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La LVBP cojea hacia el futuro

lvbo

Adelante, pregunten lo que quieran sobre las Grandes Ligas. Siéntanse libres de preguntar cuanta curiosidad se les ocurra.

¿Quieren algo histórico?

Pregunten, por ejemplo, cual ha sido el único campocorto de la historia en recibir tres pelotazos en un juego de pelota de Grandes Ligas.
La respuesta a eso no la sé. Pero BaseballReference.com y su motor de búsqueda sí. Gracias a este invento les puedo decir que Melvin Mora el 18 de julio de 2002 ha sido hasta ahora, el único campocorto con una noche tan horrible como esa.

¿Quieren algo de actualidad?

Pregunten entonces, por ejemplo, qué lanzador tuvo el pitcheo que provocó más ponches este año en Grandes Ligas. La respuesta a eso no la sé pero BaseballProspectus y su base de datos sí. Gracias a este juguete les puede decir que la recta de Max Scherzer ponchó a 124 rivales, el slider de Korey Kluber abanicó a 128 enemigos y el cambio de Félix Hernández también guillotinó a 128 oponentes.

Podría pasar horas respondiendo preguntas de las mayores sin decir “no tengo ese dato”. De verdad, no exagero. La cantidad de herramientas que existen hoy en día para el análisis del pasado y presente de los jugadores en las mayores asustaría a cualquiera que no sabe la magnitud de todo esto.

Ahora, pregúntenme cosas de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP).

Busquen a alguien en este país que le pueda indicar si ha habido en la historia de la LVBP un campocorto que haya sido golpeado tres veces en un juego. Encuentren a alguien que les pueda responder, con números, cuáles pitcheos provocaron la mayor cantidad de ponches en la campaña 2013-2014.

Apuesto a que no lo conseguirá.

Estoy seguro de que no lo hará porque, en primer lugar, la historia de la LVBP es una estopa. Las hojas de anotaciones nunca fueron parte de la institución y con el cambio de empresas que se encargaban de manejar las estadísticas, mucha de esa data se perdió para nunca regresar. Personas valiosas como Emil Bracho, Ivan Medina, Marcos Grunfeld y los creadores de Purapelota.com (Moises Díaz y José Montilla) hacen lo que pueden para desenredar este nudo gordiano pero las limitaciones que tienen son más que obvias.

Estoy seguro de que no conseguirá a nadie que responda esas preguntas también porque en 2007, Grandes Ligas instaló un sistema en cada uno de los parques de las mayores llamado “Pitchf/x” que permite analizar, con lujo de detalle, el tipo de envío que realiza un pitcher, su velocidad, ubicación, entre otras cosas. Ese sistema, según fuentes dentro de una de las gerencias de la LVBP, es tan costoso que sencillamente es un tema de economía de escalas. “¿Y para qué?”, me comentó este directivo. “¿Para que se funda el sistema con los problemas de luz como lo hicieron las cámaras de video que instalaron en el Universitario? No gracias”.

No lo va a encontrar simplemente, porque la diferencia entre Grandes Ligas y las ligas del caribe es, cada año que pasa, más abismal.

Y solo esperen a que venga el 2015. El próximo año, todos los estadios de Grandes Ligas tendrán instalados el nuevo sistema de MLBAM (Major Lague Baseball Advance Media) que permitirá evaluar las jugadas defensivas a un nivel casi inimaginable. Eficiencia de ruta, velocidad del jardinero, rapidez en el primer paso, millas por hora de la pelota bateada. Es decir, todo lo necesario para caer lo menos posibles en subjetividades sobre todo en materia defensiva, área en la que todavía no se han logrado avances tan notorios como en el pitcheo o el bateo.

Con este sistema Grandes Ligas entrará oficialmente en el era del “Big Data”, período en el cual cada juego de pelota dará hasta 7 terabytes de información que tendremos que digerir no sé como.

¡Ah..! Pero aquí en Venezuela y en las ligas del caribe seguiremos cojeando hacia al futuro. Seguiremos tratando de encontrar fórmulas para analizar un deporte que hoy en día es estudiado de formas mucho más complejas. Los periodistas intentaremos describir fenómenos sin herramientas, de la misma forma que los médicos diagnosticaban sin electricidad, Rayos X y resonancia magnética.

Seguiremos, por los momentos, atrapados por nuestras propias limitaciones y entretenidos por el circo sin conocer nunca los secretos de la magia que nos ha fascinado desde que tenemos uso de razón.

Eso, evidentemente, no acabará el show. Solo lo estancará… Y yo, personalmente, no deseo que la liga de mi tierra se estanque por siempre.