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La inquietante presencia de Huawei en Venezuela

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15/12/2018
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AFP

Distintos países han desestimado la reputación de la empresa tecnológica china como aliada comercial en los últimos días. Con un 60% de penetración en las telecomunicaciones nacionales y pactos acordados en favor de las estrategias políticas del gobierno de Nicolás Maduro, Huawei Venezuela deja muchas dudas sobre las actividades de sus contrataciones con el país.

Con más de 15 años en el país, Angel Duque Moreno, vice director de Huawei Technologies Venezuela y miembro de la junta directiva de la Cámara Venezolana de Empresas de Tecnología de la Información, declaró en un programa radial que Huawei “tiene casi el 60% de la infraestructura de telecomunicaciones del país”.

Desde su instauración hasta los días recientes, la tecnológica ha sido cómplice de varios convenios y contratos de telecomunicaciones entre Venezuela y el gigante asiático.

  • 31 de marzo del 2009: se autoriza la creación de la empresa mixta del Estado Industria Electrónica Orinoquia, S.A (Decreto No. 6.659). Un contrato entre Movilnet y tecnología Huawei con fin de dedicarse a la fabricación, adquisición, desarrollo e investigación de equipos terminales de telecomunicaciones.
  • 14 de mayo del 2013: Venezuela y China suscriben acuerdos de transferencia tecnológica suscritos por Manuel Fernández, ministro del Poder Popular para Ciencia y Tecnología e Innovación; Ji Ping, apoderado de Huawei Technologies de la República Popular China y Lin Baifeng, presidente de Huawei Technologies de Venezuela. Los acuerdos incorporan a ZTE de China y Venezuela
  • 4 noviembre del 2015: Nicolás Maduro y Xi Jinping inician el programa Semillas para el Futuro impulsado por Huawei, en el cualun grupo de 15 servidores públicos venezolanos viajó a China para especializarse en nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y aprueban la expansión de Orinoquia
  • 22 de enero del 2017: Jacqueline Faría, como presidenta de Movilnet, anunció que se instalaron 1.700 radiobases adquiridas a través del convenio entre China y Venezuela con el apoyo de las empresas chinas ZTE y Huawei. Esto para instalar la red 4G en Movilnet para “fortalecer el sistema telefónico en el país, además de permitir el control y seguimiento de los CLAP”.

Se enciende una alarma

El pasado 14 de noviembre un reportaje de Reuters reseñó que ZTE vendió a Cantv los servidores y su base de datos para desarrollar el pago móvil en Venezuela con el Carnet de la Patria. Esto como parte de un contrato de 70 millones de dólares “para reforzar la seguridad nacional”, según Su Qingfeng, jefe de la unidad de Venezuela de ZTE.

A penas días después, a través de un documento del caso de Andorra diseminado por redes sociales, se dio a conocer que el primo del exministro Rafael Ramírez, Diego Salazar, recibió 176,5 millones de dólares de parte de empresas chinas para garantizar la adjudicación de contratos con el gobierno venezolano.

Por su parte, una investigación de Contrapunto en el 2015 demuestra que Huawei no está registrado en el Registro Nacional de Contratistas ni en el Instituto Venezolano del Seguro Social, lo cual impide una transparencia para medir el alcance de sus operaciones.

El pasado 1 de diciembre, la hija del fundador de Huawei y actual vicepresidenta de Huawei Technologies, Meng Wanzhou fue detenida en Toronto bajo sospecha de violar las sanciones comerciales que Estados Unidos impuso a Irán.

Doce días después se le fue concedida la libertad bajo fianza. Sumando a este ambiente tenso, elste lunes fueron arrestados en China dos ejecutivos canadiences bajo la sospecha de “poner en peligro la seguridad nacional”.

Se trata del empresario Michael Spavor (dueño de la empresa deportiva Paektu Cultural Exchange) y el exdiplomático Michael Kovrig (analista para el norte de Asia en el centro de estudios International Crisis Group).

Otros países como Nueva Zelanda, Australia y Japón también se han sumado a la desconfianza estadounidense anunciando que no harán contrataciones públicas con la empresa de telecomunicaciones. Estos países consideran que, a través de sus dispositivos, Huawei y ZTE podrían estar almacenando los datos de sus usuarios y compartir esa información con el gobierno chino.