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La última fecha: ¡Que reine la suspicacia!

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07/11/2018
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FOTOGRAFÍA: CORTESÍA

Vivimos ya con una intensidad suprema los cuartos de final de la Liguilla del Torneo Clausura. En Mérida, sin querer obviar los episodios de violencia verbal y física entre los cuerpos técnicos y las aficiones, se vivió un partido con un ardor digno de esta instancia entre Estudiantes y Táchira. Partidos también cerrados en las otras tres series. En medio de todo esto, ya se nos olvidó lo que pasó en la fecha 17 una vez culminada la ronda regular del torneo.

Un semestre más que termina y de nuevo, como es usual y tradicional, las dudas en la clasificación. Ni siquiera la revisión efectuada a principios de año al reglamento de competición por los directivos de la Liga FutVE ha permitido claridad al término de la justa.

Tres triples empates marcaron el enredo sobre el final del Torneo Clausura y lo establecido en la reglamento no fue adoptado al pie de la letra. Independientemente de las formas, lo que más llama la atención es lo tardío de las aclaratorias. Si bien es una constante que haya dudas sobre los criterios de clasificación, habiendo un reglamento que a todas luces sigue teniendo vacíos ante las posibilidades ilimitadas de resultados, lo más preciso es que ante la incertidumbre, haya una voz que advierta lo que puede pasar y que luego explique inmediatamente lo que pasó. Y eso solo depende de la Comisión de Competiciones de Clubes de la FVF, único que puede hacerlo porque es quien establece las reglas.

Es decir, ya que es mucho pedir que haya alguna precisión de lo que pueda ocurrir antes de que se juegue la última fecha, al menos la FVF debería responder inmediatamente con un comunicado interpretativo una vez culmine la jornada. No es posible que la incertidumbre reine en el entorno del fútbol sin que la entidad organizadora ofrezca una oficialización de la clasificación final ya vez culmine la jornada.

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Pasaron dos días, ¡dos días! para que la FVF enviara un comunicado de prensa (martes 30 de octubre en la tarde) en el que se precisaba el orden de los equipos clasificados a la liguilla (no se habló de los descendidos). Es cierto que existen reglas, pero que necesitan ser interpretadas en distintos casos para aclarar dudas que surgen desde la propia naturaleza del campeonato. No en vano, la FVF no aplicó los mismos criterios para los dos triples empates, teniendo incluso antecedentes similares a lo ocurrido. Trujillanos debía haber terminado cuarto y Lara, quinto y no fue así, según la interpretación que dio el propio presidente de la FVF, Laureano González, a las normas de competición. La jurisprudencia en este caso, no era aplicable según palabras del máximo encargado del ente federativo.

Eso es sólo un tema. Porque además todo termina muy borroso: Portuguesa desciende y su departamento de prensa no lo oficializa. Claro, a la espera de lo que suceda con las deudas del Anzoátegui, los equipos involucrados en el penúltimo puesto de la Acumulada esperaban cual gato en cacería saber qué pasaría con las desventuras del equipo porteño para buscar una tabla de propia salvación en el mar agitado. Hoy día todo depende de la cancelación de las deudas del Anzoátegui para saber si no es éste quien desciende. Pero a todas éstas, ¿Quién establece el criterio de qué equipo debe permanecer en Primera o si es que otro equipo de Segunda debe ascender ante la desventura de Anzoátegui? Nadie sabe.

Otra: Árbitros no anunciados para la última fecha del Clausura “para que no existan presiones” según un propio vocero de la FVF, hecho que evidencia la aceptación tácita de que existen manejos turbios y presume a todos como “tracaleros” por encima de la inocencia legal. ¿Quién presiona? ¿Por qué no se denuncia a quien lo hace? Denota esto que hay infinidad de cosas que requieren ser corregidas.

Esta columna parece ser una copia de alguna que escribo cada vez que un torneo acaba. Ojalá el año que viene las reglas sean claras, la información oportuna y todo menos suspicaz. ¿Será demasiado pedir?