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“Fueron asesinados uno por uno”, denuncia padre de uno de los mineros de Tumeremo

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08/03/2016
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ENVIADO ESPECIAL. FOTOGRAFÍAS: FABIOLA FERRERO

La mayoría de los padres de los 28 jóvenes desaparecidos en Tumeremo no tienen la esperanza de encontrar a sus hijos sanos y salvos. Aseguran que todos fueron ejecutados por una banda que opera la minería ilegal con el apoyo de funcionarios del Cicpc, el Sebin y el gobernador de Bolívar, Francisco Rangel Gómez.

José Trejo se resignó a decir que su hijo está muerto. Descarta que Ángel Ignacio, de 30 años, esté desaparecido y que siga vivo en alguna de las minas de oro que son explotadas en los alrededores de Tumeremo, en el sur del estado Bolívar. Está convencido que su hijo fue asesinado a mansalva el 4 de marzo por la banda conocida como el Topo, el criminal al que acusan de desaparecer y posteriormente descuartizar a otros 27 jóvenes con motosierras y ráfagas de disparos.

La desaparición del grupo ha indignado a los habitantes de este pequeño estado minero, conocido por sus riquezas de oro y coltán y por la malaria propagada entre los arbustos que abundan en Bolívar. Ellos mantienen sitiado el pueblo desde hace tres días con camiones y barricadas elaboradas con palos y cauchos en la troncal 10, la única vía que comunica Tumeremo con el resto del estado.

La matanza ocurrió, según explicaron a El Estímulo los familiares que hacen vigilia en la troncal, por venganza a los mineros que habían encontrado una veta de oro en la mina Atenas sin querer pagar las extorsiones exigidas.

Según las denuncias, la banda asesinó a los jóvenes y luego los transportó en un camión de volteo hacia un lugar desconocido usando la troncal.

Los manifestantes advierten que no levantarán la protesta “hasta que entreguen a los 28 muertos” y han expresado su indignación hacia el gobernador Rangel Gómez, quien en un principio descartó el suceso y lo atribuyó a un enfrentamiento entre bandas rivales en Bolívar.

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La explicación del gobernador indignó aún más a José Trejo, pues recordó que el único delito cometido por su hijo “fue haber sido tan buen hijo”. “¿Cómo lo van a poner como un malandro?”, preguntó. El asesinato de Ángel lo conoció en boca de un amigo, quien logró sobrevivir a la tragedia.

Ambos “se fueron en moto taxi a la mina Atenas para explotar una mina de oro. Cuando se van acercando, se topan con una alcabala. A los dos los colocan en fila india junto al grupo de muchachos y, luego, ven como los ejecutan uno a uno”, explicó.

Al ver el dantesco crimen, Ángel Ignacio intenta correr. Pero un balazo recibido frenó su impulso. “Mi hijo murió en brazos de su amigo, quien logró escapar”, contó.

Trejo dijo que su amigo no testificará ante las autoridades el crimen de su hijo porque siente miedo. El sobreviviente asegura haber visto funcionarios del Cicpc y del Sebin junto a los integrantes de la banda El Topo en la mina.

“Ellos y el gobernador Rangel Gómez actúan juntos. El Topo paga a la gobernación para poder manejar las minas de Tumeremo”, denunció el padre.

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Al igual que Trejo, la resignación tomó a Marly Ruiz, la mamá de las dos jóvenes cocineras de la mina que, según el relato frío de su madre, fueron descuartizadas por unas motosierras utilizadas durante la matanza.

Ruiz es madre Marielys, de 22 años, y Mari Dalia (19 años). Ambas eran estudiantes y se iniciaban como cocineras de la mina Atenas el mismo día que ocurrió la tragedia. “Ellas se fueron en moto taxi y no las vi más”, aseguró la señora, madre de 6 hijos con 37 años a sus espaldas.

Comentó que sus hijas fueron víctimas de una violencia atroz al ser descuartizadas con motosierras utilizadas por los criminales.

La saña con la que actuaron los criminales generó la indignación del pueblo. “Esto fue la gota que derramó el vaso y exigimos justicia ya”, aseguró la tía de Gustavo Geuda, otro de los desaparecidos.