se reduzcan las posibilidades de la transmisión vertical del VIH de madre a hijo”.

Otras áreas no están mejor. Están en falla 25 medicamentos para el cáncer de mama, principal causa oncológica de muerte entre las mujeres, y el Ministerio de Salud omitió deliberadamente las consecuencias del zika en las embarazadas durante 2016 que dejó al menos a 61 niños con microcefalia que no son atendidos apropiadamente.

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