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Generación NoMo: Un útero no te hace mujer maternal

Generación NoMo
08/03/2018
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FOTOGRAFÍAS: DAGNE COBO BUSCHBECK

Incompletas, anormales, traumadas, histéricas, egoístas, insensibles, frustradas, frígidas, solteronas, lesbianas, estériles, inhumanas. Son solo algunos de los adjetivos que la sociedad utiliza para señalar a la Generación NoMo (Not Mothers): mujeres que deciden no ser madres.

El “reloj biológico” de Aglaia Berlutti nunca sonó. A los 25 años, al terminar la carrera de Derecho en la universidad, decidió definitivamente que no quería ser madre. Admite nunca haber sentido empatía ni conexión con los niños, aquello que todos llaman el “instinto maternal”.

“No quiero tener hijos” es, quizá, la afirmación más debatida de una mujer e inmediatamente es sometida a interrogatorios y señalamientos. La maternidad se asume como una obligación, no como una opción.

“En todos lados a los que voy me preguntan ‘¿Y los chamos pa’ cuándo?’ y yo siempre respondo ‘Pa’ otro día’”, cuenta Berlutti , de 36 años, mientras se ríe de la anécdota.

“No quiero afrontar la maternidad porque no la quiero. Ser mujer no te hace necesariamente madre. Tener un útero no te hace maternal”, manifiesta sin una pizca de duda. Para ella, tener un hijo jamás ha sido ni será una prioridad en su vida.

 

A quienes deciden ignorar un embarazo en sus planes a futuro se les conoce como la Generación NoMo (Not Mothers, en inglés), las mujeres que no tienen o no quieren hijos por decisión propia. Una tendencia que cobra fuerza en el mundo y no está condicionada por criterios económicos, familiares o traumas del pasado, según explica la socióloga Esther Pineda.

El deber ser

 

Mientras tanto, la sociedad venezolana no deja espacio para más: la mujer solo es concebida como tal si es madre, sostuvo la socióloga. No interesan mucho los triunfos profesionales o logros personales. Hasta que no se tacha la casilla de maternidad en la lista de cosas por hacer, no eres vista como mujer. Es inconcebible la idea de no tener hijos.

Pineda, también magister en Estudios de la Mujer, asegura que culturalmente se sobrevalora la idea de la maternidad por encima de todas las cosas y predispone el comportamiento de muchas mujeres hacia la idea de ser madres como un “deber ser”.

“La valoración de la mujer en la sociedad venezolana está desarrollada por ser madre. Es más importante que el desarrollo profesional, autonomía personal, independencia económica. A ti te falta algo hasta que tienes un hijo”, apuntó Pineda a El Estímulo.

La promoción de las féminas como madres empieza desde temprano y en todos los espacios sociales: desde los pocos años de vida le enseñan a las niñas a prepararse para esta faceta. “Cuando eres niña te dan un bebé o una cocina como juguete porque la lógica es que aprendas a ser madre y una buena. Son roles anclados al pasado”, añadió la especialista.

La relación entre femineidad y maternidad viene asociada por las ideologías en las que se sostienen las sociedades latinoamericanas, donde domina el patriarcado y el machismo. Sin embargo, Pineda aclara que los países de la región son conocidos por sus características matricentrales; es decir, “la familia es organizada en torno a la mamá. Ella es la autoridad en la casa, los hijos le obedecen y el vínculo con el padre viene siendo a través de la madre”.

“Pero, ¿por qué?”

 

Las preguntas, los adjetivos o la búsqueda de razones nunca faltan si una mujer decide y pronuncia en voz alta que no quiere ser madre. Berlutti, escritora y profesora de fotografía, ha sido víctima de varios malentendidos por su determinación de pertenecer a la Generación NoMo.

“A mí me han preguntado si soy lesbiana, si tuve una mala experiencia con un bebé o si tengo problemas de fertilidad. ¿Eso qué tiene que ver?”, se pregunta Berlutti. Confiesa que nunca faltan las frases de “Te vas a quedar sola” o “Te vas arrepentir”. Piensa que las personas solo se arrepienten de aquello que querían y nunca tuvieron.

Aglaia Berlutti_01_07032017_DCBAglaia Berlutti

La reacción de muchas personas ante una mujer decidida a no tener hijos es buscar cuestionamientos. La violencia verbal es el arma, bien sea la presión y/o la invasión social. La experta explica que ninguno de esos elementos condiciona la decisión de una mujer que no quiere tener hijos.

“Venezuela sigue siendo una sociedad represiva, conservadora y tradicionalista, aunque quiera dársela de moderna. Hay una gran tendencia en descalificar las decisiones de la mujer y trasgredir el espacio personal. Son vistas como mujeres incompletas, frustradas o vacías. Para muchos todavía es imposible considerar la idea de que una mujer no quiera tener hijos”, apunta Pineda.

 

Asimismo, indica que ningún individuo debe explicar las razones de sus decisiones, ya que invade la libertad de las personas de elegir lo que quieren para sus vidas.

Otra prioridades

 

Melissa Serrano nunca ha entendido a sus amigas que anhelan la maternidad, que son la mayoría en su círculo más próximo. Al expresar su decisión, muchas veces la han tildado de egoísta. Pero para ella querer ser madre solo por presión o porque “se te va a ir el tren”, es peor.

“Hay una tendencia muy arraigada en intervenir en las decisiones de los demás, todos tienen altas expectativas alrededor de los otros. Ahí empiezan los bombardeos, la presión y a veces también el rechazo. En ese momento cuestionan tus capacidades como individuo”, destaca Pineda.

La decisión de Serrano es compartida con su pareja: ninguno de los dos quiere hijos. La directora de Mercadeo, de 34 años, piensa que perpetuarse en la humanidad no tiene que ver con un hijo, sino con las buenas acciones: la relación con la familia, valores con los sobrinos, voluntariado o un negocio exitoso.

Sus prioridades son otras: “Amo mi vida tal cual es. Mi espacio, mi tiempo con mi pareja y mi familia. Mi prioridad es estar tranquila y un niño no me da tranquilidad”.

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Melissa Serrano

Para Eucaris Perdomo su prioridad ha sido, es y seguirá siendo su trabajo. La periodista de 48 años asegura amar lo que hace y admite dedicar la mayor parte de su tiempo a su trabajo.

“El periodismo es una profesión sacrificada. Trabajas desde la mañana hasta la madrugada, sábados, domingos, Carnaval y Semana Santa. Los niños necesitan calidad de tiempo”, dice Perdomo.

Ella prefiere disfrutar de su tiempo libre, tomar una copa de vino, conversar con los amigos y amar a sus sobrinos. Su norte es seguir haciendo su trabajo lo mejor posible, sin lugar a dudas.

Mujeres inconformes

 

Daniela Clarke ha visto, desde que era una niña, las injusticias en torno a las mujeres de su familia y siente que no piensa de la misma forma. Creció viendo los sacrificios de su mamá por mantener a sus tres hijos, patrones repetidos de su abuela y sus tías.

Dice que sus figuras maternas sacrificaron sueños, gustos y estudios por llevar en sus hombros todo el peso del hogar. Clarke no quiere eso para ella. A sus 22 años y recién graduada de Comunicación Social, su postura es firme: no quiere tener hijos.

“La mayoría de mis amigas dicen que quieren tener hijos y hasta le tienen nombres. Hay cosas mejores que formar una familia o tener hijos, los veo como una mala inversión. Además, la raza humana no se va a acabar porque tú decidas no ser madre”, afirma Clarke.

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Daniela Clarke

Las mujeres en la actualidad no se conforman con los roles tradicionales de damas abnegadas al hogar y a la familia. Comprendieron que tener un hijo no es la única forma de obtener poder o reconocimiento, como se pensaba antes.

Pineda hace énfasis en que el conocimiento está relacionado con la emancipación de la mujer. Aquellas con mayores estudios universitarios, más ingresos y acceso a la información, rompen con lo habitual y, por lo tanto, alcanzan mayores posibilidades de decisión.

“Las nuevas generaciones no solo consumen. Las mujeres ahora están orientadas a ser creadores: artistas, profesionales, poderosas. Ya no se conforman con tener un hijo porque entendieron que pueden contribuir de otras formas a la sociedad, más allá de la reproducción”, señala Pineda.

 

La primera vez que Clarke expresó en voz alta frente a su familia la negativa de tener hijos fue a los 16 años. Su familia le pidió que no volviera a repetir en su vida algo como eso. Confiesa que muchos le dicen que “Tú nunca sabes, quizá en un futuro”, la tachan de inexperta o feminista. Pero ella asegura que cada vez que los años pasan, refuerza más su decisión.

“Las opiniones o intereses de los jóvenes casi siempre son descalificados. Hay mayor reconocimiento a medida que tienes más edad o experiencia, pero esos factores no determinan tu decisión. Y cambiar de opinión es relativo, muchos siguen manteniendo su desinterés en la maternidad”, como es el caso de Serrano, Berllutti y Perdomo, quienes decidieron no ser madres desde jóvenes.

Muchas mujeres proclaman que no se conforman con la maternidad. Para ellas, choca con sus planes de vida y, aunque para otras sea una satisfacción ser madre, en su caso esta no es la única opción. 

Clarke tiene planeado seguir trabajando como le sea posible. Quiere viajar, hacer su carrera en fotografía y en algún momento irse del país para seguir estudiando.

Berlutti asegura que se le pasó el reloj y sigue siendo feliz. “Mis aspiraciones son mías, no tengo que debatir mi decisión con nadie. Hay que ser feliz con lo que te hace feliz, no con lo que los demás te digan que debes hacer”.