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Green Book, de vuelta al cine clásico

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Realmente uno no esperaría que el director de Loco por Mary nos ofrezca una película detallista, íntima y sensible. Pero justamente eso es lo que obtenemos de la puesta en escena de esta historia. Un relato basado en una amistad que sí sucedió.

Todos recordamos con placer aquellas aventuras en Driving Miss Daisy(1989), esto podría decirse que es similar, pero al revés, esta vez es al negro de la película al que llevan de un lado a otro, en algo que más que una road movie, es más bien un retrato en primerísimo primer plano de una relación entre dos personajes disímiles.

Recuerda esta película de Peter Farrelly a la manera clásica y hollywoodense de hacer películas, un guión bastante sencillo, sin demasiadas vueltas, en 3 actos. Green Book  era el manual que se le daba a los afroamericanos como una guía para que supieran en que sitios podían comer y dormir en la región del sur de los Estados Unidos, la zona con más problemas de segregación racial en pleno 1962, donde sus derechos no eran los mismos de la gente blanca.

A pesar de ser un pilar importante para la historia, el tema racial es presentado sin desproporción, sin convertirse en un panfleto de denuncia,  pero que va cobrando importancia a medida que se adentran en el territorio sureño y los problemas se hacen más graves y más obvios. Tocando en los lugares mas exclusivos y rodeados por la gente más elegante, al bajarse del escenario el artista de color  es simplemente igual que el otro afroamericano que limpia el piso.

Viggo Mortensen demuestra que se mete en la piel de lo que sea que le pongan al frente, su transformación en Tony Lip, un italo-americano con un saludable apetito y unos cuantos kilos demás es total, gestos y ademanes bien logrados, además de lograr impecablemente el acento propio de la comunidad de inmigrantes italianos en el Bronx, podría haberle enseñado unos cuantos trucos al cast de The Assassination of Gianni Versace.

De manera similar ocurre con Mahershala Ali, se apodera de Don Shirley, un tipo culto, refinado, políglota y un prodigio musical a tal es su nivel,  que en la secuencia inicial, cuando lo presentan tocando Chopin, la manera como digita el piano con tal precisión hace preguntarse si en realidad esto es obra de efectos especiales, yo quedé con la duda, su ejecución es impresionante.

La dinámica de este par tan dispar es de un manejo clásico, ocurre como en  Don Quijote, la quijotización de Sancho y la sanchificación del Quijote,  un hombre negro,  refinado y cultivado se acerca a su contraparte, un blanco de clase trabajadora y poco educado, progresivamente y hasta alcanzar un terreno medio.

Esta construcción, en este momento del cine, puede parecer extemporánea, pero los actores y su química hace que sea fácil de ver y disfrutar. Definitivamente es recomendada para pasar un buen rato frente a la pantalla.