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Julio Borges, entrevista por Milagros Socorro

EL PARLAMENTO EUROPEO CONCEDE EL PREMIO SÁJAROV A LA OPOSICIÓN DEMOCRÁTICA DE VENEZUELA
15/02/2019
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FOTOGRAFÍA: EFE

A finales de 2017, una delegación opositora, encabezada por el diputado Julio Borges, fue a República Dominicana a reunirse con su contraparte oficialista para sostener un diálogo exigido por muchos países. Era una negociación en la que nadie tenía mucha esperanza, pero que se prolongó por varios meses, hasta que en 2018 las partes se retiraron sin haber llegado a un acuerdo. Peor, los desacuerdos se habían profundizado. Y enconado.

A pocas semanas de la suspensión de aquellas jornadas, muy pocos recordaban los nombres de quienes habían tomado parte en ellas; e incluso, que habían sido observadas por los cancilleres de cinco países latinomericanos. La atención se concentró en las versiones divulgadas por el gobierno, “que desplegó”, dice Borges, “notables esfuerzos para atacarme y difundir la idea de que la oposición había ido a Santo Domingo no a negociar asuntos específicos sino a hacer negociados”.

El menor de cinco hermanos, Julio Borges nació en Caracas el 22 de octubre de 1969. Su madre es citóloga, investigadora de enfermedades de transmisión sexual, en el Hospital Vargas, y su padre es médico del Hospital Universitario de Caracas.

Borges fue electo diputado a la Asamblea Nacional por el estado Miranda durante los períodos 2000-2005, 2010-2015 y 2016-2021. Cuando a su partido, Primero Justicia (PJ), del que fue fundador, le tocó la presidencia del parlamento, de 2017 a 2018, esta recayó en él –por eso fue a República Dominicana como jefe de la delegación-, pero no completó el periodo porque, al no aceptar el acuerdo que postulaba el gobierno, las presiones fueran tales que tuvo que exiliarse en Bogotá. El 8 de agosto de 2018 le allanaron su inmunidad parlamentaria.

El 29 de enero de 2019, el presidente interino Juan Guaidó nombró a Julio Borges embajador ante el Grupo de Lima, misión que viene a prolongar el trabajo iniciado a mediados de la década cuando el parlamentario de PJ inició contactos con gobiernos extranjeros para exponer la situación de Venezuela desde la perspectiva de la oposición y luego para frenar el financiamiento internacional al régimen de Maduro, “que pretendía seguir emitiendo deuda sin la aprobación del parlamento”.

Para recorrer tal diversidad de asuntos, le pedimos al embajador Borges su perspectiva ante los nombres de personas, instituciones y lugares que le propondríamos.

–José Luis Rodríguez Zapatero: “En 2016 llegó a Venezuela convocado por la oposición. Específicamente, por Un Nuevo Tiempo. Timoteo Zambrano es muy cercano a él. Y, teniento la oportunidad de convocar una verdadera alarma sobre el caso de Venezuela y presionar para que se lograra algún tipo de solución política y democrática, progresiva y extrañamente se fue mimetizando con el régimen. Se dejó envolver hasta el punto de convertirse en el principal lobista de Maduro y de gente con interés político y económico sobre Venezuela. En República Dominicana no tardó en quitarse la careta y con ello perdió el poco prestigio que tenía. Pudo jugar un papel importante, pero optó por defender una dictadura mafiosa y violadora de derechos humanos. Al principio, no se sabía si lo movía la ingenuidad o maldad y pragmatismo, pero luego se vio claro su interés en sacar provecho de la tragedia de Venezuela. Escogió ser adalid de esa izquierda fracasada que encarnan Podemos, en España, Evo Morales, en Bolivia, Raúl Castro, en Cuba, y el propio Maduro, y salió trasquilado”.

–República Dominicana: “Ese proceso se dio justo antes de las elecciones presidenciales. La oposición concurrió con unos objetivos muy claros. Nosotros no íbamos allí a cordializar ni a hacer pactos fuera de agenda. Nosotros queríamos unas elecciones justas, con observación internacional, con un CNE confiable, con la posibilidad de que los venezolanos en el extranjero votaran, sin presos políticos ni inhabilitados, con una Asamblea Nacional con las competencias plenas y un acceso igualitario a los medios de comunicación públicos y privados. A eso fuimos nosotros a República Dominicana. Sabíamos, como lo sabemos ahora, que con esas condiciones, que son las que contempla la ley, el chavismo no gana unas elecciones jamás. Pero el régimen no fue a escuchar. La delegación del gobierno lo único que quería era que le levantáramos las sanciones. Y cómo íbamos a hacer eso si nosotros las habíamos solicitado. Yo mismo, como presidente de la AN, viajé a Europa y a los EEUU para solicitar esas sanciones”.

–Comunidad internacional: “Desde hace mucho, nosotros sabemos que los venezolanos no nos enfrentamos solamente a un gobierno corrupto y autoritario. Aquí enfrentamos, además del chavismo, a Cuba, a sus aliados que han convertido a Venezuela en su botín, y a varias bandas del crimen organizado internacional. El de Venezuela es un problema que rebasa lo nacional. Es un enfrentamiento entre la democracia y las mafias. Por eso, la solución debía convocar un esfuerzo internacional, pero resulta que el mundo estaba empachado de propaganda difundida por el régimen y pagada a precio de oro con dinero del país. Muy pocos sabían lo que en verdad estaba ocurriendo en Venezuela y divulgar esa verdad supuso un esfuerzo enorme. Nosotros estuvimos muchos años en ese empeño. Y, cuando ganamos la Asamblea Nacional, nos enfocamos en legitimar el parlamento, que inmediatamente fue atacado por el régimen, y en desligitimar a Maduro. El punto de quiebre fue cuando se impusieron sanciones. En ese momento logramos internacionalizar el conflicto de Venezuela, que hasta entonces solo tenía un interés intermitente en la prensa mundial. Ese fue el comienzo del fin del régimen de Maduro.

–Fin del diálogo: “Lo que nosotros fuimos a exigir, ellos no lo aceptaron. Ninguno de los puntos. Y lo que ellos querían era inadmisible para nosotros: que se aceptara la Constituyente (para ellos un paso previo al levantamiento de las sanciones). Nosotros pedíamos que se cumplieran las leyes y la Constitución, mientras que ellos pedían que pasáramos por encima de la ley de Venezuela y de los países que los habían sancionado.

“Nos paramos de la mesa. No hubo acuerdo y, por lo tanto, no fuimos a las elecciones del 20 de mayo. Fue por eso que el mundo desconoció ese fraude y eso es lo que ha abierto la puerta al reconocimiento de Juan Guiadó como presidente interino, con el respectivo desconocimiento al régimen. República Dominicana fue el requisito indispensable para la transición que estamos viviendo con Guaidó y la Asamblea Nacional, porque en todos los encuentros que yo había tenido con los presidentes de muchos países me preguntaban que por qué no le habíamos dado un chance a la negociación. Absolutamente todos me decían eso. En República Dominicana cerramos ese capítulo y el mundo supo entonces cuál era la verdadera naturaleza del régimen.

–Jorge Rodríguez: “Es una persona con profundas contradicciones internas. En todos los sentidos, aparenta algo que no es. Él y su hermana tienen conductas idénticas. Solo les importa el poder y los privilegios que conlleva cuando se ejerce sin control. Y por mantener y acrecentar su poder son capaces de todo. No tienen límites éticos ni humanos ni de ningún tipo. Se han ido corrompiendo y envileciendo con el poder y el dinero hasta un grado patológico. Son déspotas, crueles, terriblemente embusteros. No les interesa la política sino el poder,
meter miedo, reprimir, sojuzgar. Están deshumanizados. Por eso son los soportes más importantes de personas tan tóxicas y primitivas como Maduro y Cilia Flores, a quienes tienen envueltos y secuestrados. Yo he visto a Jorge y a Delcy Rodríguez mentir descaradamente delante de Zapatero y de los cancilleres. Jorge Rodríguez dijo, por ejemplo, que él jamás aceptaría “a los hijos de puta y coños de su madre”, así, con esas palabras “de la Unión Europea en Venezuela”. Y pocos meses después declaraba que él le abría las puertas a la Unión Europea si querían ser observadores de las elecciones del 20 de mayo.

“A Zapatero y a algunos funcionarios dominicanos los trataba como si fuera su jefe. Los carajeaba a cada rato y a gritos. Y Zapatero era absolutamente pasivo frente a eso. Mientras estábamos en las conversaciones, retuvieron a la hija de Luis Florido en el aeropuerto, y Jorge Rodríguez se jactó de que eso lo hacía él para que firmáramos lo que ellos querían. A Vicente Díaz y a mí nos amenazó con cárcel. Todo esto delante de Zapatero. Por eso los cancilleres se retiraron antes del fin del diálogo. Una vez el canciller chileno hizo una declaración que no le gustó y gritó: ‘Si el viejo marico del canciller chileno no se retracta, yo me retiro’. Esto, delante de Zapatero. Estaba todo el tiempo chantajeando. Y, tanto él como la hermana, estaban todo el tiempo quejándose por lo que decía la gente en las redes contra ellos. En fin, cocinándose en su salsa de resentimiento.

“Había unas reglas de juego que ellos violentaron. Acordamos no meter gente, no grabar y no tomar fotos. Y ellos hicieron todo eso. Delante de Zapatero. Pero teníamos que pasar por eso para llegar a este momento. Al negarse a aceptar nuestras condiciones en RD, Maduro se embarcó en unas elecciones fraudulentas que le quitaron la poca legimitimidad que tenía y fue arrastrado al actual proceso de transición.

–Almuerzos en República Dominicana: “Puedo decir que prácticamente no hubo ningún almuerzo compartido por las dos delegaciones. Los almuerzos estaban previstos para que asistieran los cancilleres de los cinco países, Zapatero, el presidente de RD, Damilo Medina, y las dos delegaciones, pero la gran mayoría de las veces los oficialistas se iban del salón de negociaciones. Y nos quedábamos nosotros con los cancilleres y el presidente Medina. Se iban a almorzar a otro lado, con sus ilimitados viáticos. Exhibían una prepotencia sin límites. Ahí no hubo nunca un momento de distensión. Privaba la desconfianza.

–Nicolás Maduro: “Cuando nos negamos a firmar lo que el gobierno quería imponernos, Jorgé Rodríguez y Zapatero dijeron que iban a llamar por teléfono a Maduro, con quien yo no he tenido ningún intercambio personal jamás, para contarle que yo había dicho que no firmaríamos. Salieron del salón y cada cierto tiempo venían a decirnos las ofertas de Maduro para que firmáramos. ‘Si firman les legalizamos los partidos’. No, decía yo. Se iban y al rato volvían: ‘Si firman, legalizamos los partidos y revisamos las inhabilitaciones’. No. Minutos después volvían: ‘Que dice Maduro que los legaliza, les revisa las inhabilitaciones y no los toca a ustedes ni a sus familias’. Era como una subasta para arrancarnos una firma a cambio de estas ofertas sin garantía y sin contenido.Esa presión duró desde las seis de la tarde hasta las one y media de la noche. Ahí pasaron a las amenazas. Jorge y Delcy Rodríguez nos decían, a Vicente Díaz y a mí: ‘ustedes nos conocen por las buenas, ahora nos van a conocer por las malas’. Esto, por cierto, delante de Zapatero.

–Elías Jaua: “Estaba en RP, pero era igual que no hubiera ido, porque no tenía ninguna participación. El monopolio de las intervenciones y las decisiones lo tenían los Rodríguez. Me atrevería a decir que al final, tanto Jaua como Roy Chaderton, quien también estaba ahí, pintado en la pared, estaban en desacuerdo con la manera en que los manera en que los Rodríguez llevaban las cosas, por su violencia y falta de la más mínima educación. De hecho, el canciller de Bolivia en distintas oportunidades nos dijo que todas nuestras demandas eran legítimas y que no entendía cómo el gobierno se negaba a admitirlas. Para mí era claro que para ese momento ya Jaua tenía contradicciones fuertes con Maduro porque, de hecho, no lo dejaban hablar en las sesiones.

–Felipe González. “Tengo muy buena relación y trato permanente con él. Venezuela no sabe el calibre de aliado que ha sido en la lucha internacional. A pesar de ser del mismo partido de Zapatero, tiene un gran compromiso con nuestra lucha. De verdad, le duele Venezuela y pasa muchas horas tocando puertas, procurando reuniones para la causa de la libertad de Venezuela. Ha sido muy activo en transmitirnos su experiencia con la transción española para que la apliquemos a la nuestra.

–Donald Trump: “Es tan controversial como sabemos, pero los venezolanos podemos estar agradecidos con él, sin complejos. Ha llamado las cosas por su nombre en el caso venezolano. Ha tomado medidas que han permitido sacudir los cimientos del régimen. Gracias al sacrificio del pueblo venezolano, que en 2017 estuvo seis meses en calle y con eso removió las consciencias del mundo democrático, sumado al trabajo que hicimos para reclamar la legitimidad de la AN. Antes de eso, uno iba a los países a explicar lo que ocurría en Venezuela y nadie estaba enterado. Había una percepción confusa. Pero luego de esto, se logró una visión unánime de que Maduro era el dictador de un Estado fallido, Trump nos escuchó, nos creyó y captó la gravedad de nuestra tragedia; y permitió que se fuera construyendo una gran coalición internacional que ha dado apoyo a Juan Guaidó.

–Álvaro Uribe: “A él se le debe que en Colombia haya una gran solidaridad y comprensión del drama venezolano. Siempre tuvo una visión muy clara de que el chavismo es una amenaza para Colombia y su camino democrático. Es una de las personas que entiende de manera más nítida el régimen de Maduro como amenaza continental y factor de desestabilización de Colombia. Admiro su verticalidad. Mantiene sus posiciones sin importar el precio que deba pagar.

–Mike Pence: “Tras reunirme cinco veces con el Vicepresidente de los Estados Unidos, puedo decir que tiene un auténtico compromiso de corazón con el sufrimiento del pueblo venezolano. Es sincero. Lo he visto desgarrado con nuestro drama. Ha sido un gran aliado.

–Luis Almagro: “Hace poco, en una reunión en Washington, le recordaba cuando lo conocí, en 2014, cuando las manifestaciones de ese año. Hubo una reunión de cancilleres de América Latina a la que él acudió como canciller de Pepe Mujica. Y, sin embargo, fue el más preocupado por las violaciones a los derechos humanos que se habían registrado en esos días en Venezuela. Es la figura de izquierda que primero hizo el deslinde de Maduro y lo señaló como dictador corrompido, violador de derechos humanos. Venezuela siempre estará agradecida a un secretario general de la OEA que se ha salido de todos los moldes y frenos diplomáticos para asumir la defensa de nuestra democracia como un venezolano más.

–Papa Francisco: “Tuve el privilegio de hablar con él en una reunión privada. Solo él y yo. Y el Papa me expresó su frustración porque Venezuela se seguía hundiendo en el caos. Quiso dejar claro que él no está alineado con el régimen como este ha querido hacer ver. Confío en que en el tramo final nos ayudará a darle el empujón definitivo al régimen de Maduro.

–Henrique Capriles: “Es y siempre será mi gran amigo y mi hermano de lucha de muchos años. Hemos trabajado muy cerca por décadas. Es un político honesto y coherente. Las veces que hemos tenido visiones difierentes lo hemos debatido con mucho respeto hasta encontrar un terreno común. Ha sacrificado mucho por la libertad de Venezuela. Mucha gente no le reconoce eso. Y ha sido objeto de ataques de laboratorio para destruirlo, ataques muy bajos y mezquinos que está lejos de merecer. Ha sido dos veces veces candidatos presidencial y ahora, a sus 47 años, está en el mejor momento para darle mucho al país y ser un gran líder para todo lo que viene.

–Leopoldo López: “Somos amigos desde chamos. Comenzamos en PJ juntos. Estudiamos juntos. Desde hace dos años hemos estado trabajando con total coordinación, en un trabajo silencioso: engranar la oposición y el trabajo internacional. Es tenaz y concentrado. Se pone una tarea y no ceja hasta que lo logra. Esa siempre ha sido una característica de él. Cuando éramos chamos tenía en su cuarto un papel donde él mismo había escrito: “No perder el foco”.

–PJ: “Me siento muy orgulloso de mi partido. Comenzamos como organización de DDHH y ahora somos un partido politico de los más importantes del país, con una generación de jóvenes y de mujeres en todos los rincones de Venezuela. Militantes que han demostrado una inmensa capacidad sacrificio por la lucha,
desde un Requesens preso y torturado hasta un Fernando Albán que dio la vida por Venezuela.

–Juan Guaidó: “Aquí se aplica la frase: Guaidó somos todos. Es la materialización, el esplendor, la cima, de la lucha que hemos librado en estos veinte años. Guiadó es los venezolanos que se han ido, los viejos solos, los presos, los expropiados, los humillados, los engañados y burlados, los pacientes sin medicinas, los niños sin alimento y sin hogar, los periodistas slencionados, es la síntesis de tantos venezolanos que han luchado en estos años y han dado todo. Cada paso suyo, todos lo sentimos nuestro. Es la cara de la libertad.

–Daniela Matheus: “Mi esposa ha soportado una persecuión de la que la gente no sabe ni la mitad. Cuando uno se dedica a la política en el marco de una dictadura tan despiadada e inescrupulosa como la chavista, uno sabe a lo que se expone. El chavismo ha tenido la particularidad de involucrar a sus propios hijos en sus corruptelas y, al mismo tiempo, perseguir a las familias de los disidentes. Un método cubano, que Chávez y Maduro no dudaron en aplicar en Venezuela. Sin el apoyo, la entrega y el amor de mi esposa… bueno, no sé qué hubiera hecho”.

*La versión en inglés de este artículo se puede encontrar en el portal Caracas Chronicles