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Karate do, el prestigio de Venezuela en juego

Antonio-Díaz
17/02/2017
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TEXTO: EUMAR ESAÁ (@EUMARESAA) / FOTOGRAFÍAS:

De los cinco  deportes que se incorporan al programa de Tokio 2020, tal vez solo el béisbol supera al karate do en masificación, en lo que respecta a Venezuela. Dos medallistas mundiales y una generación de relevo con grandes aspiraciones deben arreglárselas para rendir con pocos recursos en una ruta clasificatoria muy costosa

 ¿Qué tienen en común el ocho veces medallista mundial Antonio Díaz, el bronce del Mundial de Linz 2016 Andrés Madera y la triple campeona panamericana juvenil Andrea Armada? Los tres son parte de la preselección nacional de cara a la primera cita olímpica que incluirá al karate en su programa de competencias, Tokio 2020. Además los tres se costean con frecuencia la asistencia a eventos internacionales con sus propios recursos, en medio de una escasez de divisas que puede terminar marcando toda la ruta clasificatoria.

El karate do debe aprobar este año la fórmula para llegar a Tokio, pero desde ya Antonio Díaz, que en su calidad de miembro de la Comisión de Atletas de la Federación Mundial tomó parte del diseño de la propuesta que derivó en la inclusión olímpica, puede adelantar en qué estará basada: “Uno de los puntos que tenemos a favor es que uno de los eventos que va a dar más puntos, después del Mundial de Madrid 2018, son los campeonatos continentales, y nosotros en el  Panamericano tenemos más experiencia, somos un equipo establecido en el área. Pero no hay que descuidarse, porque los demás países también trabajarán muy duro para aprovechar la puntuación que reparten esos torneos”.

Para Díaz, dos veces campeón mundial y el único hombre de la historia que ha subido ocho veces seguidas al podio mundial, la mezcla entre experiencia y juventud será una de las fortalezas principales de Venezuela. “Hay ganas, hay ambición y hay un muy buen nivel, que se puede desarrollar con un poco más de roce competitivo, que es tal vez una de las debilidades que tenemos. Salvo casos como el mío o el de Andrés (Madera), que hemos estado participando en eventos de la Premier League, Venezuela ha estado ausente de ese tipo de competencias. Ahora con la perspectiva de ir a los Juegos Olímpicos, otros países comenzarán a invertir más, y por supuesto el nivel va a subir”.

Sumar desde temprano

 

Ganarse un nombre es determinante en un deporte que  sigue dependiendo de apreciaciones para definir a sus ganadores, aunque ha hecho grandes esfuerzos para reducir la discrecionalidad de los árbitros y hacer que sus resultados sean cada día más creíbles.

Independientemente de que los números del ranking mundial se borren en 2018, cuando comienza la ruta clasificatoria, es importante empezar a transitarla ya con un prestigio ganado, porque no es lo mismo llegar a una Premier League como un desconocido, que hacerlo como una figura a la que los árbitros respetan, como es el caso de un Antonio Díaz”, apunta Andrés Madera, bronce en Linz y más recientemente oro en el Open de París.

Madera

El presidente del IND, Pedro Infante, se reunió el miércoles con la asamblea de federaciones, ante la que comprometió el respaldo gubernamental para participar en todos los eventos clasificatorio a Tokio 2020, pero Madera advierte que el apoyo debe comenzar mucho antes del período en el que se jugarán los pases: “Venezuela no ha empezado todavía con la preparación a Tokio, creo que lo hará en 2018, pero dos años son muy poco. En este deporte es clave darse a conocer, foguearse donde está el mejor nivel del mundo, hacer que los árbitros y otros competidores nos respeten”.

Por eso Madera no ha querido esperar por los recursos y se ha lanzado a la aventura de la Premier League con sus propios medios y con la ayuda económica de los representantes de sus alumnos en las escuelas Shuei Ryu y Seito Karate Venezuela, en las que da clases a niños pequeños.

“Estoy emocionado con los últimos resultados, porque en este momento está abierta la posibilidad de terminar como número uno del ranking mundial de cara al inicio de la ruta olímpica, bien sea con un podio en los Juegos Mundiales o participando en cuatro o cinco válidas de la Premier League”.

Para Antonio Díaz, que aún no decide si apostará a llegar a Tokio 2020, el camino olímpico debe pavimentarse con dos insumos básicos: planificación e inversión. “Definir bien cuáles son las opciones es muy importante, porque si nos ponemos a cambiar, y llevar a unos atletas para un evento y otros para otro, ahí se van a ir perdiendo opciones. Hay que definir una preselección e invertir en esos ocho atletas al máximo, porque los eventos que dan más puntos son aquellos donde va un solo competidor por país: el mundial y los torneos regionales. El momento de probar podría ser este año, pero ya en 2018 hay que comenzar con el panorama claro de a quiénes va a apostar la federación”.

La fórmula para el reparto de los cupos obliga a los países a tener muy clara su estrategia. Díaz explica que estos se ganarán en tres etapas: la primera  basada en el ranking que se labre gracias al Mundial, los torneos continentales y las válidas de la Premier League, la segunda en un clasificatorio mundial en el primer trimestre de 2020 y la última de acuerdo con el criterio de universalidad (representación de la mayor cantidad de Comités Olímpicos Nacionales posible), que casi seguramente implicará un nuevo repaso al escalafón mundial. “Por eso es tan importante participar en la mayor cantidad de eventos posible con los atletas seleccionados”, apunta.

Andrés Madera agrega otro detalle: el roce competitivo será importantísimo para mantenerse al tanto de la evolución del karate, que irá cambiando a lo largo del actual ciclo, para adaptarse a las demandas del espectáculo olímpico. “Ya en el Open de París se estrenó una nueva regla: el primero en marcar en el kumite será el ganador si el choque termina empatado, de modo que desaparece el encho-sen (el punto de oro del tiempo extra). Y así sucesivamente, la Federación Mundial buscará fórmulas para que el karate sea más vistoso y comprensible”.

 Apostando por los jóvenes

 

El karate do venezolano parte con una gran ventaja: es el más masificado de los debutantes, tal vez solo superado por el béisbol, pero con mejores resultados internacionales. De acuerdo con cifras de la FVKD, existen unas 2.000 escuelas federadas, aparte de clubes que cumplen su actividad fuera de la disciplina de la federación. Solo en el área metropolitana hay más de 400. El deporte se practica en los 24 estados del país. Todas las semanas hay al menos un evento de escuelas o clubes privados, y en ocasiones coinciden hasta cuatro en la misma entidad. En un Campeonato Nacional Infantil suele haber entre 900 y 1.000 participantes de todas las categorías.

Andrea-Armada-(Geraldo-De-Paula)

“Por eso el nivel es tan alto”, destaca Arturo Castillo, presidente de la FVKD. “Los eventos privados refuerzan el nivel de los federados. Además los entrenadores tienen que validar todos los años sus licencias y todos los atletas tienen que venir a chequearse en los campeonatos nacionales, hasta Antonio Díaz”.

Los criterios de selección, sin embargo, no siempre responden a la objetividad que semejante estructura debería garantizar, fundamentalmente por razones económicas. A los eventos internacionales de las categorías menores se supone que deben asistir los dos primeros del ranking, pero en algunos casos el hecho de tener que costearse su propio traslado deja a esos líderes fuera de juego. “El tema es que como el nivel es tan alto, puede ser que viajen el tercero o el cuarto del ranking, que tal vez sí tienen los recursos, e igual hagan el trabajo y regresen con el título”, apunta un entrenador que prefiere mantener la reserva de su nombre.

Pese a las privaciones económicas que se anticipan, Castillo es optimista sobre las posibilidades de clasificación olímpica: “Creo que tenemos chance de ir en seis de las ocho categorías, según el análisis que hemos hecho”.

La renovación será la clave del proceso. La mayor parte de la selección nacional se ha residenciado fuera del país, un espejo de la diáspora de la juventud venezolana. Génesis Navarrete se estableció en Colombia, Cleiver Casanova (llamado a ser el sucesor de Antonio Díaz) vive ahora en Costa Rica, Omaira Molina se trasladó a Panamá y en Estados Unidos hacen vida Franyerlin Brito, Elaine Martínez, Ángel Aponte y César Herrera. Por eso la federación apunta a desarrollar la generación que en Tokio 2020 rondará los 20 ó 21 años.

“No podemos contar con los que se han ido, primero porque no hay manera de hacerles un seguimiento técnico y físico, y segundo porque tenemos un gran relevo con muchachos como Freddy Valero (séptimo en los 84 kgs del Open de París), Joseph Ortuño, Marián Cuervo, Yorgelis Salazar, Aurimer Campos”, enumera Castillo.

La decisión del COI el 3 de agosto de 2016 abrió una perspectiva nueva para toda la generación emergente. “Siempre soñamos con los Juegos Olímpicos, nos picaban los pies por llegar ahí, y ahora eso ha pasado de ser un sueño para convertirse en una meta”, lo resume Andrea Armada, tres veces campeona panamericana de kata, llamada a formar parte del grupo de aspirantes a Tokio 2020.  “No sé si llegaré o no, pero sí que todo lo que haga de ahora en adelante será animada por esa hambre de estar ahí. Quiero ir a todos los eventos internacionales que pueda, para ser una opción cuando  llegue el momento de definir la preselección”.