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La (paulatina) cubanización de Venezuela

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12/01/2018
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FOTOGRAFÍA: DANIEL HERNÁNDEZ | EL ESTÍMULO

En lo que compete a las sociedades no hay planes maestros que valgan. Lo que tiene lugar en un contexto social no se calca en otro, y por más que quiera imponérsele no siempre se obtiene el éxito. Sí existen decisiones que desde el poder pretenden llevar adelante proyectos políticos, y lo alcanzan según coyunturas, eso es lo que ha ocurrido con la cubanización de Venezuela.

Disiento de quienes ven una cubanización de Venezuela desde que apenas Hugo Chávez tomó posesión del Palacio de Miraflores el 2 de febrero de 1999. En aquella primera etapa, desde 1999 hasta que se establecen masivamente las misiones sociales (particularmente Barrio Adentro) entre los años 2003 y 2004, tiene lugar una suerte de devoción de Chávez por Fidel Castro.

No hay en ese primer momento una cubanización de Venezuela. Chávez manifiesta una admiración profunda por Castro, a quien venera como un padre, y en esos primeros años de Revolución Bolivariana la política consiste en rendir tributo a quien se coloca en posición de héroe.

Acá conviene hacer una acotación. La veneración hacia Fidel Castro no fue sólo una enfermedad de un Chávez embelesado con el poder. En 1989, siendo periodista, me tocó presenciar el deslumbramiento de la elite cultural y periodística de Venezuela con la figura de Castro. El barbudo captó de forma amplia el foco público en la toma de posesión de Carlos Andrés Pérez, para su segunda presidencia.

La admiración hacia Castro, al menos en Venezuela, no la inició Chávez pero sin duda éste la potenció para hacerla una política de Estado: el cumpleaños de Fidel se transmitió en cadena nacional de radio y televisión, se le dio tribuna como orador en la Asamblea Nacional, se le dieron las más alta condecoraciones de Venezuela, etc. Todo esto tuvo lugar entre la llegada al poder de Chávez, en 1999, y el año 2003.

De los testimonios que leí y recogí sobre la crisis de abril de 2002 (golpe breve de Pedro Carmona, reposición de Chávez en el poder), no hay señales de que Cuba tuviese algún papel político directo, salvo cuando Chávez pidió salir exiliado a la isla y el alto mando de entonces cerró esa puerta, con la historia subsiguiente conocida por todos.

Ocurre en 2003 un primer punto de inflexión para abrir la puerta a una presencia masiva de cubanos en el país y a una participación de éstos en las políticas públicas de Venezuela.

La solicitud de un referendo revocatorio del mandato de Chávez, impulsado por la oposición y según los sondeos de entonces con posibilidad de éxito de haberse realizado en el año 2003, tuvo como respuesta su postergación durante un año (finalmente se efectuó en agosto de 2004) y en el ínterin se puso en marcha la Misión Barrio Adentro, junto con otros planes sociales apalancados por Cuba y financiados con petróleo para la isla.

Las idas y vueltas de Chávez y del alto gobierno hacia Cuba se hacen cotidianas por aquella época, se firman infinidad de convenios de cooperación, incluso en el campo militar. El punto de inflexión que significó el fallido golpe de Estado de 2002 le permitió a Chávez tomar el control total de las Fuerzas Armadas y esto, desde mi punto de vista, abrió la puerta a la penetración cubana en este ámbito.

El año pasado tuve oportunidad de intercambiar en un par de ocasiones con intelectuales y activistas desencantados con el gobierno. Es lo que la jerga periodística ha pasado a llamar “chavismo crítico”. Uno de los asuntos cuestionados por este sector es justamente la cubanización de Venezuela.

Le escuché decir a algunos de estos otrora chavistas que tras la elección de 2006, cuando Chávez es reelecto tras una campaña en la cual pedía el voto por amor y hasta dejó de usar vestimenta de color rojo, que tras estos comicios es que comienza a implantarse una dirección cubana del proceso venezolano.

Tiene sentido. Después de esa elección, en los mismos días de navidad de ese 2006, vienen una andanada de anuncios: partido único, estatización de la economía, cierre de RCTV, socialismo del siglo XXI. Posterior a ese 2006 viene la cubanización del sistema de cedulación y del registro civil, así como la presencia de la inteligencia cubana dentro de las propias instalaciones militares venezolanas. Hasta los guardaespaldas de Chávez pasan a ser agentes cubanos.

La propia personalidad de Chávez, quien mantenía colaboradores enfrentados entre sí, diversas agendas, y un poder concentrado con decisiones que necesariamente debían pasar por sus manos, hace de aquellos años un proceso de cubanización bajo diversos niveles de tensión y negociación.

La enfermedad de Chávez y la decisión de atenderse en Cuba, en 2011, abren una nueva etapa. En este nuevo período, La Habana pasa a tener preeminencia en decisiones políticas de Venezuela. Eso incluso parece haber sido la razón para que terminara siendo Nicolás Maduro el elegido como heredero de Chávez.